Una nueva perspectiva para las dinámicas de la tercera edad

Nuestro Colegio acogió la presentación de "Aprender a ser mayor, el libro blanco de los mayores", obra con consejos y datos prácticos para este sector de la población

La situación de la tercera edad requiere de numerosos estudios y datos que reflejen la realidad de estas personas para poder lograr una mejora en su estilo y hábitos de vida. Aprender a ser mayor, el libro blanco de los mayores brinda una respuesta a esta necesidad con una obra muy completa realizada por el especialista en medicina preventiva Xermán Bugallo, las trabajadoras sociales Marga Agraso y Tania López, y el exnotario y vocal de la Asociación Renacer Alfonso García, quien impulsó esta iniciativa. Este último estuvo en la presentación de la obra realizada en la sede colegial de Riego de Agua junto a nuestro presidente, Luciano Vidán, y el presidente de la Asociación Renacer y Medalla de Oro y Brillantes de nuestra institución, José Fernández Pernas.

“Es un libro distinto. Me pareció extraordinario porque uno está en una edad en la que le es útil. Incluso estando tan cerca del Servicio de Hospitalización a Domicilio y de Cuidados Paliativos, muchas de las prestaciones que aborda esta obra me eran desconocidas”, aseguró el doctor Vidán, que fue jefe del Servicio de HADO. “Creo que Alfonso ha hecho una gran labor que se ha visto complementada por consejos magníficos y muy didácticos para llevar una vida saludable, tanto en la alimentación como en el ejercicio”.

En la introducción de su intervención, Alfonso García expuso la perspectiva del trabajo presentado a través de las palabras de José Saramago con su poema dedicado a la vejez: “me preguntan, a veces, cuántos años tengo, y yo digo ‘¿qué importa eso?’. Tengo la edad que quiero y siento; la edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso, pues unos dicen que ya soy viejo, otros que estoy en el apogeo, pero no es la edad que tengo ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte”. 

Aprender a ser mayor, el libro blanco de los mayores “está escrito con un tono positivo, alegre y libre. Naturalmente, podría ser una quimera si olvidáramos la sombra de la enfermedad, que nos puede acechar a todos en cualquier momento, ya sea la nuestra o la de las personas con las que compartimos la vida”, añadió.

Un aspecto que el autor quiso resaltar de este trabajo es “el sentido común y su sencillez. No hay grandes enseñanzas que vayan a encontrarse como recetas magníficas para resolver los problemas. Está escrito desde un punto de vista basado en las experiencias propias y supone una puesta en común de los sentimientos, deseos y complicaciones que cualquiera de nosotros podemos tener a partir de un momento determinado a nuestra edad. También son el resultado de lecturas sobre la vejez y la experiencia de personas cercanas a mí”.

Además, evidenció que el libro expone la necesidad de la prudencia en la vida de los mayores. “No solo al caminar o comer. En todos los ámbitos hace falta una prudencia consciente nacida de las limitaciones que tenemos: movilidad, vigor, humor o salud, entre otras”. 

“También hay que saber que perdemos muchos miedos y ganamos una gran libertad, que es un valor que los mayores no tenemos en consideración cuando llegamos a una determinada edad”, argumentó antes de explicar el porqué de esta afirmación. “Dejamos a un lado las servidumbres del trabajo, las de la familia —dado que los hijos ya se han hecho independientes— y el temor a defraudar a alguien. Liberados de esos miedos, ganamos libertad”.

Alfonso García destacó la curiosidad como otro punto importante. “Debe ser un valor permanente en todas las personas desde la niñez y ha de mantenerse en la vejez. Es la garantía del conocimiento. Nos mantiene vinculados al mundo. Nos permite conocer mejor la sociedad que nos rodea y no aislarnos de ella”. 

Con respecto a esta cuestión, ofreció una clasificación de las personas: “hay viejos que dicen que ya han visto muchas cosas, aunque no han ido nunca a ninguna parte. Simplemente se niegan a aprender y a conocer el mundo. Luego están los jóvenes viejos, que son muy abundantes en la sociedad actual. Limitan sus vidas y preocupaciones de una manera enorme. En tercer lugar, están los viejos jóvenes”, que se interesan por lo que les rodea.  “Conocer no es compartir. Puede manifestarse el desacuerdo con esas ideas ajenas. Al saber, incluso siendo mayores, podemos hacer algo muy importante en la vida: rectificar actitudes, formas de pensar y errores que cometimos. Nunca es tarde y, a través de esa corrección, ganamos paz”.

