Un cambio de mentalidad: ventajas de las residencias libres de sujeciones

La III Reunión para directores y responsables de residencias resaltó los puntos positivos del nuevo modelo de centro sociosanitario

Las técnicas de cuidados de las personas mayores o quienes se hallan en situación de dependencia fueron el tema central en la celebración de la tercera edición de la Reunión para directores y responsables de residencias que organiza la Unidad de Coordinación y Apoyo Asistencial a Residencias del área sanitaria de A Coruña y Cee con la colaboración de nuestro Colegio y la Consellería de Política Social e Igualdad. Al igual que en sus citas anteriores, el encuentro supuso una oportunidad para dar a conocer la metodología de trabajo de distintos centros. Uno de los puntos debatidos fueron las residencias libres de sujeciones, un fenómeno que está teniendo un gran impacto en la provincia. Las sesiones y ponencias tuvieron lugar el 10 de abril en la sede colegial de Salvador de Madariaga. 

“Este es un punto de encuentro para que los responsables de otras residencias expliquen sus proyectos. Todos podemos aprender de todos, y este es el objetivo de la reunión”, declaró Fernando Lamelo, responsable de la Unidad de Coordinación, al inaugurar la jornada. Junto a él estuvieron Javier Prieto, secretario general de nuestra Junta Directiva y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del centro de salud de Culleredo; Antón Acevedo, director general de Mayores y Atención Sociosanitaria en la Consellería de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia, y Francisco Vilanova, gerente de nuestra institución.

Javier Prieto recalcó que el programa de la edición de este año presentó contenidos de máxima actualidad, como el proyecto Fin de la vida, la erradicación de las sujeciones físicas, las unidades especializadas en deterioro cognitivo o las relaciones entre los diferentes actores implicados. “Todos somos conscientes de que el ámbito sociosanitario tiene unos retos en la sociedad actual que implican la coordinación de todos los que trabajamos en él. Algunos son demográficos, otros socioculturales, los hay económicos y organizativos. En este sentido, todos los estamentos implicados deberíamos plantear soluciones que sean ágiles, eficaces, efectivas y, sobre todo, eficientes”.

Nuestro Colegio “no ha querido permanecer ajeno a esta sensibilidad. Por esa razón, hace dos años creamos una vocalía dedicada exclusivamente al área sociosanitaria. Modestamente, con esto pretendemos darle una mayor visibilidad. También aspiramos a ser punto de encuentro y catalizador para que todos trabajemos de forma coordinada en el futuro y que venzamos los obstáculos que todavía podamos tener”, expuso el secretario general. Por su parte, Francisco Vilanova agradeció la presencia de los asistentes y los participantes y destacó la importancia de la jornada “para unir lazos e mellorar a atención sociosanitaria dos nosos maiores”.

A continuación, Antonio Acevedo alabó la labor de Fernando Lamelo al brindar mejores oportunidades para las personas que viven en las residencias. “No debemos olvidar que, aunque parece que ha pasado mucho tiempo, hace cinco años, en abril de 2020, la pandemia de Covid-19 estaba en plena ebullición. Así como la gente salía a la ventana para aplaudir la labor de los sanitarios, creo que hay una deuda con el sector sociosanitario, que fue vilipendiado y se le culpó de cosas de las que no era responsable. Los que estuvimos allí sabemos que lo único que se hizo fue trabajar y cuidar a la gente, a veces sin medios y en las peores circunstancias”.

El director general de Mayores y Atención Sociosanitaria añadió que, “a pesar de que en cinco años puede parecer que no hemos aprendido nada, creo que hemos avanzado y que, hoy en día, no nos encontramos en las mismas circunstancias que antes. Nos hemos dado cuenta del verdadero valor que tiene la coordinación sociosanitaria. En A Coruña contamos con una de las unidades modelo en España y un ejemplo a seguir que me consta que el Sergas está intentando imitar, porque si algo funciona bien no hay que inventar nada nuevo, sino copiar”. En su opinión, “hemos progresado en los sistemas de comunicación e información con la implantación del Ianus y en la formación. Como ejemplo se encuentran las distintas jornadas que apoyamos desde la Consellería de Política Social e Igualdad, porque la formación continuada tiene que estar en el ADN de cualquier profesión”.

