Los IV Premios Solidarios apoyan cuatro iniciativas

Nuestro Colegio donó 10.000 euros que se repartieron entre cuatro asociaciones para proyectos de ayuda en países como la India, Malawi, Senegal o Camerún

Un año más nuestro Colegio volvió a ofrecer su colaboración a una serie de proyectos creados para ayudar a los más desfavorecidos. Esto fue posible gracias a la convocatoria de la IV Edición de los Premios Solidarios, que se entregaron en nuestra sede colegial en la avenida de Salvador de Madariaga el pasado 2 de julio. Nuestra institución repartió un total de 10.000 euros entre cuatros iniciativas vinculadas a la medicina. Ayudas para atención pediátrica, dermatológica y oncológica o la posibilidad de facilitar traslados para realizar cirugías son las propuestas que podrán llevarse a cabo gracias a esta financiación.

La mayor dotación se destinó a la Fundación Vicente Ferrer. La donación entregada ascendió a un total de 4.000 euros para el fortalecimiento de las capacidades operativas de la unidad de pediatría del hospital rural de Bathalapalli, en la India. “Se encuentra en el sudeste, en un altiplano. Esta es la segunda zona más desértica de la India después del desierto de Rajastán”, explica la oftalmóloga María Dolores Álvarez Díaz.

La facultativa confiesa su ilusión ante la ayuda que aportará esta dotación y recuerda cómo empezó su vinculación con esta iniciativa solidaria. “Mi primer contacto fue apadrinando un niño. Al año siguiente fui a visitarlo. Me pasé allí un mes y así empezó mi relación con la fundación”.

El hospital de Bathalapalli nació en el año 2000. La construcción de este complejo supuso la culminación de la labor solidaria del filántropo Vicente Ferrer tras haber proporcionado programas sanitarios a aldeas de la región durante años. El centro se convirtió en un referente para los cuidados en las zonas rurales, y aglutina las especialidades de cualquier otra institución urbana. Su capacidad asistencial fue vital ante grandes amenazas como la tuberculosis, el sida o la pandemia de Covid-19. 

“Tiene 340 camas. Dispone de servicios de obstetricia y ginecología, cirugía, odontología, traumatología, reumatología, enfermedades infecciosas y unidad de cuidados intensivos, entre otros. Es un hospital muy completo”, subraya la doctora Álvarez. Añade que en el área que cubre la Fundación Vicente Ferrer —que consta de 3 millones y medio de habitantes— se producen muchos nacimientos. “Ya casi no hay partos a domicilio. Casi todo el mundo acude a los hospitales para tener allí a sus hijos. La fundación cuenta con tres centros estratégicamente ubicados, lo que favorece la supervivencia infantil”.

A pesar de estas buenas condiciones, siempre hay espacio para mejorar, sobre todo cuando la salud está en juego. “Solicitamos esta ayuda para dotar con más recursos humanos, fungibles y medicamentos a la unidad de pediatría”, asegura la oftalmóloga. Estos medios permitirán la detección de la bilirrubina alta en niños o la medición de las hormonas tiroideas a los recién nacidos. “Es un material necesario para toma de la muestra y sus análisis”.

María Dolores Álvarez recuerda que “esta zona era un desierto cuando llegó Vicente Ferrer. Después de 50 años se han creado pantanos, construido pozos y 50.000 casas. Hay tres hospitales y una red de auxiliares que acuden a los pueblos para examinar a gente enferma en sus hogares y derivarla si hace falta. Está muy bien organizado”. No obstante, también recalca que esto no sería posible sin la ayuda de los cooperantes y las aportaciones de organismos como la que realiza nuestro Colegio.

 

El segundo proyecto pertenece a la Fundación Dermalawi. Esta iniciativa obtuvo 2.000 euros para su plan de mejora de la salud dermatológica en Malawi —África Oriental— para el 2023-2024. “Estoy muy contenta. Me siento afortunada de que la asociación haya podido recibir esta donación, que siempre viene bien”, afirma la dermatóloga Sandra Peña.