La siguiente idea del libro que expuso es “evitar juzgar el presente con reglas del pasado. Es una forma de no querer entender el mundo”. Asimismo, mencionó el envejecimiento activo. “En 2013 se hizo una campaña enorme para hablar de este concepto en todo el mundo. En España, universidades públicas y privadas organizaron seminarios. Se escribieron libros y hubo conferencias sobre la materia”. 

Continuó detallando que, desde entonces, “parece que hubo un deseo en los mayores de hacer muchas cosas, algo que me parece muy bien, pero hay que ser conscientes de que se pueden hacer una detrás de otra y no varias al mismo tiempo. Pretender hacer eso es un profundo error porque las ejecutamos de mala manera o nos equivocamos. Además, el jubilado es el dueño de su tiempo. Generalmente, no nos damos cuenta del tesoro que eso supone”.

El ponente señaló que “Aprender a ser mayor es, sobre todo, una invitación dirigida a aquellos que transitan la cincuentena para reflexionar acerca de su futuro y cómo deben afrontar los próximos años de su vida al ver en el horizonte el fin de la actividad laboral y el abandono de los hijos del hogar”.

Tras haber repasado estos puntos, Alfonso García analizó la estructura del libro, que se divide en dos partes: una teórica y otra con contenido práctico —desarrollada por Marga Agraso y Tania López— con los servicios públicos y privados disponibles en la ciudad de A Coruña. Respecto a la sección teórica, reveló que “en uno de sus apartados ofrece una visión general sobre la vejez con estadísticas acerca de la evolución de la edad de la población en España y en el mundo. Posee un análisis esquemático de la Declaración de los Derechos de los Mayores de Naciones Unidas”.

La obra ofrece consejos sobre aspectos como la vivienda de las personas mayores. “Hay muchas alternativas. Una de ellas es la casa donde uno ha vivido siempre. También puede irse con un grupo de amigos o a una comunidad para mayores de 65 años. En A Coruña hay varias y poseen una serie de servicios comunes con limpieza, fisioterapia o gimnasia, entre otros. Otra opción es optar por vender la vivienda y mudarse a un piso de alquiler para disfrutar de ese dinero en la jubilación”.

Del mismo modo, se detuvo en la sección del ocio y esparcimiento. “Me aterra cuando pienso en alguien que se jubila y que se levanta a las nueve de la mañana sin saber qué hacer. Eso es terrible y hay que prepararse con tiempo. Es necesario buscar una afición, que puede ser cualquiera: tocar un instrumento, baile, aprender informática y tantísimas otras cosas que existen hoy al alcance de cualquier ciudad sin tener coste”.

A continuación, expuso algunos problemas que pueden surgir en la convivencia familiar, como el cuidado de los nietos como actividad principal de los mayores. En este caso, “los padres corren el riesgo de que los niños sean educados como quieren los abuelos en lugar de como ellos desean”. Otra cuestión importante que fue abordada en los textos realizados por Xermán Bugallo “es la relativa a la salud, la alimentación y el ejercicio”. En este último apartado, incidió en la importancia de la prudencia a pesar de los beneficios que pueda aportar la actividad física.

También evidenció que existen dos puntos que suelen ser descuidados: las previsiones de carácter jurídico y las económicas. “Debe hacerse un análisis de las necesidades que uno puede tener cuando se jubila, los recursos de que dispone o las diferentes soluciones que existen”. En cuanto al apartado jurídico, “el testamento no es obligatorio, aunque es interesante dejar expresado y manifestado lo que uno quiere que suceda. Hay gente a la que le da miedo hablar de esto, pero la muerte es una de las pocas certezas que tenemos en la vida y debe afrontarse con naturalidad”.

José Fernández Pernas tomó la palabra para agradecer la asistencia del público. “Todos vamos a pasar por esta etapa, y acercar los recursos que existen a los mayores es una forma de que se sientan atendidos en sus necesidades. Dando a conocer estas opciones, muchos podrán aconsejar y pasar la información para que se vaya extendiendo y hacer de A Coruña una ciudad más amigable para los mayores. Como médico, entiendo que nuestra misión es el bienestar físico, psíquico y social de todas las personas y creo que la tercera edad lo necesita”. 

En Renacer “atendemos a mayores en estado de soledad y vulnerabilidad. Tenemos a personas que viven con nosotros y que hemos cogido de la calle. Dormían en el cemento con más de 60 años. Les proveemos de un lugar donde se sienten acogidos”, concluyó el presidente de la Asociación antes de cerrar la jornada.