Tras la inauguración se realizaron tres ponencias en las que se abordó el funcionamiento de la actividad sociosanitaria en diversos centros. La primera intervención fue la de Isabel Gesto, directora de la residencia Bouco, situada en Culleredo, y se centró en la unidad especializada en la atención de personas que padecen alzhéimer u otras demencias. En primer lugar, mostró un video informativo en el que se observaron las actividades que realizan los residentes de manera habitual. “Recuerdo que hace años se le ponían sujeciones a una persona con demencia cuando estaba agitado y, si tenía más alteraciones, se le daba un neuroléptico. Perdía la capacidad de alimentarse por sí mismo y le teníamos que poner una sonda. Ahora la percepción es más de acompañamiento y comprensión hacia esa enfermedad. Intentamos potenciar las habilidades que tiene y dejarle el control sobre lo que puede hacer”. También comentó que al despertarse se procura animar a los residentes a actuar por su cuenta en aquellas acciones que puedan realizar, como salir al pasillo solos, prepararse el desayuno o hacer la cama. “Se busca generar una capacidad de control y poder”.

La directora resaltó una serie de claves que han favorecido el éxito de su unidad y las dividió entre personal —que debe ser multidisciplinar y estar bien formado e implicado en el proyecto de vida del residente, respetando sus tiempos—, humanización de espacios —buscar la armonía haciendo que el usuario sienta que se encuentra en su casa con iniciativas como la personalización de su habitación—, implicación de las familias —se busca su colaboración para que formen parte de los cuidados— y el seguimiento —con acompañamiento, formación continua y ética en los cuidados—.

La siguiente ponencia abordó el funcionamiento del proyecto Final de vida y contó con el gerente de Aspace Coruña, Ricardo Iglesias. Su entidad, explicó, “atiende a personas con parálisis cerebral. En enero de 2027 cumpliremos cincuenta años y hay usuarios que llevan desde el principio. Con el paso del tiempo no nos damos cuenta de que nosotros y las personas a nuestro alrededor se hacen mayores”, indicó. “El envejecimiento afecta a todos, pero en las personas con parálisis cerebral tiene unas características especiales debido a sus necesidades complejas y específicas”.

Explicó que es difícil percatarse del envejecimiento en este sector de población hasta que es muy tarde porque, entre otras cosas, ya tienen dificultades de movilidad. Además, no hay muchos estudios debido a que su esperanza de vida era mucho menor y ha ido aumentando gracias a los avances de la medicina. Percatarse de este cambio hizo que Aspace Coruña tuviese que plantearse dinámicas que, en lugar de tratarse de proyectos de vida, abordasen el final de la misma. Entre los puntos que mencionó para poder plantear esta transición se encuentra realizar la evaluación longitudinal del envejecimiento. “Debemos poder detectar con tiempo suficiente las necesidades de las personas con parálisis cerebral y otras discapacidades afines, así como las de sus familiares. Hay que realizar un estudio de la prevalencia de las necesidades detectadas, delimitarlas y planificar la actuación y prevención sobre las mismas”. 

Esta estrategia se utiliza para desarrollar el proyecto Fin de vida, “un plan de cuidados personalizado y adaptado a cada uno en su etapa final de vida, siempre respetando sus deseos, necesidades físicas y emocionales. El objetivo es proporcionar una atención humanizada, integral y adaptada donde cada aspecto del cuidado se ajuste a la personalidad de la persona con parálisis cerebral. Al hacerlo, no solo mejoramos la calidad de vida, sino que brindamos un espacio de respeto, dignidad y paz”. Añadió que acompañan al usuario y su familia en este proceso. “Buscamos el bienestar de la persona en todo momento. Él o ella decide en función de cómo se encuentre”.

Begoña Alonso, jefa del Servicio de Alertas Epidemiológicas del Departamento territorial de Sanidad de A Coruña, ofreció una perspectiva clara de la relación que mantienen con las residencias. “Somos un equipo multidisciplinar con médicos, farmacéuticos, biólogos y enfermeras. Todos trabajamos con un único objetivo: mejorar y preservar la salud comunitaria. Nosotros no vemos pacientes. Intentamos detectar qué ocurre en la comunidad, ponemos todos los medios para prevenir enfermedades y damos recomendaciones lo más pronto posible para evitar que esas situaciones se extiendan”.

“En epidemiología lo más importante que hacemos es vigilar la salud pública. Para llevarlo a cabo necesitamos tener conocimiento de 62 enfermedades de declaración obligatoria y debemos conocer cómo se agrupan. Hay algunas situaciones en las que, aunque no estén dentro de esta declaración de enfermedades obligatorias, debemos estar atentos. Un ejemplo de este último caso ocurrió con el surgimiento de la viruela del mono, que estudiamos a pesar de no hallarse en este grupo. No lo hacemos por tener datos para una publicación, sino que pretendemos evaluar la situación para intervenir lo antes posible”, declaró. “Todos los médicos de Galicia, los laboratorios de microbiología y los centros sociosanitarios están obligados a informarnos sobre los casos que se producen”.

