

Tras 22 años de dedicación a la Clínica Ribera Assistens de Matogrande —17 de ellos al frente como director médico—, el Dr. Manuel E. López Ojén inició el pasado 31 de julio una nueva etapa en su vida con el paso a la jubilación activa. Le sucede en el cargo el Dr. Jesús Reboredo, también colegiado de nuestra institución, que se incorporó como director asistencial extrahospitalario del hub noroeste. Su llegada marca el inicio de una nueva etapa, con el propósito de consolidar la clínica como un referente en la ciudad herculina y liderar la transición hacia un modelo asistencial más amplio, que incluirá cirugía mayor ambulatoria gracias a la reciente autorización para instalar un bloque quirúrgico.
Durante más de dos décadas, el Dr. López Ojén ha sido testigo y protagonista de profundas transformaciones en el ámbito sanitario. Ha afrontado momentos complejos, como la llegada de la pandemia, que puso a prueba tanto a la medicina pública como privada. “Fue un tiempo de incertidumbre y de miedo, pero también de aprendizaje y de unión”, recuerda.
Dirigir un centro sanitario es una labor técnica, pero sobre todo, destaca, “una experiencia humana”. El Dr. López Ojén vivió esa labor “con intensidad, defendiendo siempre la importancia de la relación médico-paciente como pilar fundamental de la práctica clínica”. La confianza “es esencial. El paciente llega muchas veces con temor, y nuestro deber es comprenderlo y acompañarlo”, afirma.
A lo largo de su trayectoria, ha promovido la colaboración entre centros, “buscando siempre lo mejor para el paciente. En un entorno exigente, encontramos soluciones y nos apoyamos en recursos externos para garantizar una atención de calidad, demostrando que el trabajo colaborativo es posible y necesario”. El ejercicio de la medicina privada en Galicia “ha sido siempre un reto apasionante. En A Coruña, los centros ambulatorios hemos tenido que esforzarnos especialmente para abrirnos camino en un entorno exigente, pero también lleno de oportunidades para crecer y ofrecer una atención cercana y de calidad”, asegura.

Aunque inicia su jubilación, el Dr. López Ojén no se desvincula del todo. Durante unos meses ejercerá como asesor, facilitando una transición “serena y enriquecedora. Estaré para ayudar en todo lo que pueda”, asegura. Después, se dedicará plenamente a su familia y a sus pasiones, como el modelismo y los viajes en moto, que ahora tendrán más espacio en su día a día.
Por su parte, el Dr. Jesús Reboredo asume su nuevo cargo con la ilusión de sumarse a un proyecto que cuenta “con un equipo de profesionales espectacular y el sostén de un grupo sanitario con una posición valiente y que ha realizado inversiones para poder tener algo tangible de cara a futuro. Contamos con planes de desarrollo y objetivos claros que redundarán en que los pacientes reciban mejores servicios”.
Su llegada se produce con un profundo respeto por el legado de su predecesor. «Agradezco a Manuel E. López Ojén su visión”. Además de ser un profesional extraordinario y una persona todavía mejor, ha tenido muy buena perspectiva y ha sacado adelante un centro ilusionando a todas y cada una de las personas que han trabajado en la clínica”.
La visión de Jesús Reboredo se alinea con la de su antecesor, situando la cirugía mayor ambulatoria como el “futuro de la prestación asistencial, porque las cirugías o las atenciones con ingreso van a menos”. Además, su modelo trasciende la mera prestación de servicios para centrarse en la experiencia del paciente y en su dimensión humana. “Queremos que el paciente esté cómodo, que reciba un trato familiar —sin sentirse como un número, sino como una persona con nombre y apellidos— y que su experiencia de salud sea guiada y compartida por el profesional sanitario que le va a atender”.
Por otro lado, lejos de plantear una batalla con los grandes hospitales, el doctor Reboredo aboga por un modelo de cooperación. «No somos enemigos de los hospitales ni vamos a intentar desbancarlos o quitarles mercado. Queremos poner encima de la mesa una nueva oferta que los profesionales sanitarios consideren y, si lo desean, participen. Todos nos necesitamos y los centros hospitalarios no son rivales, sino compañeros de viaje en la sanidad de A Coruña con los que es necesario colaborar”.
El plan diseñado no se limita a la ciudad, sino que busca dar servicio a toda el área de influencia. «No nos vamos a centrar únicamente en los profesionales de A Coruña. El área metropolitana es muy grande y, evidentemente, vamos a dar servicio también ahí, así como a localidades que pueden estar un poco más alejadas, como Carballo, en colaboración con los centros que están trabajando en esas zonas». El objetivo es ser un «centro abierto y en constante renovación», atrayendo a más profesionales para que se sumen a un proyecto que garantiza «la comodidad y la tranquilidad de realizar su trabajo como han venido haciendo hasta ahora».
Más allá de la consolidación del área quirúrgica, los planes de futuro también pasan “por seguir apostando por la medicina extrahospitalaria para todo aquello que los avances técnicos nos permitan, buscando que la atención al paciente sea más personal». Además, «queremos abrir nuevas líneas de trabajo que van encaminadas al mundo de la empresa, a las asociaciones profesionales e incluso a las lúdicas, para ser de alguna manera parte integrante y dinámica del desarrollo de A Coruña», concluye Jesús Reboredo.