
En una sola pantalla se condensa la frenética actividad de los cuatro mil metros cuadrados que ocupa el Servicio de Urgencias del Chuac. En ella se recoge, en forma de mapa, cada sala, cada cama y cada paciente, con iconos que avisan de una posible discapacidad o de un proceso oncológico para adaptar la atención, y alertas que se activan cuando un paciente lleva demasiado tiempo sin ser atendido por un profesional. Un golpe de vista basta para saber dónde está cada uno de los más de 200 enfermos que puede haber a la vez en el Servicio, quién lo atiende y en qué fase del proceso se encuentra. Esta herramienta se llama UMAX, y en los últimos meses sumó a su largo historial de reconocimientos el Premio Amtega al Mejor Proyecto TIC con Beneficios Sociales 2026, que se entregó durante la XXX Noite Galega das Telecomunicacións e da Sociedade da Información del Colegio y Asociación de Ingenieros de Telecomunicación de Galicia.
El galardón llega con el sistema a punto de cumplir ocho años. «Empezamos el 9 de octubre de 2018, y desde entonces hay actualizaciones continuas. Cada poco tiempo hacemos una nueva versión, porque todos los compañeros del Servicio solicitamos mejoras», explica María de la Cámara, jefa de sección del Servicio de Urgencias y una de las promotoras del proyecto. «Es un sistema de trazabilidad que ha cambiado la gestión integral del paciente urgente. Ha sido un gran avance en calidad, seguridad, confidencialidad e innovación. Se trata de un antes y un después que nos ha cambiado la vida».
A la puesta en marcha la precedieron 18 meses de trabajo con una fórmula que sus protagonistas consideran la clave del éxito: los informáticos del hospital se integraron en Urgencias para conocer los circuitos desde dentro. «Los técnicos bajaron a la arena», resume la facultativa. Por eso, insiste, el premio es para el Servicio de Urgencias y el Servicio de Informática, que dirige Lino Carrajo. “Los informáticos nunca son protagonistas, pero siempre están presentes. Sería imposible haber desarrollado UMAX sin ellos, que son quienes saben cómo hacerlo. Es de justicia reconocer su labor”.
La tecnología es la herramienta, pero el foco está puesto en el paciente, como indica el coordinador del Servicio de Urgencias del hospital coruñés, José Manuel Fandiño. «Aquí puede haber más de 200 personas a la vez, por lo que carecer de un sistema de trazabilidad puede suponer problemas de seguridad para los pacientes y que se cometan errores”. La implantación del sistema “supuso una mejora de dos horas en los tiempos de asistencia” y, además, favorece que nadie quede olvidado al avisar de los minutos que han pasado desde el último acto asistencial.
Esa seguridad convive con la agilidad del día a día. «Los médicos tenemos que pasar la mitad de nuestro tiempo de trabajo delante de un ordenador realizando diferentes tareas. Contar con una sola pantalla en la que se recoja toda la información nos ayuda a ser más rápidos, porque evita que tengamos que emplear varios programas”, explica la doctora De la Cámara. Para los responsables y la dirección del hospital, disponer de datos en tiempo real «es fundamental para poder gestionar el trabajo en cada momento, porque en Urgencias vivimos permanentemente en la inmediatez«.
La misma lógica alcanza a todas las categorías profesionales, como los celadores, que “se mueven utilizando dispositivos móviles a los que les llega la orden de lo que tienen que hacer: trasladar enfermos, ir a buscar material o llevar una analítica al laboratorio», detalla Lino Carrajo, cuyo equipo trabaja ahora para mejorar los algoritmos de distribución de pacientes, que ya han sido objeto de cambios importantes. Con ellos se busca “mejorar en equidad, que significa que cada profesional atienda al mismo número de pacientes. Esto es muy importante para las relaciones personales del Servicio, porque siempre surgen roces si alguien asiste a más personas que otro”, asegura la jefa de sección. Con las modificaciones implantadas el ambiente de trabajo ha mejorado, porque “en cada cambio de turno podemos conversar con los compañeros, en lugar de estresarnos por lo que nos vamos a encontrar en el Servicio. Lo tenemos todo en nuestra pantalla”.