Dermalawi está conformada por profesionales sanitarios —en su mayoría son españoles y malauíes—. Su objetivo es ofrecer apoyo y formación que permita desarrollar la comunidad de este país africano y poder tratar enfermedades dermatológicas, entre las que hay una gran proporción de lesiones cutáneas infecciosas. La sarna, la tiña, el impétigo o la lepra son algunas de las afecciones a las que se enfrentan. En 2015, durante su primera campaña, su fundadora, la doctora Cristina Galván, atendió a 460 pacientes. Desde entonces, la iniciativa se ha expandido con la colaboración de más facultativos que han participado en sus 17 campañas de asistencia clínico-quirúrgica y 3 quirúrgicas. La doctora Peña es una de ellas.

“Mi vinculación empezó hace tres años, a raíz de un par de compañeros dermatólogos que hacen campaña en Dermalawi desde hace más tiempo. Me animaron a unirme y sigo desde entonces”, revela. “La labor que hacemos es de dos tipos. Existen varias campañas al año: las médicas y las quirúrgicas. Por una parte, intentamos diagnosticar y tratar lo que podemos; y, por otra, procuramos formar a los sanitarios que hay allí para que nuestra labor tenga continuidad y que sean más autónomos”.

Según esta ONG, en cada campaña se tratan a unos 4.000 pacientes.  En la denominada Stop Sarna —desarrollada entre julio de 2018 y abril de 2019—, fueron examinados 45.000 en las comunidades de Malawi. También se han realizado 300 intervenciones quirúrgicas de cánceres cutáneos, la gran mayoría en población con albinismo. Además, poseen otras iniciativas, como su programa contra la pobreza menstrual. Esta concienciación entre las jóvenes les ha permitido reducir las ausencias de niñas del colegio Mkhule School de 3,9 días de media a 0,2. Además, ofrecen un sistema de educación sexual para eliminar tabús sociales entre los jóvenes malauíes.

“Existen muchas infecciones que son habituales allí porque hay pocos profesionales para diagnosticarlas y pocos medios para tratarlas. Dermalawi surgió porque en una región pidieron ayuda por el elevado número de problemas dermatológicos”, explica la doctora Peña. “Muchas de esas infecciones se resuelven con tratamientos sencillos como ivermectina, pero Malawi es un país muy pobre. Allí se observan situaciones dramáticas que no se verían en otros lugares con más poder adquisitivo”.

La colaboración aportada por nuestro Colegio servirá para proporcionar nuevos medicamentos y contribuirá a mantener a los sanitarios que se encuentran allí. “Cuando no estamos o no hacemos campaña, ellos siguen viendo pacientes”, puntualiza la facultativa. Además, añade que este proyecto es imprescindible porque “si no le damos un apoyo a estas personas, que no tienen los recursos suficientes para impulsar una mejora sanitaria, esos países empeorarán y no podrán prosperar. Con esta ayuda, se pretende que puedan actuar solos, pero si no les das ese empujón, será muy difícil que eso ocurra”.

La ONG Fundación África Directo también obtuvo una donación de 2.000 euros para la unidad de oncología médica del Centre De Soins Notre Dame de la Santé. Este hospital fue construido entre 2012 y 2014 sobre una de las colinas del poblado de Batseng’la, en Camerún. Los terrenos fueron donados por el jefe tradicional local a la orden religiosa de las Siervas de María en Widikum.

La doctora Victoria de la Torre Santos acudió al acto de entrega de diplomas en el Colegio en representación de Teresa Vives, cirujana torácica y voluntaria de la entidad. “Estas ayudas hacen posible que los proyectos en Camerún sigan adelante”, explica la doctora Vives al realzar la labor de la fundación ante el gran número de personas que padecen cáncer en este país africano. “Al no haber medios ni opciones, los enfermos allí suelen ser pacientes que se desahucian. De esta manera, se puede llegar a un diagnóstico concreto y a un tratamiento efectivo que permita que pasen de una sentencia de muerte a una opción en la vida”.

La labor de África Directo en esta región es realizada por una de sus asociaciones: Idiwaka. Esta agrupación desarrolla su actividad en Camerún, Uganda y Costa de Marfil con el esfuerzo de voluntarios como Manuela Martín, oncóloga médica. “En el Centre De Soins Notre Dame de la Santé se realizan diferentes proyectos, como el banco de sangre o su consulta de oftalmología”, afirma la facultativa. Sin embargo, añade que el número de casos de cáncer de mama ha aumentado en la zona. Esta situación motivó la creación de un servicio de oncología médica con la colaboración de sus afiliados.

