Los vídeos de la campaña #noteenREDES exponen los peligros de las pseudoterapias

La Organización Médica Colegial ha publicado cuatro vídeos en redes sociales y el Decálogo Ético y Científico frente a Pseudociencias Sanitarias

La Organización Médica Colegial (OMC) ha lanzado una campaña audiovisual dirigida especialmente a los jóvenes —en la que ha participado nuestro Colegio— para prevenirles sobre la desinformación sanitaria en redes sociales, los peligros de las pseudoterapias y el intrusismo. Bajo el título #noteenREDES, habla con tu médico, la iniciativa consistió en cuatro píldoras de vídeo adaptadas a los distintos formatos de Instagram, TikTok y YouTube. De este modo, se envió un mensaje claro y directo a la ciudadanía: “No te dejes engañar por vídeos virales, sospecha, consulta siempre fuentes oficiales, desconfía de soluciones mágicas, contrasta la información y habla con tu médico”.

“Un vídeo de cualquier influencer puede convencer a un adolescente de que la solución a sus problemas de salud es seguir los consejos de personas sin formación, titulación, ni experiencia sanitaria. Recibir constantemente información desde las redes sociales, sin filtro ni referencia, les sumerge en un escenario fingido donde lo pseudocientífico parece más confiable que la propia ciencia”, advierte Rosa Arroyo, vicepresidenta segunda de la OMC y coordinadora de su Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias, además de Medalla de Oro y Brillantes del Colegio.

Los vídeos creados por la institución desmontan con humor la amenaza para la salud que suponen los productos “mágicos”, los tratamientos milagrosos en salud mental o las dietas sin respaldo científico. Ejemplifican la demagogia utilizada para atraer a la gente con mensajes seductores y promesas ilusorias para finalizar recordando la importancia de verificar las fuentes de información.

Infoxicación y desinformación hacen más importante que nunca educar en el pensamiento crítico a la población más joven, la que más tiempo pasa en redes sociales, insistiendo en que un problema de salud no es un reto viral, es un asunto que deben consultar con su médico o médica”, expone la doctora Arroyo. En este sentido, lamenta que “las redes sociales han normalizado bulos sobre productos ‘milagro’, terapias sin evidencia, discursos que trivializan la salud mental o propuestas de dietas y complementos alimenticios que pueden suponer un alto riesgo, e incluso la muerte. Esa mezcla de inmediatez, seducción visual y falsa autoridad está erosionando la frontera entre entretenimiento e información sanitaria confiable, y es ahí donde esta campaña marca un necesario punto de inflexión”.

La experta prosigue explicando que “desde la profesión médica alertamos de que la información sanitaria —que debería ser terreno de evidencia, rigor y responsabilidad— se ha convertido en opiniones infundadas, dirigidas a un consumo de productos y servicios, que, aunque en ocasiones resulten aparentemente inofensivos, pueden no ser inocuos”. Los mensajes atractivos diseñados para captar la atención “juegan con la vulnerabilidad que subyace en la enfermedad o la incomodidad con el aspecto corporal. Un modo de combatir esta manipulación es la educación sanitaria, recordando el derecho de los pacientes a recibir una información fiable, verificada, contrastada y proporcionada por los profesionales, que debemos respetar el marco legal y deontológico en nuestro ejercicio profesional”.

La campaña incide en la importancia de verificar la información y de acudir al médico en caso de dudas. Subraya el derecho de los ciudadanos a tomar decisiones sobre su salud basadas en hechos contrastados por un facultativo colegiado y habilitado para el ejercicio —algo que puede verificarse en el registro de colegiados de la Organización Médica Colegial—.

Combatir —también en el entorno virtual— la desinformación, las pseudoterapias y el intrusismo para proteger la salud individual y colectiva es un compromiso de los colegios médicos, trabajando en equipo con las autoridades sanitarias, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes. Juntos en la defensa de la ciencia y la evidencia”, explica Rosa Arroyo.

La iniciativa responde al deber deontológico de la profesión médica de velar por la calidad y la seguridad de la atención sanitaria, incluso en el entorno de la comunicación digital. Por todo ello, coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de la Salud —7 de abril—, la Organización Médica Colegial y los colegios de médicos animaron a las instituciones sanitarias, académicas y científicas, a las organizaciones de pacientes, a profesionales de la comunicación y a toda la ciudadanía a difundir y compartir los vídeos con el hashtag #noteenREDES.

