El Arte anatómico de la exposición "Cuerpos y almas"

Alejandro García, cirujano torácico del Chuac, mostró 46 ilustraciones anatómicas realizadas en grafito, al óleo o con técnicas digitales

El dibujo tiene una asociación muy cercana con la medicina desde que se retrataron los mecanismos del cuerpo humano en el papel por primera vez. Alejandro García, cirujano torácico en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, prosigue esta tradición alternando su especialidad con el dibujo anatómico. Varios trabajos y atlas han probado su talento, que quedó evidenciado en Cuerpos y almas, su primera exposición y la penúltima acogida por nuestra sede colegial de Riego de Agua debido al traslado de la sede de Salvador de Madariaga a esta localización. La muestra pudo visitarse entre el 14 y el 28 de marzo.

La exposición contó con 46 obras divididas entre cinco secciones: ilustración médica general, ilustración digital y las colecciones Arte y Naturaleza, Carne y Hueso y Cuerpos y almas. Entre estos trabajos destacaron dos obras centrales hechas al óleo que justificaron la temática central alrededor del paciente y su padecimiento. “Una se titula Ofrenda e ilustra la imagen de un donante con un cuerpo que muestra su tórax abierto y ofrece su corazón. La otra se llama Plegaria. Ahí se contempla otra figura en una posición de dolor y súplica. Puede considerarse una representación del enfermo oncológico a través de unas raíces en su tórax”, explicó Alejandro García.

Cuando reflexionó sobre la posibilidad de que las técnicas manuales se vean eclipsadas por el arte digital, el ilustrador comentó que “ese es el eterno debate. Pasó lo mismo con la fotografía. Se decía que iba a sustituir a la pintura. Ahora, con la inteligencia artificial, estamos en ese punto. Hay quien dice que el arte ha muerto porque un ordenador puede hacerlo todo. Creo que la tecnología siempre tiene su papel en todos los escenarios”, señaló. “Evidentemente, no es lo mismo un trabajo a mano y único que uno digital, pero este nos facilita mucho la vida. Permite hacer modificaciones muy fácilmente y mejorando mucho los tiempos. Además, las ilustraciones son más baratas para las personas que las encargan porque realizarlas de la otra forma es más laborioso. El arte digital consigue que se democratice la ilustración médica para todo el mundo”.

Al abordar su perspectiva personal, el facultativo indicó que “me gusta considerarme un artesano, porque habitualmente me suelo dedicar a hacer trabajos más técnicos. La ilustración pretende hacer más amable esa visión y destaca lo que queremos mostrar mejorando los volúmenes y colores”, argumentó Alejandro García. “Si abrimos un cuerpo a unos alumnos de medicina, les costará entender las estructuras, pero si se les enseña a través del dibujo probablemente memorizarán todo mucho mejor. Ese es el motivo de la ilustración médica”.

El artista también señaló que una de las mayores dificultades de este campo artístico radica en encontrar a un ilustrador con la capacidad para expresar lo que se intenta transmitir. “El problema es que, muchas veces, los médicos no consiguen explicar cómo es la intervención. A mí me ayuda mucho el hecho de ser cirujano. Cuando un compañero me pide una ilustración, sé exactamente lo que quiere la mayor parte de las veces, aunque en ocasiones, cuando me habla un cirujano de otra especialidad, también me cuesta. Esto hace que tenga que actualizarme y repasar conceptos”.

El 14 de marzo, la inauguración de Cuerpos y almas atrajo a muchos compañeros de profesión. Entre ellos, se encontró nuestro presidente, Luciano Vidán, que presentó esta última exposición y a su protagonista. “Iniciamos esta andadura de la sala de exposiciones con un pintor gallego consagrado, Rafael Úbeda, y la finalizamos con otro que pasará a formar parte no solo de la historia de la medicina, sino también de la pintura”, declaró. “Aparte de las ciencias de la salud, es muy propio de los médicos tener un don natural para artes como la música, la literatura o la pintura”.

Juan Suárez Quintanilla, catedrático de Anatomía de la Universidad de Santiago de Compostela, así como mentor y amigo del artista, también dedicó unas palabras a Alejandro García. Reveló que conoció sus habilidades como dibujante cuando realizó un dibujo para un libro hecho por los alumnos de su promoción. A partir de ese momento, ambos colaboraron de manera habitual. Entre sus últimos trabajos en conjunto estuvo la publicación de Tu primer pasado, una obra que abordaba de manera sencilla las etapas del desarrollo biológico.

