“Necesitamos un modelo más centrado en las personas”

“Nuestra misión es convertir el actual paradigma de asistencia sanitaria en uno basado en la excelencia asistencial con resultados en salud”

Alfredo Silva Tojo (A Baña, 1973) cumplirá en las próximas semanas un año al frente de la Dirección General de Asistencia Sanitaria del Sergas. Se licenció en Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela y es máster en Gestión y Planificación para Directivos de Salud por la Universidad Europea de Madrid. A lo largo de su trayectoria profesional, ejerció como médico de atención primaria en el área sanitaria de Lugo-Cervo-Monforte, y también en el 061 en Foz y en el PAC de Valmiñor. Fue director de Procesos sin Ingreso y Urgencias del área sanitaria de A Coruña y Cee, director de Procesos Asistenciales en la de Lugo-Cervo-Monforte y director asistencial de la de Vigo. Además, en la Consellería de Política Social ejerció como jefe del Servicio de Planificación, Innovación Asistencial y Gestión de la Información y como subdirector general de Envejecimiento Activo, Prevención de la Dependencia e Innovación Sociosanitaria.

¿Qué análisis hace de la situación de la asistencia sanitaria en Galicia?

La asistencia sanitaria está viviendo una transformación exponencial. Existen una serie de retos y realidades asistenciales, contamos con una política autonómica sanitaria clara que nos permite darles respuesta, y debemos establecer un liderazgo y una estrategia para poder llevar a cabo esa transformación. Nuestra misión es convertir el actual modelo de asistencia sanitaria en uno basado en la excelencia asistencial con resultados en salud.

¿Cuáles son los principales desafíos?

Galicia es una comunidad con unas características sociodemográficas propias —como el envejecimiento y la dispersión geográfica— que provocan que cada vez tengamos una mayor demanda en torno a la cronicidad, la dependencia, la discapacidad y la fragilidad multidimensional. Si a esto le sumamos la innovación diagnóstica y terapéutica, el hecho de que seguimos trabajando para incrementar la cartera de servicios —como la medicina personalizada y las nuevas líneas en torno a los resultados en salud—, la participación de las asociaciones de pacientes y la escasez de recursos humanos —con una elevada tasa de incapacidad temporal—, tenemos un reto muy importante para llevar a cabo la transformación. Con respecto a la normativa, en Galicia contamos con la Ley General de Salud de 2008 y, en el comienzo de esta etapa, se han aprobado dos decretos que regulan cómo tiene que ser la estructura orgánica de la Consellería de Sanidad y del Servicio Gallego de Salud para tener apoyo desde el punto de vista político y de la Administración de cara a esa transformación.

¿Cómo están desarrollando la estrategia para transformar el sistema sanitario?

Conocer la situación en la que nos encontramos y contar con las herramientas legislativas son el punto de partida, pero nos hace falta liderazgo y estrategia. Hemos diseñado unas líneas estratégicas en las que queremos trabajar, con una integración más humanizada de la asistencia sanitaria y avances en la optimización de los recursos asistenciales. Para ello es necesario revisar los flujos asistenciales entre los diferentes niveles, reevaluar todos los protocolos de priorización clínica y trabajar mediante procesos de excelencia asistencial para llegar a los resultados en salud. En este sentido, es muy importante llevar a cabo una gestión asistencial de los datos que se generan en la asistencia sanitaria. Queremos hacer todo esto apoyados en comités asesores de profesionales que conocen y desempeñan la asistencia sanitaria todos los días. Buscamos escuchar a todas aquellas personas que generen nuevas ideas y formas de mejorar el sistema sanitario y establecer juntos el rumbo estratégico. Buscamos una estrategia global, pero con una visión y gestión local.

¿En qué sentido?

Creemos que el papel de las gerencias sanitarias, con todos sus profesionales, se hace cada vez mucho más importante. Necesitamos esa visión local porque la asistencia no es igual en todos los sitios. Las características poblacionales no son las mismas en las diferentes áreas sanitarias —especialmente en las zonas del interior, con más peso de la asistencia rural—. Por eso requerimos una visión local, que no solo abarca a los directivos sanitarios, sino también a los profesionales y a los pacientes.

