Los efectos medioambientales del sistema sanitario

Nuestro Colegio y la Fundación Hipocrática organizaron una jornada sobre el fomento de la sostenibilidad en el ámbito sanitario

Jornada Sostenibilidad

La protección del planeta nos concierne a todos. Por esta razón, nuestro Colegio organizó una jornada sobre sostenibilidad junto a su Fundación Hipocrática el pasado 28 de mayo. El lugar elegido para el encuentro fue nuestra sede colegial, aunque también pudo seguirse de manera telemática. Durante las charlas, varios facultativos sacaron a relucir la responsabilidad medioambiental de la profesión y el sistema sanitario.

En la introducción, el presidente colegial, Luciano Vidán, explicó las razones que impulsaron este encuentro. “Ya hace muchos años que vimos cómo empezaba a surgir un movimiento que nos hacía reflexionar sobre nuestra casa común: el planeta. Nos llevaba a pensar que era una cuestión de todos el cuidar de él. Eso llevó a que, en 2015, la ONU firmase un documento de desarrollo sostenible sobre esta materia e iba más allá. Se trataba de proteger el mundo no sólo por el bien del planeta, sino también por sus habitantes. Tenían proyectos maravillosos, como la erradicación de la pobreza y que la calidad de vida fuese buena, digna y adecuada”. El doctor Vidán añadió que desde el Colegio “somos conscientes de que, dentro del ecosistema de la salud, podemos hacer cosas, que, aunque sean pequeñas, pueden traer un beneficio muy importante”.

Rosa Arroyo, vicepresidenta segunda del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España y Medalla de Oro y Brillantes de nuestra institución, inauguró las ponencias hablando sobre Profesión médica y responsabilidad con la salud medioambiental. La facultativa sacó a relucir la labor del grupo de trabajo Salud y Cambio Climático. Este equipo, planteado por Pedro Cabrera, nació con la intención de realizar acciones con relación a tres aspectos de la amenaza ecológica: la conexión entre la contaminación y la salud, el daño a través del sistema sanitario y el compromiso social de los médicos.

“El cambio climático es una emergencia sanitaria y algunos dicen que es el mayor desafío de la salud del siglo XXI”, afirmó antes de evidenciar las complicaciones que implican los cada vez más frecuentes eventos de calor extremo. “Incrementan las patologías respiratorias, circulatorias o alergias, entre otros. Incluso se habla de alteraciones de la salud mental, porque los pacientes que toman psicotrópicos se descompensan en las olas de calor. Algunos estudios dicen que, antes, en algunas ciudades europeas, el frío era la causa de muerte de muchas patologías. Ahora está invirtiéndose y hay más muertes asociadas directa o indirectamente al cambio climático en verano”.

La doctora Arroyo recalcó el papel de las instituciones sanitarias para promover la sostenibilidad haciendo hincapié en los colegios médicos. “Tenemos que responsabilizarnos y usar energías renovables, reducir el consumo de papel y, en general, incentivar la telemedicina cuando sea posible. Debe permeabilizarse a todos nuestros actos, como esta misma jornada, que es híbrida y permite conectarse a más gente”. Puntualizó el esfuerzo de colegios como el nuestro, en el que se han instalado placas solares, o el de Ourense y Alicante, que forman parte del grupo de trabajo. Además, analizó el impacto medioambiental de los medicamentos, lo que se denomina farmacontaminación. “Hay un tipo de buitre que se ha extinguido en la India por el diclofenato usado en medicina veterinaria. También existen fármacos detectados en el agua del grifo. Es muy sensato tener conciencia de nuestra eco-prescripción ―práctica que consiste en establecer recetas teniendo en cuenta factores ambientales― y sobre el ciclo completo del medicamento, desde la producción y la distribución hasta su reciclado”.

La labor de concienciación del grupo de trabajo Salud y Cambio Climático sigue la línea de otras organizaciones médicas internacionales, como la Asociación Médica Mundial (AMM) o la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS). Vassilios Papalois, presidente de esta entidad, permitió que hiciesen una agrupación temática de prácticas verdes y sostenibles. La experta añadió que la Comisión Central de Deontología dispone de un documento que expone las responsabilidades del médico con la salud y el cambio climático. “No está incluido en el Código Deontológico, pero tiene el mismo valor que sus artículos”, aseguró.

