Manifiesto para la prevención y manejo de la osteoporosis

El Colegio y varias sociedades científicas desarrollaron un documento con propuestas para mejorar la situación de las fracturas por fragilidad

Las fracturas por osteoporosis se van a llevar por delante nuestro sistema sanitario”. Así de contundente se mostró el vicepresidente primero del Colegio y jefe del Servicio de Reumatología del Chuac, Javier de Toro, para incidir en la preocupación de los profesionales sanitarios ante uno de los grandes retos de la sanidad en España: la atención de la osteoporosis. Su amenaza, que cada vez está más patente en la sociedad, hizo que nuestro Colegio y varias sociedades científicas presentasen un manifiesto sobre prevención y manejo de la enfermedad en la sede colegial de Santiago de Compostela ante los medios de comunicación. La rueda de prensa se celebró el 18 de octubre con motivo del Día Internacional de la Osteoporosis —que se conmemora cada año el día 20 de ese mes—. A lo largo del encuentro, representantes de nuestra institución y de las sociedades científicas que participaron en la elaboración del documento expusieron la situación problemática causada por esta patología y los diferentes puntos con los que la propuesta pretende paliarla.

En representación de la Junta Directiva colegial, además del doctor De Toro, estuvo presente el secretario general y médico del centro de salud de Acea de Ama (Culleredo), Javier Prieto. En la elaboración del manifiesto también participaron Francisco Martelo —presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia—; María José FernándezAsociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec)—; Sergio CinzaSociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen)—; Carlos BastidaSociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SENG)—; Manuel Castro, Eduardo Vaquero, Alejandro García y Jose Ramón CaeiroSociedade Galega de Cirurxía Ortopédica e Traumatoloxía (Sogacot)—; Laura GamonalSociedade Galega de Xeriatría e Xerontoloxía—; Jesús Figueroa y Bibiana VillamayorSociedade Galega de Rehabilitación e Medicina Física (Sogarmef)—; Jenaro Graña y Francisco MaceirasSociedade Galega de Reumatoloxía (Sogare)— y Cristina BarbagelataSociedade Galega de Medicina Interna (Sogami)—.

Los expertos incidieron en siete puntos clave para mejorar la atención a los pacientes con osteoporosis y el diagnóstico de la enfermedad y contribuir a reducir las fracturas por fragilidad. En primer lugar, destacaron la necesidad de “sensibilizar a los profesionales sanitarios y a la sociedad de la importancia de mantener una buena salud ósea”. También hicieron hincapié en “reforzar la formación continua en el manejo de la osteoporosis y prevención de fracturas”, “promover hábitos de vida saludables en la población” para evitarlas y “detectar de forma precoz a las personas con riesgo de fractura”. Además, incidieron en “participar en la creación y colaboración de Unidades de Coordinación de Fracturas con el objetivo de mejorar la adherencia al tratamiento, reducir la incidencia de nuevas fracturas y mejorar la calidad de vida de las personas”. Los últimos aspectos clave sobre los que insistieron fueron “fomentar y participar en campañas de educación pública y promoción de la salud ósea” y “evaluar los resultados, recompilando datos para mejorar la calidad de la atención a las personas con osteoporosis”.

Tras la bienvenida de Javier de Toro, Javier Prieto tomó la palabra para aportar datos que dimensionaron este problema social desconocido para la mayoría de la población. “Es una enfermedad con una frecuencia muy elevada que tiene un notable impacto tanto en el coste económico como en la morbimortalidad de los pacientes que la sufren. La Organización Mundial de la Salud ha declarado que la osteoporosis representa el segundo problema más importante de la salud pública, por detrás de la patología cardiovascular”.

En España, “los datos de 2019 cifraban en casi tres millones los casos diagnosticados de osteoporosis, que representa el 5,4 % de la población total”, aseguró el facultativo. El 80 % de estos pacientes eran de sexo femenino. “Casi la cuarta parte de las mujeres y el 7 % de los varones eran mayores de 50 años. Este hecho en sí no significa mucho, pero implica la proyección demográfica que tenemos a diez años vista. Se prevé que en 2034 esta cohorte de edad aumentará un 22 %”.

El doctor Prieto continuó con las estadísticas recopiladas en 2019, año en el que se produjeron 285.000 fracturas nuevas por fragilidad. Este número representa una media “de catorce fracturas por cada 1.000 habitantes y 782 al día. Lo llamativo es que, debido al envejecimiento poblacional, se prevé que el número de fracturas por fragilidad aumentará casi un 30 % dentro de diez años”. También reveló que su coste económico fue de 4.300 millones de euros durante el 2019, que equivale a un 3,8 % del gasto sanitario. “El 50 % ha ido orientado a las discapacidades prolongadas que generan las fracturas osteoporóticas que no se detectaron en su momento, un 40 % supondría el tratamiento derivado, y alrededor de un 5 y 10 % fueron los gastos farmacológicos de la enfermedad de base”.