¿Qué elementos hay que tener en cuenta en este cambio de paradigma?

Tenemos una población de 2.700.000 personas con un porcentaje cada vez mayor de mayores de 65 años —el 26 %—, en el que predominan las mujeres sobre los hombres, con una esperanza de vida media cercana a los 84 años. A no ser que se produzca una explosión de natalidad, la situación no va a cambiar demasiado en los próximos 15 o 20 años. Necesitamos pasar del paradigma de la gestión de la demanda asistencial y de la gestión de la accesibilidad a través de las listas de espera —un modelo principalmente reactivo— a otro paradigma de excelencia asistencial y resultados de salud. Se trata de un modelo más preventivo, proactivo y resolutivo. Para esta transformación, dentro de la asistencia sanitaria pública contamos con una red muy amplia que no solo abarca la atención hospitalaria, sino también atención primaria y atención urgente a través del 061. Y a todo ello hay que sumar tres institutos de investigación que nos ayudan a seguir generando evidencia científica. Hay que destacar que, por nuestras características asistenciales y por cómo se estructura la asistencia sanitaria en Galicia, el Servicio Gallego de Salud probablemente sea el mayor polo de innovación de Europa y un referente claro para el resto de los servicios de salud. Tenemos en torno a 45.000 trabajadores y un presupuesto que se ha incrementado de forma importante hasta los 5.500 millones de euros.

¿De qué manera se va a diferenciar del modelo actual?

Estamos acostumbrados a un enfoque centrado en los recursos asistenciales, que producen una serie de servicios y cuidados sanitarios para responder a las necesidades de la población. Sin embargo, necesitamos un enfoque cada vez más centrado en las personas, en nuestros pacientes. Hay que conocer las necesidades sanitarias para poder definir cuáles son los servicios que verdaderamente requerirá la población a través de procesos asistenciales específicos que nos permitan orientar los recursos hacia una medicina cada vez más centrada en la persona. El actual modelo asistencial tiene varias áreas de influencia: la complejidad clínica —inherente a los propios problemas de salud—, la complejidad asistencial de los recursos con los que contamos y los flujos asistenciales que se generan —en el hospital, en atención primaria y en el domicilio—, y la complejidad social, algo que cada vez deberemos tener más en cuenta en nuestro modelo asistencial. Con el envejecimiento de la población se incrementa la cronicidad, la dependencia y la discapacidad, y todos estos procesos llevan asociados una complejidad social que debemos tener en cuenta. A menudo ignoramos toda esta complejidad que aporta el propio sistema sanitario. El modelo asistencial tiene que ser capaz de dar respuesta a todos los ámbitos de la complejidad de la asistencia sanitaria.

¿Cómo se puede abordar esa complejidad?

Por ejemplo, trabajando en nuevas escalas de la estratificación de la fragilidad multidimensional. Se trata de evaluar las funciones física, social y cognitiva, lo que contribuye a hacer una estratificación de los niveles de fragilidad y a monitorizarlos individualmente. Esto no solo nos va a ayudar a orientar los recursos, sino a hacer una mejor planificación, a dar la prestación asistencial más adecuada a los perfiles de población y a ofrecer servicios individualizados asociados a problemas de salud. Hay que tener en cuenta los determinantes clínicos, sociales y asistenciales.

¿Cuáles son las bases del modelo sanitario en el que están trabajando?