Otro aspecto en el que se ha hecho mucho hincapié es la humanización, que se ha ido incorporando versión a versión y que empieza desde que el paciente entra por la puerta, “porque en cuanto da sus datos ya sabe qué puesto de triaje de enfermería le va a tocar”, asegura el responsable de Informática del Chuac. Los profesionales cuentan con diferentes indicaciones visuales y alertas que les ayudan a prestar una mejor asistencia. “Si un paciente tiene una discapacidad auditiva aparece un icono, por lo que sabemos que hay que salir a buscarlo, y también nos avisa de si la persona recibe tratamiento oncológico, si está ingresada en una residencia sociosanitaria o si ha completado el registro de últimas voluntades. Lo tenemos todo accesible de forma visual”, subraya la doctora De la Cámara.
Las llamadas a los pacientes se realizan a través de la pantalla mediante un código, sin nombres, para preservar el anonimato en la sala de espera. Las familias, por su parte, pueden seguir todo el proceso desde el móvil mediante un código QR. “Nuestros pacientes llegan aquí desasosegados porque, probablemente, están viviendo el peor día de su vida, pero contar con información de forma inmediata aporta tranquilidad”, señala la facultativa.
Para José Manuel Fandiño, todo desemboca en una palabra: transparencia. «No hay ningún otro servicio en Galicia —y estoy convencido de que a nivel del Estado— que sea tan transparente como el del Chuac, tanto de cara a la organización como a los pacientes”. Para ellos, “saber quién es el médico que les va a atender desde el momento en el que pasan por triaje es esencial, y esto es algo que conseguimos con UMAX”. Ahí radica el motivo del galardón, “que reconoce la trazabilidad física y asistencial”, apunta Lino Carrajo. “Sabemos todos los puestos por los que ha pasado el paciente y todos los profesionales —de cualquier categoría— que lo han atendido«. Su utilidad quedó demostrada pronto, durante la pandemia. «En A Coruña tuvimos el primer caso de covid-19 de Galicia. Nos pidieron saber qué personas habían estado en el entorno del paciente, y pudimos tener esa información en minutos porque contábamos con todos los datos gracias a nuestro sistema”.
La cultura UMAX se ha extendido más allá de las puertas de Urgencias. «Todo el mundo reconoce que se trata de una gran herramienta y quiere acceder —tenemos más de 5.000 usuarios definidos, aunque en nuestro Servicio solo trabajamos 400 profesionales—”, afirma el doctor Fandiño. «Más del 80 % de los pacientes que ingresan en el hospital lo hacen por Urgencias, así que los especialistas que acuden a nuestro Servicio para ver a sus enfermos quieren contar con la trazabilidad completa”. El modelo “se ha instaurado en la organización y, de hecho, ya ha saltado a las plantas con HMAX, su versión para hospitalización”.
La asignatura pendiente está fuera del Chuac. «Hay muchísimos frenos por parte de la Subdirección General de Tecnologías y Sistemas de Información de la Consellería de Sanidad para que el sistema se implante en otros centros”, destaca el coordinador de Urgencias. «No puede ser que algo desarrollado dentro de la organización no tenga impacto en otros servicios. Resulta incomprensible que en el hospital Teresa Herrera o en el de Cee —pertenecientes a la misma área sanitaria— no contemos con UMAX”. Desde la perspectiva técnica, Lino Carrajo señala que “desarrollar algo para todo el Sergas es mucho más complejo que hacerlo para un único centro, porque cada hospital es diferente», pero la receta de José Manuel Fandiño pasa por un «cascarón» común que después se amolde a cada servicio. «El circuito de pacientes banales es diferente en el Chuac que en Vigo o en el Barbanza. El error reside en no darse cuenta de que la base que tenemos aquí se puede utilizar en otros lugares». Que casi ocho años después el resto de Galicia siga sin este sistema, concluye, «va contra la equidad del sistema».