Es una persona extraordinaria porque tiene la cualidad de dibujante y artista, que le hace multiplicar el valor que tiene en su propia profesión como cirujano torácico”, argumentó el doctor Suárez Quintanilla. “Uno de los aspectos más importantes de la exposición es que, cuando se ve un cuadro, el espíritu de Álex dibuja y resalta lo que él quiere expresar. Es lo que le pasaba a Frank Netter —médico estadounidense reconocido por los dibujos de su Atlas de anatomía humana—. Cuando había dos estructuras en las que una le importaba más, hacía un pequeño realce para que el que las viera se fijara. Eso es dibujar con el alma y Álex lo hace”.

Acto seguido, llegó el turno de la intervención del doctor García, que empezó hablando de medicina e ilustración. “Lo primero que me llamó la atención del cuerpo humano es el ojo. Para cualquier dibujante, este órgano transmite mucho, porque podemos ver sentimientos y el estado de las personas a través de él”.

“Da Vinci fue el primero que se dedicó a ilustrar paso a paso todas las partes del cuerpo. Tenía en mente un atlas anatómico, pero no lo llegó a publicar nunca. Era su gran ambición; no por un afán anatómico, sino artístico. Quería entender bien el cuerpo humano para ilustrarlo correctamente. Para mí, es el padre de la ilustración médica”, aseguró el artista. Continuó su repaso histórico hablando de Andrés Vesalio, el padre de la anatomía. “Es la primera persona que, en una época en la que estaba prohibido hacer disecciones, las realizaba de forma sistemática en cadáveres. Los robaba y así empezó a hacer su propio atlas anatómico —De humani corporis fabrica—“. Con el paso de los siglos, “el anatomista se convirtió en el objeto de la ilustración, el protagonista”, contó Alejandro García al poner como ejemplo la Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp o La lección de anatomía del doctor Joan Deijman, obras de Rembrandt. 

El tiempo acabó haciendo que el dibujo y la medicina fuesen separándose y la figura del anatomista ilustrador se fue perdiendo, aunque España tuvo el caso paradigmático del doctor Santiago Ramón y Cajal. “Siempre quiso ser pintor, pero su padre se negó. De hecho, le obligó a estudiar medicina”. Sin embargo, “él no desaprovechó esa habilidad al hacer sus preparaciones anatómicas, por las que le dieron el premio Nobel. Como lo que había en el microscopio no se podía mostrar en aquella época, cogió lápiz y papel e hizo ilustraciones que ya son parte de la historia de la medicina”. 

El doctor García también centró parte de su ponencia en la figura de Frank Netter y el impacto que supuso para él conocer su trabajo. “Casi podía ver el trazo del pintor y los volúmenes. Eran unas ilustraciones muy complejas y muy bien articuladas”, detalló. “Me llamó mucho la atención descubrir que era un médico-pintor y empecé a indagar en su vida. Nació en 1906 en Nueva York y se formó como pintor en la Escuela de Bellas Artes”. A pesar de que no le gustaba la medicina, decidió realizar esta carrera para honrar la memoria de su madre, que siempre había querido que tuviese esa profesión. Se convirtió en cirujano, pero al comprobar que podía ganarse la vida haciendo ilustraciones médicas, dejó de ejercer. “Llegó a hacer más de 4.000 ilustraciones. Realizaba sus trabajos con pinturas acrílicas. Cada uno era original y no había cabida para equivocarse”.

Alejandro García prosiguió con sus inicios y habló de cómo empezó a colaborar con Juan Suárez Quintanilla cuando este reconoció su talento. “Estuvimos más de tres meses trabajando en libros de anatomía. Lo hacía todo a grafito. Siempre digo que fue mi maestro porque él no solo me pidió esto, me pidió mejorar”. Así se fue desarrollando al añadir color a su trabajo y al evolucionar con nuevas técnicas. Este esfuerzo dio frutos con manuales como Anatomía del corazón y los grandes vasos y Anatomía del aparato locomotor.

Entre diversos trabajos, el cirujano se inspiró y creó Arte y Naturaleza, una colección de quince ilustraciones que mezclan la anatomía con la naturaleza de manera imaginativa y simbólica. Después, poco a poco fueron surgiendo más encargos que le permitieron granjearse un lugar como ilustrador médico.