En su intervención, también reveló que los sistemas sanitarios suponen el 5 % de la huella de carbono de los países. Entre el 20 % y el 30 % de este efecto contaminante viene representado por las áreas quirúrgicas de los centros. Las luces encendidas a todas horas o el derroche de materiales que no se han utilizado son algunos de los aspectos en los que Rosa Arroyo incidió: “tenemos que luchar activamente porque deben prevenirse daños futuros y hay que hacerlo aquí y ahora”. Para reforzar este mensaje, declaró que “si los pacientes se dan cuenta de que sus médicos están preocupados por el cambio climático, a lo mejor ellos empezarán a pensar que realmente es un problema. Por tanto, no hacer daño y tener en cuenta nuestra huella de carbono es algo fundamental”.

La siguiente ponencia fue Criterios ESG y sostenibilidad en el ecosistema de la salud. Enrique Castellón, vicepresidente tercero de nuestro Colegio, empezó desgranando lo que significaba ESG. “Es un conjunto de métricas que los inversores requieren de las empresas antes de invertir en ellas”. La E hace referencia a environment —medioambiente—, la S aborda la responsabilidad social y la G gira en torno a la gobernanza o gobierno corporativo.

El médico destacó que las empresas deben implicarse “contra el cambio climático” y que debe existir “un compromiso corporativo real con acciones concretas. También se requiere que las finanzas sean sostenibles y que no creen problemas ecológicos”. Sobre este punto, recordó que “la pandemia puso en un enorme estrés a muchas compañías y se apoyaron en el uso de energías contaminantes para abaratar costes”. La responsabilidad social con empleados y clientes debe sustentarse en una estructura con un sistema de gobernanza que reconozca estos objetivos.

“Las compañías, e incluso las organizaciones sanitarias, tienen la tendencia de establecer compartimentos estancos y piensan que una sección puede ocuparse de un aspecto sin tener en cuenta otras cuestiones”. Sin embargo, “todo está conectado. Por eso, la ESG tiene sentido como un conjunto integrado”, subrayó el ponente.

Al ahondar en el apartado sobre el medioambiente, planteó que “las compañías deben evitar la pérdida de recursos naturales. Es muy importante la trazabilidad de las materias primas”. También la economía circular fue marcada como punto relevante con la reducción o reciclaje de materiales de un solo uso y la utilización eficiente del agua.

En el ámbito social, los derechos humanos, la dignidad y la salud del trabajador son esenciales. “Sería una contradicción absoluta que una empresa que se sustente en el trabajo infantil se ocupe del medioambiente”, declaró el doctor Castellón. Además, en esta categoría se encuadran los perfiles de futuro con la incorporación de profesionales expertos en ecología.

El facultativo evidenció la necesidad de un modelo de gobierno corporativo que tenga en cuenta las tres consideraciones de la ESG con responsables directos. “Debe haber una comunicación y un reporte de la situación de la empresa con su impacto en el entorno ambiental y social”, aseguró el experto antes de resaltar la importancia de que la responsabilidad de los proveedores sea acorde con la de las empresas.

El ESG también “afecta a organizaciones no empresariales, como las sanitarias”, recalcó Enrique Castellón. A pesar de que en principio no dependan de inversores, “el regulador o la autoridad sanitaria exigirá que se cumplan determinadas métricas de desarrollo sostenible”.

Además de detallar los distintos apartados, el vicepresidente tercero del Colegio hizo un repaso histórico del planteamiento del ESG desde la cumbre del Milenio de Naciones Unidas, que se celebró en el 2000. De ella “salieron los ocho grandes objetivos de desarrollo del milenio, que pretendían ser alcanzados en 2015. Esto interesó al mundo empresarial y surgió el Carbon Disclosure Project, que animaba a los inversores a exigir a las compañías que mostrasen el impacto de sus actividades sobre la contaminación en el medioambiente”. El efecto en cadena que produjo permitió que en 2004 se bautizase el planteamiento sostenible como ESG.

En sus conclusiones, afirmó que “para que el proceso de transformación hacia la sostenibilidad sea efectivo, las instituciones deben hacer una trasformación holística en esta materia. De nada sirve llevar a cabo acciones independientes en materia de medioambiente si no están lideradas por una gobernanza sostenible y acompañadas por una parte social en la que todas las personas comprenden que el sector tiene que comprometerse”.

A continuación intervinieron Rocío Mosquera y Beatriz Piñeiro, gerente y técnica de Innovación y Sostenibilidad en Salud de Galaria, respectivamente, para explicar la sostenibilidad en el sistema público gallego. La doctora Mosquera tomó la palabra para recalcar la necesidad de seguir trabajando en este problema ecológico: “Todos los años se producen 13 millones de muertes por el cambio climático. No sólo por las olas de frío, sino por las de calor, las inundaciones y todo lo que implica. Como sistema sanitario, no podemos mirar para otro lado”.