Es el modelo de asistencia sanitaria de las siete pes: necesitamos una asistencia preventiva frente a la aparición de enfermedades, que detenga su avance y atenúe sus consecuencias; predictiva, para generar conocimiento y manejar de forma inteligente los datos; proactiva, anticipándose a los problemas y necesidades asistenciales; participativa, incluyendo a profesionales, pacientes y familiares; personalizada, en función del perfil y los deseos de las personas; poblacional, para que llegue a toda la comunidad sanitaria, y profesionalizada, porque cada vez hace falta más formación y capacitación sanitaria específica para la medicina personalizada. Para avanzar hacia ese modelo necesitamos mejorar la comunicación, la coordinación, la continuidad y la resolutividad asistencial, lo que nos ayudará a conseguir mejorar la calidad asistencial y contribuir a la sostenibilidad de la asistencia sanitaria mejorando los resultados en salud.

Hábleme sobre las mejoras en el ámbito de la comunicación.

Con respecto a la comunicación asistencial, Galicia tiene una ventaja competitiva con respecto al resto de comunidades y a la mayoría de las regiones europeas: contamos con una historia clínica única y compartida desde hace muchos años que, además, se ha ido potenciando y mejorando. Esto nos permite tener una trazabilidad clara y transferir información asistencial. Ahora estamos en fase de implantación de la nueva historia clínica, el Ianus 5, que va a permitir a los profesionales trabajar de una forma más transversal. Favorecerá una mejor comunicación asistencial entre atención primaria, atención hospitalaria y las residencias sociosanitarias —porque estamos entre las pocas comunidades que tienen integrada la historia clínica en las residencias—.

¿Qué ventajas tiene esta nueva versión de Ianus?

Nos va a permitir mejorar la recogida de información, la comunicación y la asistencia sanitaria. Permite generar alertas, definir protocolos específicos dentro de la historia clínica, hacer videollamadas… Tiene muchísimas potencialidades, no solo desde el punto de vista de la gestión de la información asociada a los problemas en salud, sino también de la trazabilidad de esa información. Contar con una herramienta que permite comunicar la asistencia sanitaria en el entorno hospitalario, de atención primaria, sociosanitario y domiciliario, y que además favorece la comunicación no presencial y la recogida de información facilitará la consecución de todos nuestros objetivos: mejorar la calidad, la equidad y la eficiencia asistencial.

Otro de los pilares de los que hablaba es la coordinación. ¿Qué quieren hacer en este ámbito?

Queremos tener un nuevo sistema de integración asistencial por priorización clínica entre atención primaria y atención hospitalaria de forma ordenada, estructurada y basada en la propia complejidad de los procesos —y esto es algo que ya existe en algunas áreas sanitarias, como la de A Coruña o la de Lugo—. También queremos crear una red gallega de unidades funcionales multidisciplinares —actualmente existen 27— que sea transparente a los profesionales y a toda la población, y seguir trabajando en generar códigos de emergencia, estrategias de salud y vías rápidas para los procesos más prioritarios. Además, otra pata importante es la integración clínica y tecnológica de los procesos de soporte. Toda la información tiene que estar homogenizada y estructurada desde la base, porque para poder hablar de resultados en salud tenemos que compararlos. Por eso es clave que toda la tecnología, independientemente del modelo concreto que se utilice en cada área sanitaria, vuelque los datos asistenciales de forma armonizada en nuestros sistemas de información. Esto permitirá analizarlos, medirlos y seguir buscando áreas de mejora. Por otro lado, queremos seguir avanzando en el modelo de integración asistencial sociosanitaria —especialmente con respecto a dependencia y salud mental— junto a la Consellería de Política Social. Estamos trabajando en muchos proyectos y esperamos poder implantarlos a lo largo de la legislatura.

¿Y con respecto a la continuidad asistencial?

En muchas áreas sanitarias se está trabajando en modelos de asistencia compartida con equipos multidisciplinares que permiten llegar a tener procesos de excelencia asistencial —como el modelo de cardiopatías congénitas, que se puso en marcha recientemente—. Otras líneas consisten en la creación de una red gallega de gestoría de procesos para definir cuáles son los protocolos y procedimientos que hay que utilizar para la continuidad asistencial de los procesos y en el nuevo rol de la salud digital. La terapia digital tiene cada vez un papel más relevante en la asistencia sanitaria, por lo que debemos seguir desarrollando las herramientas asistenciales que nos pueden dar las potencialidades de la tecnología. No toda la atención sanitaria tiene que ser presencial, hay una serie de herramientas no presenciales que nos pueden ayudar mucho tanto para dar asistencia como para generar y analizar la información asistencial. Finalmente, un reto importante en continuidad asistencial es definir la cartera de servicios de la atención domiciliaria, que entendemos que debería pivotar sobre atención primaria y los servicios de hospitalización a domicilio.

