
La sanidad gallega ha dado un salto cualitativo en su transformación digital con la implantación de IANUS 5, la nueva versión de la historia clínica electrónica del Sergas. Este sistema, que ya está disponible para todos los profesionales, va más allá de una mera actualización tecnológica. Se trata de un cambio de paradigma en la forma de gestionar la información sanitaria basado en la transversalidad, la eficiencia y, sobre todo, la orientación a resultados en salud, sobre el que se están desarrollando otros proyectos que mejoran la atención a pacientes con diabetes, daño cerebral adquirido o enfermedad renal crónica, entre otros. Así lo explican dos de los responsables de la implantación de estas iniciativas, los subdirectores generales de Sistemas y Tecnologías de la Información y de Integración Asistencial e Innovación del Sergas, Benigno Rosón y Alicia Piñeiro, respectivamente.
La nueva versión de Ianus “mejora el enfoque que tenía nuestra historia clínica hasta ahora, con saltos significativos en varios aspectos”, explica Benigno Rosón. Uno de ellos es “la transversalidad. Ahora es posible organizar la información no solo de manera cronológica —como en las versiones antiguas—, sino por problemas de salud sobre los que trabajan todos los profesionales en cualquiera de los ámbitos”. Asociada a esa gestión por problemas de salud, ahora los sanitarios también tienen un servidor terminológico basado en SNOMED —un estándar internacional para la codificación de patologías—, de manera que “contamos con una semántica y unos conceptos clínicos homogéneos, algo fundamental para medir bien los resultados en salud”. La estandarización terminológica favorece un seguimiento más riguroso de la evolución clínica de los pacientes y facilita la comparabilidad de los datos.
Además de permitir una búsqueda más eficiente de la información, la nueva historia clínica electrónica tiene entre sus ventajas la protocolización de los procesos, “que ayuda a seguir una patología, definir las posibles rutas asistenciales y automatizar ciertas tareas, como la solicitud de pruebas o el seguimiento de resultados”. Además, es posible conectarla a sistemas de soporte de ayuda a la decisión basados en inteligencia artificial, “algo que hace dos o tres años parecía ciencia ficción y que hoy facilita la labor de los profesionales”. Otro de sus beneficios “es la conectividad, porque nos da la oportunidad de atender a los pacientes de muchas maneras, tanto de forma presencial como no presencial, y monitorizarlos a distancia utilizando el propio Ianus —en lugar de las diferentes herramientas que ofrecen los fabricantes de productos sanitarios—. Esto genera más seguridad y contribuye a un ahorro de tiempo significativo a la hora de acceder a una información que está disponible para todo el equipo de profesionales”. Además, Ianus 5 «nos permite recibir toda esa información de manera continua y mostrarla en una consola multipaciente», lo que facilita que se puedan monitorizar en tiempo real las constantes de los pacientes y actuar en consecuencia.
Por su parte, la ciudadanía “gana en proactividad”, asegura Benigno Rosón. “Cuentan con sistemas que les alertan sobre diferentes cuestiones y tienen más acceso al profesional a través de un mayor número de canales”. Esto “no solo es útil para jóvenes que prefieran no tener que acudir presencialmente a la consulta, sino que resulta de gran ayuda para personas mayores con dificultades para desplazarse —ya sea por problemas de movilidad o porque viven en zonas alejadas. El hecho de que la tecnología nos conecte, ofrezca más flexibilidad y evite este tipo de problemas resulta muy positivo para la población”.
Por otro lado, Ianus 5 potencia el trabajo colaborativo entre profesionales. «Fomenta mucho el trabajo en equipo y en red», destaca. Cada vez que se escribe en la historia clínica «queda claramente marcado quién es el perfil profesional que lo hace”, y el contenido puede añadirse desde cualquier lugar “porque se ha mejorado mucho en cuanto a la movilidad, pero siempre manteniendo la seguridad”.