Además de exponer qué consideran como brotes —“cuando el número de casos de una patología está por encima de lo esperado”—, la facultativa mostró las estadísticas de los últimos años en esta materia y aconsejó sobre las medidas a tomar en las distintas enfermedades. También mencionó sus diferentes programas de estilos de vida, como el plan Obesidad Zero, Inspira saúde —dedicado al cáncer del pulmón y el tabaquismo— o Xanela aberta á familia —que “recoge recomendaciones para todas las etapas de la vida”—.

La jornada prosiguió con una mesa redonda en la que se debatió sobre la eliminación de las sujeciones en los centros sociosanitarios. La enfermera Mercedes Domínguez moderó una sesión que estuvo protagonizada por Constantino Piñeiro, director de la residencia Torrente Ballester de A Coruña; Patricia Pazos, directora de la residencia de Arteixo; Alberto López, fisioterapeuta de la residencia Sanitas, y Adrián Fraga, enfermero en la residencia El Pilar de Bergondo.

Constantino Piñeiro aportó sus conocimientos como licenciado en Derecho durante su intervención. “Hay un acuerdo que obliga a que todos los centros sean libres de sujeciones antes del 30 de junio de 2025. En 2022, nos pareció un buen objetivo, pero algo que no creímos que se pudiese llegar a conseguir. Esa resolución, además de su vinculación jurídica, me hizo ver la realidad de que todos los centros tienen que poseer un plan de atención libre de sujeciones, que no es exactamente lo mismo que ser un centro libre de sujeciones”.

Señaló que es diferente “la atención a una persona con discapacidad que la que se da a una mayor. Dicho esto, también creo que todo aquello que se puede hacer, se debe hacer y, además, creo que se está haciendo en los centros de discapacidad de A Coruña”. Evidenció que el objetivo “es intentar convencer a todo el mundo de las ventajas inherentes de la atención libre de sujeciones. No porque lo diga el Boletín Oficial del Estado o una resolución, sino porque hay centros donde se está haciendo”. 

En este plan de centros libres de sujeciones, “la formación tiene que llegar a todos los trabajadores”, resaltó el ponente antes de mencionar que existen numerosas entidades privadas capaces de ofrecer estas enseñanzas. “Una vez que se han vencido las primeras reticencias, hay que trabajar caso por caso con estadísticas y una información muy completa de lo que es el centro y su arquitectura, así como los riesgos inherentes a este tipo de decisiones”. 

Patricia Pazos también compartió su experiencia durante el proceso para convertirse en un centro libre de sujeciones. “Nosotros empezamos visitando la residencia El Pilar y Sanitas gracias a la Unidad de Coordinación y Apoyo Asistencial a Residencias. Cuando llegamos a nuestro centro lo primero que hicimos fue revisar el protocolo de caídas, que tienen una estrecha relación con el uso de sujeciones físicas. Una vez que lo valoramos, creamos uno nuevo en el que dejamos claro qué pasos íbamos a dar con cada usuario con un análisis de los casos de forma individual”.

Para llevarlo a cabo “necesitamos la colaboración de todos. Formamos a los profesionales, implicamos a las familias —las concienciamos y procuramos que conozcan los efectos negativos que tienen las sujeciones sobre la salud— y contamos con los usuarios. Nosotros tenemos nuestro protocolo en el tablón del centro para que todas las personas tengan acceso al mismo”, reveló la directora. “Es muy importante que los distintos agentes vayan de la mano”.

Patricia Pazos, desde su perspectiva de terapeuta ocupacional, afirmó que “muchas personas usuarias tienen sillas de ruedas que no responden a sus necesidades debido a medidas o tallas inadecuadas. Esto es algo que nadie ha revisado durante muchos años y que hace que pensemos que, cuando se resbala del asiento, debamos colocarle un cinturón abdominal. Esa no es la solución”. Del mismo modo, subrayó la importancia del entorno y el cambio de mentalidad. “Algo que nos impactó en Sanitas fue que retiraron el mobiliario de una habitación completamente. Ahora en nuestro centro hay residentes que no tienen ningún mueble más que la cama cota cero —que pueden colocarse a nivel de suelo para disminuir los riesgos de caídas—”.