Rocio Mosquera

La facultativa revisó la historia de los proyectos sostenibles de la sanidad gallega durante los últimos años. “En el Servizo Galego de Saúde llevamos mucho tiempo preparándonos. En 2004, empezamos a hablar de Ianus ―historia clínica electrónica―. En 2011, trabajamos en el Hospital 2050 e Innovasaúde. Aquí iniciamos la compra pública innovadora, en la que el Sergas fue, y sigue siendo, referente. Nos interesaba ver cómo se comportaban nuestros proveedores y cómo les podíamos obligar a hacerlo de otra manera. La estrategia de Galicia 2014 hablaba de que teníamos que poner al paciente dentro del sistema y la de 2020 buscaba mejorar la salud de la ciudadanía”.

En esta hoja de ruta también hizo mención a la estrategia de humanización Preto de ti, que se realizó en 2018. “Otro de los hitos importantes es la estrategia de economía circular del Servizo Galego de Saúde. En 2019 ya empezamos a hablar de estos criterios y conceptos”. La iniciativa marcó un punto de inflexión al que siguieron múltiples colaboraciones. “Estuvimos en la 25ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y empezamos a hacernos socios de grandes corporaciones que trabajan en estos asuntos. Estamos en Europa con la Organización Médica Colegial y hospitales verdes”.

A continuación, la doctora Piñeiro prosiguió con la presentación: “la visión del sistema de salud gallego es la de un sistema sanitario integral. Nos apoyamos en el concepto one health ―una salud―, en el que sumamos los determinantes sociales de la medicina con las repercusiones del cambio climático. También está presente la agenda 2030 para poner la salud en todas las políticas, así como la Carrera hacia el cero de Naciones Unidas y el New European Bauhaus. Vemos el sector sanitario como un eje vertebrador de la transformación basada en la sostenibilidad con profesionales sanitarios como prescriptores del cambio”.

“Para repensar la sanidad desde la circularidad, hicimos dos grupos de trabajo. El grupo interno estaba formado por representantes de las siete áreas sanitarias y de servicios centrales. El grupo externo contó con representantes de las tres universidades gallegas; la Dirección Xeral de Calidade Ambiental, Sostenibilidade e Cambio Climático; la Axencia Galega de Industria Forestal; el Clúster de Saúde Galicia y el de la Madera, y Diseño Galicia”, enumeró Beatriz Piñeiro antes de explicar su objetivo. “Tiene como fin servir de apoyo a las personas que integran el Servizo Galego de Saúde para que puedan continuar trabajando en las acciones en favor de la circularidad. Aprovecha la idiosincrasia de cada unidad para pilotar proyectos y extenderlos con homogeneidad. Su planteamiento es circular y no compartimentado”.

La representante de Galaria también presentó los cinco ejes que hacen posible este sistema circular: los residuos y materias primas; residuos y huella ambiental; ecodiseño de procesos; innovación, inversión e investigación responsable y el comportamiento social. La minimización del uso de plásticos, la autonomía energética o la renovación centralizada de sistemas de anestesia son algunos de los puntos desarrollados en sus apartados. En su conclusión, incidió en que la atención sanitaria sostenible es relevante para fomentar estas prácticas “desde la responsabilidad social y ética”.

Sostenibilidad en procesos sanitarios. Una visión integral fue el título de la sesión que realizó Pedro Marcos Rodríguez, director asistencial del área sanitaria de A Coruña y Cee. A pesar de los esfuerzos descritos en las charlas anteriores, el facultativo evidenció que existen barreras que dificultan la transformación del sistema sanitario. Estas obstrucciones comprenden desde la visión a corto plazo hasta la resistencia al cambio: “actualmente, manejamos más de 8.000 profesionales. Todos los días hay más de 20.000 consultas, más de 150 intervenciones quirúrgicas, más de 140 ingresos y prescribimos más de 17.500 fármacos. Además, conservamos y mantenemos 90 edificios. Tampoco podemos olvidarnos de los coches de hospitalización a domicilio. Esto provoca un impacto medioambiental tremendo”.

No obstante, el ponente aseguró que existe un plan que marca la visión del área sanitaria ante esta realidad. Entre los puntos tratados mencionó los cinco ejes del Servizo Galego de Saúde para centrarse en el ecodiseño de procesos: “con él queremos ver si podemos fomentar y fortalecer los procesos asistenciales y no asistenciales para que sean más sostenibles”. Su desarrollo se realiza a través de tres líneas estratégicas. La primera consiste en promover una economía basada en el conocimiento ―desarrollo tecnológico pensado en sistema circular y animar a la colaboración entre instituciones―, la secunda trata de fomentar la filosofía del ciclo de vida y el ecodiseño en la cultura sanitaria ―reducir la generación de residuos, repensar el uso de los productos de la salud a distintos niveles― y, con la tercera, se redefinen los procesos ―rediseñar ambos tipos para que puedan trasladarse al sistema circular―.