El cuarto pilar es la resolutividad. ¿A qué se refiere?

Cuando un ciudadano demanda un servicio sanitario, lo que quiere es una solución rápida y eficaz a sus problemas, evitando múltiples contactos con el sistema. Por eso es muy importante medir lo que se está haciendo y comprobar si realmente tiene impacto en la atención de nuestros pacientes. En este sentido contamos con la Oficina Técnica de Medicina Personalizada y, más recientemente, con la Oficina Técnica de Resultados en Salud. La primera aborda todo lo relacionado con la genética y la medicina precisión. En cuanto a la Oficina Técnica de Resultados en Salud, ya se ha constituido el comité técnico asesor en esta materia, integrado por un grupo interdisciplinar de prestigiosos profesionales sanitarios gallegos. En su seno hay figuras de todos los ámbitos asistenciales, que nos ayudarán a determinar si lo que hacemos tiene impacto en la salud de las personas y asesorarán sobre el camino a seguir. Con todo ello buscamos definir la hoja de ruta para un nuevo modelo de asistencia orientado a los resultados de salud de los pacientes y generar valor en salud a través de la asistencia basada en las siete pes. Queremos definir cuáles deben ser esos resultados para mejorar la calidad asistencial y contribuir a la sostenibilidad del sistema sanitario basándonos en la gestión asistencial del dato.

¿En qué consiste esa gestión asistencial de los datos?

Es lo único que nos va a permitir conseguir valor en salud. Los datos asistenciales son la voz de los pacientes para alcanzar resultados en salud. Estamos muy acostumbrados a coger datos y analizarlos desde un punto de vista cuantitativo —como el número de intervenciones que se hacen, los tratamientos que se ponen o las derivaciones que se realizan—. Además de eso, tenemos que hacer un análisis cualitativo para saber si la actividad asistencial que hacemos impacta en la salud de los gallegos. Por supuesto, entendemos que es así, pero queremos seguir mejorando la asistencia sanitaria a través de la medición de esos indicadores de resultados en salud. Y esa gestión asistencial del dato se basa en seis variables.

¿Cuáles son?

En primer lugar, la pureza del dato —es decir, la normalización de la información asistencial, independientemente de la tecnología que esté detrás o del área sanitaria donde se produzca—, que nos facilitará establecer indicadores de salud. En segundo, la integración y trazabilidad del dato, para lo que se han definido procesos asistenciales en Ianus 5. Esto nos va a permitir que la información esté integrada, sea visible y circule de la misma manera entre todos los profesionales sanitarios, independientemente del nivel asistencial en el que estén, y comparar procesos asistenciales entre sí. Otra cuestión que hay que tener en cuenta es la resolutividad del dato, con cuestionarios de resultados y experiencia de los pacientes —PROMs y PREMs— homogéneos para los diferentes procesos asistenciales. La cuarta variable es la aplicabilidad del dato gracias a nuestra historia clínica, que nos permite generar evidencia científica en vida real, en lugar de tener que ceñirnos únicamente a ensayos clínicos aleatorizados. También es importante hacer un análisis inteligente para conseguir un benchmarking real sobre cómo la actividad asistencial impacta en la salud de los gallegos —lo que resulta más sencillo gracias a todas las variables anteriores—. Por último está la inteligencia del dato, algo muy importante. Uno de nuestros objetivos prioritarios es que la inteligencia artificial ayude a la toma de decisiones de los profesionales y les permita dedicar más tiempo a los pacientes automatizando procesos. En este ámbito contamos, por ejemplo, con generación de informes automáticos para radiología en el ámbito de la urgencia y de atención primaria con la máxima fiabilidad diagnóstica.