Alberto López declaró que existe un error de concepción de quienes desconocen lo que supone una residencia libre de sujeciones. “No se trata de quitarlas y cruzar los dedos para ver qué pasa. Ese proceso conlleva un trabajo, porque se sustituye la sujeción por una serie de medidas que intentan ser lo más respetuosas posibles con la persona”. Además, afirmó que “caídas hay siempre, ya sea un centro con o sin sujeciones. Si se opta por utilizarlas hay que comprobar hasta qué punto son beneficiosas. Hay que tener en cuenta que, si sigue habiendo caídas, solo nos quedamos con las consecuencias negativas”.

El fisioterapeuta profundizó en la necesidad del estudio de cada caso. “A nivel profesional pecamos mucho de hablar de lo que un usuario no puede hacer. Hay que centrarse en lo que sí, porque es sobre lo que más podemos trabajar. Eso nos va a ayudar a establecer un plan de acción con la persona para que tenga la mejor vida posible”. También puntualizó el cuidado del entorno, “que tiene que ser lo más seguro e individualizarse en la medida de lo posible. Hay que ser muy consciente de las limitaciones con las que nos encontramos para señalarlas y corregirlas”.

Además de medidas de seguridad como las camas cota cero o cascos, Alberto López dio gran relevancia a los horarios y las rutinas. “Cuanto más activa físicamente y entretenida se encuentre la persona, más satisfecha estará y será menos probable que se ponga a deambular; o puede que lo haga igualmente. No obstante, es algo en lo que trabajamos. Lo ideal es que esté siempre asistida y sus necesidades cubiertas”.

Adrián Fraga habló de los beneficios que supuso el cambio en la residencia El Pilar tras dos años sin sujeciones. “Fai anos, antes da Covid-19, había un ambiente moi triste no noso centro. A xente estaba apagada e non tiña ningunha actividade”. Sin embargo, remarcó que esta atmósfera nada tiene que ver con la actual. “Non hai persoas axitadas. Todo o mundo está facendo unha actividade dentro das súas capacidades e está entretido. O ambiente modificouse moito non só para os usuarios, senón tamén para os traballadores”.

A nivel sanitario, “a retirada de contencións mellorou moitísimo a saúde dos usuarios. O importante é fomentar que a persoa que queira deambular o faga da maneira máis segura posible. Coas suxeicións unicamente conseguíamos que tiveran menos capacidades e iso xeraba outras consecuencias: acelerábanse as demencias e os deterioros cognitivos, a perda de capacidade muscular ou problemas de alimentación que provocaban desnutricións e úlceras”.

El enfermero incidió en el proceso de retirar las sujeciones, que es “aplicable en todos os casos. Algúns levan máis tempo que outros. O necesario é un cambio de mentalidade que empeza en dirección, e de alí, vai ao resto de estamentos e traballadores do centro, incluso ao persoal de cociña e limpeza”. Además de insistir en la obligación de la revisión constante de cada caso, aseguró que la labor más difícil ocurre al principio “coa valoración inicial. Despois se segue traballando unha vez se quiten as suxeicións”.

La despedida de la jornada contó con los miembros de la mesa inaugural y la presencia de Fabiola García, conselleira de Política Social e Igualdad. “Cuando hablamos de atención sociosanitaria, nos referimos a un ámbito que va más allá de lo físico de las personas mayores. Hablamos de dignidad, humanidad y compromiso intergeneracional. Las residencias no son solo lugares donde se atienden a las personas mayores o a quienes están en situación de dependencia; son casas y hogares. Así lo han sido siempre y así deben seguir siendo. Debemos garantizar no solo el bienestar físico, sino también el emocional, el psicológico y el social de todas las personas que viven en un centro social en Galicia”.

La representante de la Xunta dedicó parte de su discurso a la Unidad de Coordinación y Apoyo Asistencial a Residencias. “Fernando Lamelo y su equipo son los precursores de este nuevo modelo de cuidados que se ha empezado en Galicia y que se está extendiendo a otras muchas comunidades autónomas. Uno de los pilares de ese modelo centrado en la persona y que trabaja por esa coordinación sociosanitaria es la formación de los profesionales”. 

Fabiola García también mencionó la eliminación de las sujeciones. “Es un tema en el que Galicia ha marcado un antes y un después. Lamentamos profundamente la falta de normativa a nivel nacional”. No obstante, nuestra comunidad “fue una de las primeras en dotarse de ese plan para continuar eliminándolas poco a poco. Es una medida pionera que busca poner por delante de todo el trato individualizado a cada persona mayor. También procura evitar el uso de estos sistemas de sujeción en su totalidad o en lo máximo posible”.