Pedro Marcos Rodríguez afirmó que entre los últimos procesos asistenciales integrados del Servizo Galego de Saúde apenas se menciona la sostenibilidad. “Queremos que nuestra área sanitaria sea una institución comprometida. Tiene que calar en el ADN de la organización, por eso debe formar parte de los planes estratégicos, y debe ser multidisciplinar”.

Pedro Marcos Rodriguez

Otro aspecto que el experto mencionó fue el impacto de terapias inhaladas en Galicia. “Necesitamos medirnos. Ahora mismo, el 40 % de los fármacos inhalados que se recetan en el área sanitaria corresponden a cartuchos presurizados, que son más contaminantes, y podemos decir que, desde el año 2020, hemos incrementado en media tonelada la huella de carbono”.

Sin embargo, la disminución de gases anestésicos avanzó gracias a la adquisición de nuevos equipos tras valorar 100 puntos, siendo 20 de ellos medioambientales. “Se ha repensado si hay alternativa a la anestesia inhalada,  se han intentado rechazar aquellos agentes que son más contaminantes y ha analizado si hay alguna forma de disminuir el consumo. También procuramos comprobar si se puede reutilizar o reciclar”, dijo al desgranar el proceso que permitió la reducción de estos gases.

El doctor Marcos Rodríguez explicó cómo los procesos asistenciales pueden servir a la sostenibilidad. “Como cada agente participa de manera distinta, pueden enseñar nuevos puntos y áreas de mejora”, ya sea través del proceso quirúrgico, la digitalización o la atención en los hospitales.

La charla que puso punto final a la jornada fue Inhaladores y huellas de carbono. Carmen Montero, jefa del Servicio de Neumología del Chuac, abordó los efectos de la polución sobre el organismo: “el cambio climático y la contaminación aumentan la prevalencia de las enfermedades respiratorias. Son causa de descompensación de enfermedades como la EPOC y el asma. Además, tenemos la contradicción de que se utilizan fármacos para tratarlas que tienen impacto en el medioambiente”.

Uno de estos tratamientos son los inhaladores, que son imprescindibles “en enfermedades respiratorias muy prevalentes”. La neumóloga señaló que entre sus ventajas se encuentran que se pueden “depositar directamente en la vía área”, “alcanzar dosis más altas del fármaco en el tracto respiratorio” y que “tienen menos efectos secundarios”. Aseguró que existen tres tipos: presurizados, de niebla fina y polvo seco.

“Los cartuchos presurizados llevan componentes hidrofluorocarbonados, que tienen un alto impacto en la huella de carbono”, aclaró la doctora Montero. “En España, se recetan unos 52.000 inhaladores que son presurizados y se venden una media de 15 millones cada año”. Esto implicaría una emisión de alrededor de “400 toneladas de dióxido de carbono”. Al centrar su atención en Galicia, reveló que el 44 % de los inhaladores utilizados son presurizados, mientras que los de polvo seco representan un 50 %. En A Coruña, la distancia entre ambos aumenta en favor de los segundos. En este caso, sólo el 38,5 % de las prescripciones de médicos hospitalarios y el 41 % de los de atención primaria se decantan por los presurizados, mientras que el polvo seco supone el 57,4 % y el 52 %, respectivamente.

Al igual que el resto de los participantes en la jornada, Carmen Montero sugirió posibles soluciones para reducir la huella de carbono provocada por el sistema sanitario. “Hay que involucrar a muchos actores. Toda la sociedad debe ser consciente de este problema. Los médicos prescriptores tenemos una responsabilidad muy importante, pero también el resto del personal sanitario”, puntualizó antes de añadir que los pacientes deben formar parte de este cambio sin resistirse a él.  

La especialista habló de alguna de las iniciativas que existen para medir la huella de carbono, como el Plan Estratégico de Salud y Medioambiente. “También las sociedades están implicadas. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) dedicó el año 2021 a la calidad del aire con muchas actividades y publicaciones. Además, compartió unas recomendaciones respecto a los inhaladores y el cambio climático. Decían que debe informarse a todos los pacientes del impacto medioambiental en la salud, priorizar los dispositivos de polvo seco o niebla fina, recordar la importancia de reciclar los dispositivos y fármacos, y recomendar que en las guías de prácticas clínicas se tuviese en cuenta el cambio climático”.