¿Qué están haciendo para mejorar las listas de espera?

Estamos buscando todas las posibles áreas de mejora en los protocolos y procedimientos de priorización asistencial para continuar mejorando en la optimización de los recursos, en la accesibilidad y en la eficiencia. Para ello potenciamos los planes de intensificación —con mayor actividad por áreas asistenciales—, incrementamos la inversión en la gestión de las listas de espera y fomentamos la cirugía robótica. Los datos de las listas de espera con los que se ha cerrado 2024 son mejores que los del año anterior, tanto en el área quirúrgica como en las de consultas externas y pruebas. Además, estamos trabajando en la definición de nuevos catálogos de priorización asistencial con las áreas sanitarias y con los profesionales. Empezamos con las patologías definidas dentro del catálogo de prioridades 1. Desde hace cinco años, la cirugía de estas últimas se ha incrementado un 30 %, lo que supone un incremento en la ocupación de los quirófanos. Después, seguiremos con el catálogo de prioridades 2 y 3. Se opera lo mismo, pero los nuevos procedimientos y la innovación diagnóstica hacen necesario redefinir los catálogos de priorización. Lo hacemos de la mano de los profesionales y con el objetivo de mejorar los resultados en salud de la gestión de las listas de espera.

¿Cómo estamos en Galicia con respecto a la salud mental, que cada vez preocupa más a la ciudadanía?

La apuesta de la Xunta de Galicia es clara. Entendemos que la salud mental es transversal: no solo tiene impacto asistencial, sino en la sociedad en general. En este sentido, se ha creado una Subdirección General de Atención a la Salud Mental, lo que demuestra nuestra implicación y compromiso hacia estas patologías. También trabajamos en un nuevo plan de salud mental con los responsables de los servicios de las áreas sanitarias. Estamos reevaluando el plan anterior —que finalizó en diciembre de 2024— y definiendo cuáles son las líneas estratégicas que debe tener el nuevo. Por supuesto, seguiremos avanzando en la atención a la salud mental infanto-juvenil, mejorando la inversión y los recursos y adecuándonos a las necesidades de la población. Por otro lado, hay que trabajar en la integración asistencial de los problemas de salud mental más leves. Por esa razón se va a crear una red de atención psicológica en atención primaria —pivotando sobre los responsables de los servicios de psiquiatría— que permita dar una atención grupal para los procesos más leves, pero que también favorecerá detectar aquellos que necesitan una mayor continuidad asistencial. Para ello es necesario establecer los protocolos y procedimientos necesarios que permitan integrarlos en el flujo de pacientes del área de salud mental. También seguiremos mejorando la atención al trastorno mental severo y trabajando en la prevención del suicidio. Abordamos todas las áreas importantes en esta materia.

¿Qué impacto cree que puede tener la telemedicina en la asistencia sanitaria?

Es importante recalcar que el objetivo en este ámbito es facilitar la asistencia sanitaria a través de telemedicina solamente en los procesos de salud susceptibles de abordarse por esa vía. Los dos objetivos principales son facilitar la asistencia sanitaria en el entorno habitual donde reside el paciente y evitar que realice desplazamientos innecesarios. Esto es especialmente relevante en una comunidad como la gallega, con una dispersión geográfica muy alta. A lo largo de su devenir histórico, la ciencia médica ha aprovechado los avances tecnológicos, y con la telemedicina debe suceder lo mismo. Tenemos que aprovechar su potencial para acercarnos a los ciudadanos y posibilitar un acercamiento más humano en su entorno, a la vez que se facilita la labor del médico. En todo caso, esto tiene que hacerse sin perder la esencia del acto médico y de la relación médico-paciente. Por ejemplo, poder seguir los marcadores de glucosa de forma telemática, mientras el usuario está en su domicilio, facilita el trabajo del facultativo y mejora el control del paciente. Hay muchos ejemplos más, como Telea, la plataforma de teleasistencia domiciliaria, y otros que utilizaremos en el futuro gracias a las inmensas posibilidades que ofrece la nueva versión de la historia clínica electrónica.

