

Con el objetivo de fomentar el intercambio y la renovación de conocimientos entre reumatólogos, así como la colaboración interhospitalaria, nuestro Colegio organizó unas jornadas bajo el título La Brújula Gallega: orientando la investigación de la hipertensión pulmonar y esclerodermia en A Coruña hacia nuevos horizontes. En las sesiones, orientadas especialmente a jóvenes profesionales y patrocinadas por Johnson&Johnson, se reunieron los pasados 24 y 25 de mayo expertos en diferentes materias que compartieron sus conocimientos y experiencias.
La idea es sumar. Este es un entorno de aprendizaje donde todos vamos a aportar conocimientos y plantear dudas. Se trata de mejorar entre todos, dijo Javier de Toro, vicepresidente primero colegial, para animar a los profesionales a aprender lo máximo posible y aprovechar el encuentro para conformar una red de contactos. Ricardo Blanco, vicepresidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), subrayó que «potenciar la especialidad» y «abrirla a la gente joven» se encuentra entre los mayores intereses de su institución: es importante que os conozcáis y que trabajéis de forma conjunta.
La mesa inaugural estuvo moderada por Mercedes Freire, reumatóloga del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac). Isabel Otero, del Servicio de Neumología de este centro, fue la primera en intervenir para abordar el trasplante de pulmón en la esclerodermia. «El trasplante se utiliza cuando se agotan todos los tratamientos médicos quirúrgicos rehabilitadores, cuando ya no tenemos nada más que ofrecer al paciente”, indicó. Sin embargo, este procedimiento es casi una excepción en casos de colagenosis ―enfermedades causadas por reacción autoinmune contra las fibras de colágeno―. “De los 470 trasplantes que se realizan al año en España, las colagenosis representan un 2 o 3 % aproximadamente y, dentro de estas, la esclerodermia puede ser un 1 %”.
La neumóloga aseguró que, al ser una enfermedad sistémica, la esclerodermia puede afectar a otros órganos, lo cual hace que “el trasplante no sea una alternativa. Sólo podemos hacerlo en los pacientes cuya enfermedad tenemos controlada y limitada al pulmón”. También reveló que existe la “creencia de que el trasplante en la esclerodermia no es un tratamiento viable porque se considera que la mortalidad es muy elevada. No obstante, nosotros sabemos que la supervivencia es similar a la de otras patologías, como los pacientes que se trasplantan por fibrosis o hipertensión pulmonares sin esclerodermia. No podemos decir no al trasplante porque tengan esta enfermedad”.
Guillermo G. Arribas, del Servicio de Reumatología del Chuac, prosiguió con la sesión mostrando los resultados del proyecto Detec ―algoritmo utilizado para detectar la hipertensión pulmonar de forma más precoz entre pacientes con esclerosis sistémica―. «Nos permite optimizar los recursos y llegar a tiempo a una patología que tiene una esperanza de vida de menos del 50 % si no se trata a los cinco años», aseguró el facultativo antes de detallar su funcionamiento. El algoritmo “consiste en aplicar una serie de pasos. Hay que especificar si el paciente tiene un tipo de anticuerpos, los valores de la espirometría o la capacidad de difusión del monóxido de carbono. También hay ciertas características clínicas que rellenar. Si el paciente tiene una cierta puntuación, sería candidato para realizarle un ecocardiograma”.
El reumatólogo también expuso el impacto de este algoritmo protocolario para la prevención de la enfermedad: “antes tenías que seguir las recomendaciones que daban las asociaciones europeas y había que comprobar cada parámetro por separado y por sospecha clínica. De esta manera lo puedes aplicar en todos los pacientes y en las sucesivas consultas a medida que son monitorizados mediante las pruebas de función respiratoria y el ecocardiograma, que se solicitan de manera anual”.
Novedades en el manejo de las úlceras digitales. Nuestra experiencia fue el título de la charla encabezada por la última participante de esta mesa, la doctora Miriam Retuerto, del Servicio de Reumatología del Hospital de León. “Las úlceras digitales son la principal manifestación de la vasculopatía en la esclerodermia. Limitan mucho la calidad de vida y se pueden presentar hasta en un 50 % de los pacientes”, relató en su introducción.