“El coste per cápita por paciente con fracturas por fragilidad ha subido un 33 %. Hemos pasado de 69 euros a 92”. Por otro lado, hizo mención al impacto de la enfermedad en los gastos indirectos y el efecto que tiene en la vida diaria de la población. “España es uno de los países con la carga más alta de horas dedicadas al cuidado de los pacientes osteoporóticos con 756 horas de cuidados por cada 100.000 habitantes y año. Casi el 40 % de los pacientes de más de 90 años que han sufrido una fractura de cadera requieren cuidados permanentes a largo plazo. Eso se traduce en 355.000 días laborables perdidos por familias que tienen que dejar sus labores habituales para atender” a estos afectados. 

“En 2019, se consideró que en España había 1.827.000 mujeres subsidiarias de tratamiento de osteoporosis, pero lo llamativo es que solo 656.000 —un 36 %—, lo recibieron”, recalcó entre sus conclusiones para evidenciar las dificultades del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. 

Carlos Bastida remarcó la importancia de la patología exponiendo los resultados de un estudio realizado en centros de salud de todas las comunidades autónomas: “encontramos una prevalencia de fractura osteoporótica en mayores de 70 años cercana al 18 %. Casi el 60 % de esos pacientes, que ya habían sufrido una fractura, estaban sin diagnosticar y sin ningún tipo de tratamiento. Esto quiere decir que es una enfermedad que pasa desapercibida y a la que no le prestamos la importancia debida, tanto los médicos como los pacientes”.

El doctor Bastida destacó que “un paciente bien informado tiene mejor cumplimiento de su tratamiento y continúa aprendiendo sobre su patología a lo largo de su vida por los riesgos que pueda tener. Por ello, es necesario hacer campañas de educación sanitaria para que la población tome conciencia de la salud ósea. Desde la infancia hay que guardar unos hábitos saludables de nutrición con alimentos ricos en calcio y unos niveles óptimos de vitamina D —con una exposición solar suficiente y moderada—. El ejercicio de fortalecimiento y aquel que ayuda a mantener el equilibrio resulta fundamental. Desde luego, es importante eliminar hábitos tóxicos, como el tabaco y alcohol, que disminuyen la masa ósea y aceleran su pérdida. También hay que reducir el riesgo de caídas” quitando obstáculos en el hogar de los pacientes para facilitar su movilidad”.

“Los médicos también debemos ser conscientes de que existe un infradiagnóstico e infratratamiento”, argumentó el facultativo. “Tenemos que saber detectar al paciente de riesgo de fractura, igual que tenemos claro las posibilidades de sufrir un evento cardiovascular en los próximos diez años.  Asimismo, debemos ser conscientes de que el paciente que ha padecido una fractura por fragilidad tiene un altísimo riesgo de sufrir una nueva en cualquier otra parte del cuerpo en los dos años siguientes. Tomemos las medidas oportunas e informemos bien”.

El ponente puntualizó la necesidad de llevar a cabo un seguimiento de las personas afectadas para mantener los hábitos de vida saludable “y darles el tratamiento adecuado con el arsenal terapéutico, que disminuye el riesgo de fractura en casi un 70 %”. 

El siguiente en tomar la palabra fue Jesús Figueroa. “Gustaríame sinalar a importancia de implementar estratexias de formación continuada do persoal sanitario intentando ter en conta aspectos tan importantes como a prevención primaria, a optimización de tratamentos e a prevención de caídas. Sen ningunha dubida, desenvolvendo aspectos de formación dos profesionais relacionados con esta problemática melloraremos as repercusións desta enfermidade, que a veces son dramáticas”.

Bibiana Villamayor prosiguió tras su compañero para hacer hincapié en la necesidad de “promover hábitos de vida saudable. Dende a infancia debe evitarse o sedentarismo. Tanto os nenos como a poboación adulta deben manterse activos. É clave o exercicio multicompoñente. Falamos de aeróbico, pero tamén dos grandes grupos musculares. Camiñar pode combinarse con actividades de forza ou flexibilidade. Tamén hai que remarcar os hábitos nutricionais para garantir unha dieta rica en calcio e vitamina D e evitar os tóxicos como alcohol e o tabaco”.