¿Qué habría que hacer ante la falta de profesionales médicos, que se agravará con la ola de jubilaciones que se avecina?

Está claro que el mayor problema que tenemos actualmente en el sistema sanitario es la falta de profesionales. Esto no es algo exclusivo de Galicia, sino una situación compartida por la mayor parte de las autonomías y por muchas otras regiones del Europa. Gran parte del problema se debe a la falta de estrategia por parte del Gobierno central. Dentro de nuestras competencias, nosotros hemos tomado todas las medidas posibles para intentar sortear el déficit de personal con iniciativas propias. Principalmente, en el ámbito de la contratación, con medidas pioneras para atraer y retener a nuestro personal sanitario público y a más profesionales —sobre todo para cubrir plazas de difícil cobertura—. Sin embargo, quien tiene la capacidad de producir médicos es el Gobierno central.

¿Cuáles son sus propuestas?

Solicitamos elevar la edad de jubilación hasta los 72 años, que haya mayor agilidad en la homologación de los títulos y que actúen con las competencias que tienen ellos para formar a más médicos. En Galicia, una de las medidas legislativas tomadas de cara a la provisión de puestos de difícil cobertura es que, en la ley de medidas y acompañamiento de los presupuestos de 2025, se incluyó una modificación normativa para que los servicios prestados en hospitales del Barbanza y Salnés computen con el triple de puntuación —algo que ya se aplicaba en otros distritos comarcales—. Seguimos trabajando en todas aquellas líneas que nos permite nuestra competencia, pero la máxima responsabilidad no la tenemos nosotros.

¿Qué opina del borrador del anteproyecto de Ley del Estatuto Marco del Personal Estatutario presentado recientemente?

Desde la Xunta reclamamos al Ministerio de Sanidad que aborde la reforma del Estatuto Marco con diálogo y respeto, porque las competencias sanitarias son responsabilidad de las comunidades. Desde hace veinte años, el Estatuto Marco es un elemento clave en las relaciones laborales en el ámbito sanitario. Y si es verdad que pueda necesitar una actualización, el Gobierno central no lo puede hacer a expensas de las autonomías ni de los profesionales de la salud. Lo que solicitamos es diálogo, transparencia y participación de todos los agentes implicados. El nuevo estatuto debe tener en cuenta las particularidades de cada comunidad autónoma, y sobre todo, tratar de dar respuesta al principal problema que tiene el sistema nacional de salud: el déficit de profesionales.
No compartimos medidas como la de solicitar la exclusividad para los jefes de servicio o para los MIR, porque este tipo de decisiones lo único que hacen es empujar a los facultativos hacia la sanidad privada. Desde Galicia trasladamos nuestra plena disposición para colaborar en la reforma del Estatuto Marco, siempre y cuando se haga de una manera consensuada y sirva para dar respuesta a las necesidades asistenciales públicas de nuestra comunidad.

Usted es miembro del Colegio de Médicos de A Coruña. ¿Qué valoración hace del trabajo de las instituciones colegiales y cómo es su relación con el Colegio coruñés?

Los colegios profesionales sanitarios —en general— y de médicos —en particular— desarrollan una valiosa labor para el adecuado funcionamiento del sistema sanitario, tanto público como privado. Su atención a los aspectos éticos y deontológicos, su labor formativa, la representatividad que ejercen sobre la profesión son un pilar fundamental en la estructura que sostiene el sistema sanitario. Para la Dirección General de Asistencia Sanitaria estas instituciones son fundamentales. Queremos dialogar siempre con ellas en todos los aspectos que les son propios y que pueden afectar a la profesión que representan y al sistema público sanitario en general. En este sentido, agradezco la disposición que el Colegio de Médicos de A Coruña ha tenido para hacer llegar sus propuestas y transmitirnos su visión, siembre abierto al diálogo.