
Eusebio Montes, médico de familia del centro de salud de Arzúa, compagina su labor como profesional con el arte de la pintura. Durante más de un cuarto de siglo, este facultativo ha dedicado su tiempo libre a una disciplina que ha supuesto una vía de escape de las largas jornadas de trabajo. Su primera exposición en la sede de nuestro Colegio exploró este crecimiento con más de 30 piezas. El título de esta última muestra del año fue Evolución y pudo visitarse entre el 3 y el 21 de diciembre.

El artista presentó toda una serie de trabajos que pudieron dividirse en tres etapas de su desarrollo con el lienzo y el pincel. En todas ellas, la observación y recreación de la realidad supone un aspecto esencial. La primera fase la conformaron sus bodegones y paisajes; la segunda abordó el blanco y negro para “recuperar tradiciones y recuerdos de otros tiempos un poco olvidados” y en la tercera quiso procurar que fuese el espectador “el que interpretase el mensaje que le transmite el cuadro para hacer sus propias reflexiones”, asegura el pintor.
Eusebio Montes recuerda que su pasión por la pintura siempre le ha acompañado. Se trata de una constante que ya estaba en su infancia. “En el colegio siempre seleccionaban mis láminas para exponerlas en los pasillos”, aunque finalmente dejaría este pasatiempo de lado para tomar “otros derroteros en la vida. Llegó un momento en que me dije que tenía que retomarlo, así que hace 25 años empecé a pintar al óleo”.
“Muchas veces le doy vueltas y más vueltas hasta que un buen día cojo el lienzo y empiezo. A medida que trabajo introduzco elementos”, declara al explicar su proceso creativo. No obstante, remarca que “no se trata de crear muchas obras. En principio realizo estos trabajos para familiares, personas cercanas y para mí. Mi único objetivo es pasarlo bien y divertirme pintando. Muchas veces empiezas trabajando y de repente te das cuenta de que han pasado tres horas volando”.

“Normalmente, la pintura es un medio para descansar del trabajo diario. Tengo cuadros hechos en Ortigueira de la época en la que estuve allí. Me servían para desconectar a través de esta afición”, asegura el médico. Admite que sus paisajes y bodegones suelen producir interés y que los puentes suelen ser protagonistas de algunos de sus lienzos. “Me encanta pintarlos. Tengo una cierta vena de arquitecto en ese aspecto. Al ver uno, lo fotografío y cuando puedo lo traslado al cuadro”. Entre estas construcciones predilectas, destaca el puente Francos, que se sitúa en el límite entre los concellos de Teo y Brión.
Entre sus referentes se encuentra Edvard Munch, noruego recordado por obras maestras como El Grito. “Con dos trazos de pintura era capaz de transmitir muchas más emociones que otros pintores que eran más concretos”, cuenta el facultativo. Su influencia no impidió que asumiese un estilo propio definido por la intensidad, incluso en el blanco y negro.
A pesar de aspirar a lograr diversas interpretaciones de los asistentes, la obra del doctor Montes abarca múltiples inquietudes. Los cuadros reflejan su visión del mundo a través del hiperrealismo y representan temas de actualidad política o social, como el efecto de la contaminación, que es visualizado a través de “chimeneas con grandes masas de humo que acaban cayendo en la tierra”.
La realización de esta exposición no impide que su evolución siga adelante con nuevos cuadros que ya está preparando. “Hace dos meses, fuimos a Malpica y pasamos por Buño. En su ecomuseo Forno do Forte, me llamó la atención una foto de los años 40 en la que se veía unas señoras que llevaban unas piezas de orfebrería para venderlas en los pueblos. Ahora estoy trasladando al óleo esa imagen con tan mala definición. Se me ocurrió volver a hacerlo en blanco y negro porque es una manera de recuperar algo que se está perdiendo y que la gente joven no conoce”.