A lo largo de su exposición, la facultativa hizo un repaso de procedimientos diagnósticos y tratamientos actuales, como la comparación de fotos de tecnografía, las recomendaciones Eular (Annual European Congress of Rheumatology) de 2017 o estudios con Macitentan ―medicamento para tratar síntomas de la hipertensión arterial―. Los resultados de este fármaco inspiraron una labor que supuso un puente entre distinto centros. «Quisimos hacer un estudio observacional en el que contactamos con varios hospitales para ver la eficacia y seguridad del Macitentan en úlceras digitales». Miriam Retuerto aseguró que, de los 32 pacientes tratados, 28 tuvieron algún grado de mejoría ―24 de manera total y 4 de forma parcial―.
La segunda mesa de la jornada contó con casi una decena de profesionales y estuvo moderada por Javier de Toro y Ricardo Blanco. Los participantes fueron Belén Atienza ―Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander―; Ignacio Braña ―Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo―; Miriam Retuerto; Sabela Fernández ―Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra―; Álvaro Seijas ―Hospital Universitario Lucus Augusti―; José Luis Puga ―Hospital Clínico Universitario de Santiago―; Javier Seoane, Guillermo G. Arribas y Javier Pérez Orosa ―Chuac―; Laura Losada ―Chuf― y Marta Ibáñez ―Hospital Universitario de Salamanca―. Cada uno de ellos aportó una amplia variedad de experiencias de sus servicios desde distintos ámbitos, como la Unidad de Hipertensión Pulmonar, las consultas interdisciplinares o la afección cardíaca en pacientes con esclerosis sistémica.
El día siguiente acogió la tercera y última mesa. Belén Atienza regresó para explicar las Métricas clínicas en la esclerodermia. “Son herramientas de medida a varios niveles: salud global, física y mental. También hay otras específicas de la esclerosis sistémica, como la afectación cutánea, respiratoria, vascular o digestiva. Sus escalas se utilizan en la práctica clínica y en ensayos para medir mejor cómo está la enfermedad, la actividad y gravedad de nuestros pacientes”.
La facultativa resaltó que la intención de su ponencia era mostrar a los compañeros instrumentos que pueden resultar bastante desconocidos para la mayoría. «No hay muchos estudios sobre ello más allá de los ensayos clínicos. En la práctica clínica no se suelen utilizar», reveló la reumatóloga achacando este desconocimiento al carácter específico de tales sistemas para una única enfermedad como la esclerodermia. Entre ellas mencionó la escala de medida del Raynaud diario o el ACR-Criss.
María Varela, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Santiago, centró su atención en la esclerodermia y los adipocitos. Su presentación estuvo sustentada en los resultados del estudio sobre adipoquinas ―proteínas liberadas por los adipocitos― y una revisión del papel del tejido adiposo en la enfermedad. «La esclerodermia provoca una fibrosis de los tejidos, tanto de órganos internos como de la piel. En esta última, antes del inicio del proceso de fibrosis, se pierde una capa de tejido graso intradérmico. Además, este tejido se comunica, mediante liberación de moléculas, con el sistema inmune, interviene en el proceso de fibrosis, así como en la vasculopatía», explicó.
«El objetivo sería identificar moléculas en sangre que puedan utilizarse como marcadores de la actividad de la enfermedad, de manifestaciones a determinado nivel o del desarrollo de complicaciones». Aun siendo una patología poco frecuente, la facultativa añadió que su investigación puede favorecer otros campos: el conocimiento que vamos ganando en este terreno nos va a ayudar con otras enfermedades como fibrosis pulmonar o cáncer. Dilucidar los mecanismos por los que ocurre ayuda a comprender lo que sucede en otras afecciones».
El microquimerismo fetal como probable entidad etiológica en la esclerosis sistémica fue el tema central de la charla del inmunólogo Javier Pérez Orosa. “Es un proceso propio del embarazo que está muy estudiado en distintas enfermedades autoinmunes sistémicas. Hay mucha evidencia científica a favor de su implicación en la patogenia de la esclerosis sistémica”, resumió el ponente al abordar la cuestión de si puede ser objeto de diana terapéutica en un futuro.
La jornada concluyó con el experto en comunicación Marcelo Castelo, cuya ponencia se centró en la relevancia de la atención para el sector. “Si hacemos algo importante, no basta con decirlo. Los médicos tienen que estar a la altura de su mensaje y, para eso, se necesita buscar las palabras adecuadas que creen un nexo de unión con el paciente”, aseguró.