Laura Gamonal dedicó su tiempo a la detección precoz en las personas con riesgo de fractura. “Esta patología es muy importante en geriatría porque afecta a la autonomía del paciente. Hay que tener en cuenta la prevención secundaria identificando a quienes hayan tenido una fractura e intentando evitar que vuelva a ocurrir con tratamientos y medidas farmacológicas. A mayores, hay que detectar a los que tienen un alto riesgo de fractura antes de que ocurra. Suelen ser pacientes que tienen corticoides crónicos, con hábito tabáquico o mujeres con menopausia precoz. También deben tenerse en cuenta las enfermedades autoinmunes y las caídas de repetición. Hay que identificar estas últimas en los pacientes y, aparte de poner un tratamiento adecuado para fortalecer la masa ósea, hacer un estudio de esas caídas para intentar evitar que vuelvan a ocurrir”. 

La creación de unidades coordinadoras de fracturas para mejorar la adherencia al tratamiento, reducir la incidencia de nuevas fracturas y la calidad de vida de las personas fue abordada por Alejandro García. “Las FLS —siglas en inglés de Unidad de Coordinación de Fracturas— son equipos que identifican a los pacientes de riesgo y a los que necesitan tratamiento para la osteoporosis. También siguen al paciente. A nivel gallego, existen una serie de iniciativas puntuales de este tipo en Monforte o en Santiago. Sería interesante que esas unidades fueran implementadas, quizás más desde el Sergas hacia los diferentes hospitales en lugar de en sentido inverso, que es lo que pasa ahora”.

José Ramón Caeiro complementó las palabras del anterior ponente. “Este tipo de fracturas acarrean una carga asistencial para todos los servicios que nos dedicamos a manejar esta clase de pacientes, ya sea de manera quirúrgica o no. La fractura de cadera supone alrededor del 12 % de la actividad asistencial”. La mejor manera de estructurar esta atención “es estableciendo unidades multidisciplinares, como la que tenemos en el Hospital Clínico de Santiago de Compostela”. Esta colaboración incluye servicios como Traumatología, Rehabilitación, Anestesia o Medicina Interna. “Debe complementarse con estructuras basadas en la identificación de pacientes en riesgo y su tratamiento. Creo que las unidades de Ortogeriatría y las FLS deben ser optimizadas y desarrolladas en todo el ámbito de nuestra comunidad autónoma y nacional”.

Por su parte, Eduardo Vaquero refrendó lo dicho por sus compañeros y realzó el carácter positivo de estas iniciativas. “Para nosotros es un honor participar en estos eventos y creo que hay que promoverlos para que las dinámicas sean desde las Consellerías hacia los hospitales, y no al revés, con un tratamiento estandarizado para todas las fracturas”.

Javier Prieto volvió a intervenir para subrayar el punto relacionado con el fomento de la educación en salud ósea. “Hay que darle visibilidad y mejorar el manejo de la enfermedad. Esto requiere una actuación multidisciplinar donde se agradece que existan campañas de educación pública que puedan ser convocadas por las administraciones, colegios de médicos o asociaciones de pacientes, entre otros. En el Día Mundial de la Osteoporosis se celebran muchos eventos en países del mundo como la instalación de carpas en las que se conciencia a la población del impacto de la enfermedad. Quiero recalcar el papel del médico de Familia en el manejo de esta afección, sobre todo en lo que representa el screening o su prevención secundaria. Unos protocolos simples y actualizados pueden mejorar mucho el abordaje de la osteoporosis y evitar sus nefastas complicaciones”.

La evaluación de los resultados, último punto del manifiesto y de la sesión, fue expuesta por Jenaro Graña. “Se non rexistramos, non podemos medir, e se non medimos, non podemos avaliar. A análise clínica e económica dos resultados españois son bastante pobres en tres puntos fundamentais: a brecha terapéutica, o retraso na intervención das fracturas de cadeira e os indicadores de calidade dos datos rexistrados. Para desenvolver estes últimos, lanzouse unha iniciativa, o Rexistro Nacional de Fractura de Cadeira. Isto está mellorando os datos, pero só está en 72 hospitais no ámbito español. Polo tanto, queda moito camiño por percorrer. Deben crearse as FLS e necesitamos impulso administrativo dos provedores de saúde, como o Sergas. Tense que promover, facilitar e impulsar a coordinación multidisciplinar, que non sempre é doada. Creando postos de xestores de caso, que supón un pequeno investimento en recursos humanos, avanzaríamos moito neste gran desafío que temos diante”.

Antes de terminar, Javier de Toro concluyó diciendo que “los médicos solo sabemos hacer las cosas de una manera: bien. Agradezco a todas las sociedades científicas que hagan acciones en estas líneas. Día a día vamos a ir construyendo. Enhorabuena a todas las iniciativas, aunque considero que aún podemos hacer algo por nuestro país de forma global. Hay que llevar a la práctica los documentos de consenso e insistir en la sensibilización de la ciudadanía, que es fundamental”.