Otra de las apuestas de esta nueva versión es la prevención y el autocuidado. El sistema permite la prescripción de contenido formativo que el paciente puede consultar desde su portal de salud, É-Saúde. «El médico, de la misma manera que puede saber si el paciente ha recogido en la farmacia la medicación prescrita, también sabe si ha completado la formación indicada”. La plataforma recomienda actividades formativas según el diagnóstico. Por ejemplo, «si un paciente debuta en diabetes y el profesional lo codifica, la herramienta le indica qué cursos puede prescribir”.
A todo ello “hay que sumarle la incorporación de algoritmos, como los de imagen, que ya están integrados en la historia clínica y que permiten saber la probabilidad de que exista una fractura y en qué zonas para tomar la decisión más adecuada”. También se está trabajando en otros campos, como genética o digitalización de anatomía patológica, “que abren la posibilidad de utilizar inteligencia artificial y diagnóstico en red. Las posibilidades son enormes. Poco a poco, estamos cambiando la manera de atender para beneficio de los profesionales y de los ciudadanos”.
El Sergas está adoptando un enfoque prudente pero decidido en la implementación de la inteligencia artificial en el ámbito sanitario, aunque su uso se entiende únicamente como un apoyo para la toma de decisiones clínicas en ámbitos muy concretos. “No se trata de pasarle una imagen a ChatGPT para que haga un diagnóstico, sino de emplear inteligencias artificiales muy específicas que están acreditadas y que funcionan muy bien cada una en su área. Con respecto a IAs de corte más generalista, “debemos ser muy cautos, pero también aprovechar su potencial, porque los chatbots responden bien a cuestiones que no son críticas, como transcribir conversaciones o hacer resúmenes. En este sentido, “creo que en Galicia lo estamos haciendo bien: solo introduciremos las herramientas que demuestren fiabilidad”. El objetivo es “sistematizar el uso de inteligencia artificial en entornos donde esté garantizado que se comportará bien —para lo que también se está promoviendo una ley que garantice su entrada ordenada y segura en la sanidad pública—. Queremos que todo el mundo pueda utilizarlo en el día a día y, además, los costes comienzan a ser muy manejables. Por ejemplo, utilizar la inteligencia artificial como apoyo al diagnóstico en traumatología para analizar la imagen de una lesión de tórax cuesta menos de un euro”, afirma Benigno Rosón.
Por otra parte, desde el área de innovación asistencial se están aprovechando las potencialidades de Ianus 5 como base “para desarrollar proyectos que contribuyan al despliegue de la estrategia de resultados en salud”, explica Alicia Piñeiro. “Vamos a cambiar la forma en la que medimos nuestros procesos añadiendo nuevos indicadores —y manteniendo los que ya funcionaban— para conocer realmente cómo estamos realizando nuestra actividad asistencial”. A nivel sistémico “vamos a incorporar medidas de resultados y experiencia comunicados por los pacientes —PROMs y PREMs— y a realizar una estratificación”, mientras que “en el plano micro se desarrollarán proyectos piloto en áreas concretas”.
Entre esas iniciativas está E-Diabetes, “un proyecto de salud digital que nos va a dar soporte para el nuevo modelo de excelencia asistencial en diabetes” y que parte de la capacidad de integrar la información de los sensores de medición de glucosa. Antes, esos datos iban a la nube de la empresa suministradora, pero ahora se integran en la historia clínica electrónica del Sergas en tiempo real. Esta integración permite que cualquier profesional con responsabilidad asistencial sobre el paciente tenga a su disposición las mediciones. “En el pasado esto solía estar restringido a los endocrinólogos responsables, porque había que acceder al software específico de la empresa con una contraseña”. Con este cambio, “si alguien con diabetes tiene algún problema en la calle, tanto el personal asistencial de la ambulancia como el de urgencias pueden acceder a sus valores de glucosa y consultar el registro temporal a lo largo del día”, destaca.