“Cada vez se diagnostican más cánceres en Camerún. Su tratamiento es muy difícil porque, hasta hace dos años, sólo existían servicios de oncología donde se pudiera poner quimioterapia en dos ciudades —Yaundé y Duala—. El Centre De Soins Notre Dame de la Santé se encuentra en el municipio de Dschang, que está a más cinco horas”, relata la doctora Martín. 

En 2023, la facultativa acudió junto a la hematóloga Clara González al hospital del poblado camerunés para conocer las posibilidades reales que había para crear este nuevo servicio. Comprobó los materiales de la farmacia o el espacio en el que se podía realizar la quimioterapia a los pacientes, así como otros aspectos que tuvo que revisar durante las dos semanas que estuvieron allí. A pesar de que verificaron que era posible llevarlo a cabo, tuvieron que cumplir muchos requisitos para lograrlo.

“Contactamos con un oncólogo médico camerunés que va todas las semanas. Luego empezaron la formación —sobre todo en enfermería para aplicar y preparar la quimioterapia—. En enero de este año hemos hecho una campaña más grande con una patóloga, una enfermera especialista en citostáticos, un farmacéutico y un radiólogo. Hemos ido en conjunto para abordar las necesidades y las formaciones del personal de allí”.

“Ya hay en funcionamiento un hospital de día con un oncólogo que valora a los pacientes. Allí se preparan y administran las terapias. También se da más formación para poder hacerlo. Además, gracias al material que tenemos y el que nos ha proporcionado la Fundación La Vida en Rosa, podemos administrar la quimioterapia de forma segura”, expone Manuela Martín al detallar en qué punto se encuentra esta iniciativa, cuya continuidad se verá favorecida por la colaboración de nuestro Colegio.

La representante de Idiwaka espera que llegue un momento en que el equipo del Centre De Soins Notre Dame de la Santé “pueda estar lo suficientemente formado para que el hospital de día sea independiente. Queremos que tanto enfermería como farmacia puedan preparar y administrar quimioterapia sin nuestra ayuda en un futuro”.

El último Premio Solidario otorgado por el Colegio fue entregado a Infancia Solidaria. Esta fundación destinará los 2.000 euros recibidos como dotación para la realización de cirugías en España a niños de países en desarrollo. La oncóloga-radioterapeuta jubilada Carmen Silva asistió al evento en representación de la entidad.

“Esta ONG nació, sobre todo, para traer a niños de territorios en los que no se les puede operar porque carecen de ese tipo de intervenciones”, asegura la facultativa. Hay varios centros sanitarios en España —Sevilla, Madrid, Córdoba, Zaragoza— que colaboran con la asociación. Entre ellos, destaca el Chuac, con el que mantiene relación desde 2018.

“Nosotros traemos al niño y a su madre. Luego buscamos familias que les acojan”, afirma la doctora Silva al revelar las diferentes actuaciones a las que se destinarán los fondos del Colegio. “Hay personas muy generosas que acogen al niño sin problemas, pero otras están en una situación económica muy difícil, así que se les ayuda con la manutención o el transporte. A veces, también compramos ropa a los niños y a sus madres porque vienen de situaciones muy precarias”. 

La vinculación de la especialista empezó a través de una amiga que le habló de Infancia Solidaria. Al conocer su obra, no dudo en colaborar. “Las voluntarias nos encargamos de llevar al niño a hacer las pruebas y cuando están en la UCI nos ocupamos de la madre. Además, les llevamos a las revisiones”. 

Carmen Silva revela que el día de la celebración de los Premios Solidarios coincidió con la fecha de alta de una niña senegalesa que también se benefició del programa. Además, espera que la ayuda proporcionada permita el viaje y la operación de un niño procedente de Camerún que sufre una cardiopatía.

“En España cualquier niño tiene cubiertas sus necesidades con la Seguridad Social, pero si no se les ayuda, los de estos países están destinados a morirse”, explica. “Se trata de salvar la vida de niños que no tienen ninguna posibilidad. Tenemos la suerte de contar con una sanidad pública que te opera sin importar que seas pobre o no; ellos no tienen eso”.