Los cuatro vídeos pueden encontrarse en diversas redes sociales y abordan diferentes aspectos: los pseudofármacos, las dietas milagro, los tratamientos de piel engañosos y la salud mental. Además, en línea con esta campaña, la OMC también ha publicado una ayuda adicional para reconocer la información sanitaria fiable frente a aquella sin base científica: el Decálogo Ético y Científico frente a Pseudociencias Sanitarias

  • El primer punto se centra en los médicos colegiados y habilitados. “La titulación académica de licenciado o graduado en Medicina es la garantía de que quien atiende al paciente es un profesional que tiene las competencias y la capacidad de juicio crítico para el ejercicio de la profesión. Debe comprobarse que se está confiando la salud a un médico colegiado y habilitado a través de la consulta en el registro público de colegiados”.
  • El segundo subraya la importancia de la información veraz y comprensible. Se evidencia que es un derecho de todo paciente y que los datos deben “incluir la información clínica y científica que la justifica, riesgos derivados de la propia enfermedad y de los efectos secundarios propios de las intervenciones que se propongan, así como las alternativas avaladas por la evidencia científica”.
  • El tercer punto trata, precisamente, sobre esta última, las pseudoterapias y los tratamientos complementarios. “La medicina basada en la evidencia se obtiene de aplicar el método científico para lograr resultados rigurosos y repetibles, y se presenta a través de las guías clínicas, avaladas por las autoridades sanitarias y las sociedades científicas. La práctica clínica ética integra la mejor evidencia disponible con la experiencia profesional y los valores del paciente”.
  • El cuarto apartado aborda la seguridad y calidad en la atención médica. “El uso de pseudoterapias tiene un riesgo potencial de retraso, sustitución e incluso abandono de tratamientos con evidencias clínicas y efectividad demostrada. Además, encarece el proceso asistencial en unas circunstancias de especial vulnerabilidad como es la enfermedad, tanto mayor cuanto más grave es esta”.
  • El documento también incide, en su quinto punto, en el registro general de centros, servicios y establecimientos sanitarios. Indica que al acudir a una consulta privada debe verificarse el número de registro y la colegiación del profesional, así como el tipo de procedimientos que el centro está autorizado a realizar.
  • El sexto punto gira en torno al derecho de los pacientes a información sanitaria de calidad. Debe “recibir información adecuada y adaptada a su proceso,  autorizar los procedimientos que precise para su diagnóstico y tratamiento, y elegir o rechazar las opciones terapéuticas que le propongan. Existen otros recursos para profundizar en el conocimiento de su enfermedad, como las asociaciones, federaciones y las escuelas de pacientes —donde puede recibir apoyo emocional y compartir experiencias—. Estos recursos deben considerarse complementarios y no sustitutivos de la atención médica profesional”.
  • El séptimo explora la publicidad responsable: “la publicidad sanitaria engañosa es una amenaza para la salud pública, contraria a la legalidad y al código de deontología médica. Hay que buscar información en materia de salud en fuentes confiables, comprobar que no es publicidad interesada y, si se sospecha de un bulo sanitario, consultar en verificadores o páginas web de sociedades científicas que proporcionen información actualizada. La publicidad sanitaria debe diferenciar claramente entre información científica, divulgación y promoción comercial”.
  • El octavo aspecto en el que hace hincapié es la protección frente al intrusismo y las prácticas de riesgo: “ejercer una profesión sanitaria sin la titulación adecuada es un delito de intrusismo que se persigue desde los colegios profesionales para preservar la calidad y la seguridad de la atención médica. Debe ponerse en su conocimiento si se detectan estas situaciones en cualquier servicio sanitario presencial o virtual”. Además, “en el ámbito de la salud mental, determinadas dinámicas de captación pseudoterapéutica o grupos de riesgo pueden producir graves daños para los pacientes” a través de creencias esotéricas o culpabilizándoles de su enfermedad.
  • El noveno analiza la corresponsabilidad ciudadana: “nos concierne a todos como sociedad colaborar en la protección colectiva de la salud, fomentando en los jóvenes una educación basada en el análisis crítico de la información”.
  • Por último, la guía recalca el compromiso frente a las pseudoterapias: “las situaciones que puedan poner en riesgo la salud de las personas deben ser denunciadas ante los colegios de médicos y las autoridades sanitarias. Las actuaciones derivadas se ajustarán a los procedimientos administrativos y normativos vigentes. Llamamos a la responsabilidad de los profesionales de la comunicación, de las organizaciones y de las instituciones para no contribuir directa o indirectamente a la difusión de mensajes engañosos ni permitir el uso de sus instalaciones para actos pseudocientíficos”.