Contar con toda esa información centralizada “nos va a permitir ir más allá para analizar tendencias, lanzar alertas al personal facultativo y al propio paciente y, en definitiva, avanzar hacia una medicina más preventiva”. Además, “en aquellas personas que no necesiten un control tan cercano de su endocrinólogo, el seguimiento podrá hacerse desde atención primaria a través de Telea”, la plataforma tecnológica de asistencia domiciliaria. La informatización de estos datos también beneficia en los desplazamientos, porque “en lugar de tener que acudir a su centro de salud cada quince días para recoger los sensores, el paciente los recibe directamente en su domicilio y el personal de los centros de salud queda liberado de una tarea puramente burocrática para dedicarse a actividades de mayor valor”.
El proyecto no se detiene ahí. Ya está en proceso la integración de las plumas y bombas de insulina, y con la gran cantidad de datos acumulada «podremos generar alarmas, analizar tendencias y personalizar más el tratamiento de los pacientes», señala la subdirectora de Integración Asistencial e Innovación.
Otro de los ámbitos de actuación es el daño cerebral adquirido, “para el que se publicó un proceso asistencial el año pasado”. No se trata de una patología como tal, “y por lo tanto no existe una codificación estándar, lo que dificulta identificar a estos pacientes tanto para realizar posibles estudios como para tener más controlado su problema de salud”. Por esa razón se va a “crear un sistema de identificación —algo que reclamaban las asociaciones de pacientes— y a asociar un proyecto de teleseguimiento donde también se incluya la medición de resultados en salud”. Esta iniciativa “ya está diseñada y en breve comenzará una prueba piloto en A Coruña”.

Además, este protocolo de teleseguimiento se diferencia de otros en que se probará la viabilidad de “un canal de comunicación asíncrono a través de mensajería para que puedan conversar con los profesionales responsables de su seguimiento. De esta forma, contarán con una vía de comunicación directa para resolver dudas o cualquier otra cosa que necesiten”.
Entre las iniciativas en salud digital también se encuentra GaliOn, centrado en la enfermedad renal crónica. “Se hizo un proyecto piloto el año pasado, y con él se trata de tener un enfoque más preventivo y proactivo en la gestión de esta patología”. Para ello “contamos con un algoritmo que revisa la información de la historia clínica —como analíticas—, entre la que se puede encontrar algún marcador relacionado con la enfermedad renal crónica”. La herramienta “alerta a los médicos de atención primaria de que algunos pacientes pueden tener un problema de este tipo para realizar las pruebas y el seguimiento adecuado”.
Alicia Piñeiro destaca el enfoque proactivo que se busca desde la Dirección de Asistencia Sanitaria para aprovecha al máximo las potencialidades tecnológicas disponibles de cara a implementar “modelos de excelencia asistencial”. En Galicia «contamos con una historia clínica electrónica única y homogénea que está por delante de otras muchas a nivel estatal y europeo, y tratamos de que todos nuestros procesos de mejora aprovechen las potencialidades que tenemos a nuestro servicio gracias a la tecnología”.
El objetivo “ambicioso” del Sergas es que “finalicemos el año con todos los profesionales utilizando de manera efectiva Ianus 5 y que podamos apagar Ianus 4”, explica Benigno Rosón. Para facilitar la transición se ha diseñado un plan de formación “para aprender a utilizar la herramienta y se han designado alrededor de cien referentes en las diferentes áreas sanitarias para empujar hacia el cambio. El desarrollo tecnológico, que es lo más complicado, está hecho. Lo que falta ahora es conseguir el cambio cultural entre los profesionales, que también es un reto importante porque tiene que conseguirse sobre unas agendas muy cargadas”.
Una última clave que impregna todo lo demás es la ciberseguridad, una prioridad para proteger los 3.000 millones de datos de pacientes que maneja el sistema. «Todos los datos de las historias clínicas están albergados en la infraestructura propia del Sergas», asegura el subdirector de Sistemas y Tecnologías de la Información. «Somos especialmente celosos en este ámbito», por eso se ha implementado un plan de ciberseguridad con una importante inversión en herramientas para evitar intrusiones y salvaguardar la información. Además, “hemos obtenido la certificación de nivel alto del Esquema Nacional de Seguridad para todos los sistemas, especialmente los clínicos. Somos la única comunidad en España que lo ha conseguido», afirma.