

José Luis Rodríguez-Villamil se convirtió en académico numerario de la Real Academia de Medicina de Galicia, donde ocupó el sillón de Geriatría. Durante la investidura, que tuvo lugar el 2 de mayo en la sede de la institución en A Coruña, el facultativo pronunció un discurso titulado Una aproximación a la vejez desde la ciencia y la conciencia. La ceremonia estuvo presidida por el presidente, vicepresidente y bibliotecario de la Real Academia —Francisco Martelo, Carlos Acuña y Luis Ferrer— y por el rector de la Universidad de A Coruña, Ricardo Cao, así como el director general de Mayores y Atención Sociosanitaria de la consellería de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia, Antón Acevedo.
“Cuando me eligieron para ocupar el sillón en esta Real Academia de Medicina, mi primer pensamiento fue si lo merecía; pero al mismo tiempo que esta duda atravesó mi mente, recordé una frase del príncipe Hamlet: ‘si todos recibiéramos lo que merecemos, ¿quién se libraría de unos azotes?’. Lo mejor, entonces, es no insistir y simplemente ser agradecido”, expuso José Luis Rodríguez-Villamil. “No sé si daré la talla, pero puedo garantizar que lo voy a intentar hasta lograrlo”.
El inicio de su disertación sobre la vejez abordó la situación en la que se encuentra la sociedad actual a través de los datos. “En España hubo algo más de nueve millones de mayores de 65 años en 2025, según el Instituto Nacional de Estadística. Suponen prácticamente el 20 % de la población y, según las proyecciones de los demógrafos, en el 2040 serán más de catorce millones —uno de cada tres españoles—”. Esta situación acerca al país “al grupo de cabeza del envejecimiento poblacional europeo, que es uno de los mayores del planeta”.
“Una realidad que parecía también inalcanzable es que hoy casi 20.000 ciudadanos son centenarios”, según desveló el estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 2024, afirmó el facultativo. “El ritmo de aumento de quienes cruzan el umbral de los 99 años es muy alto. El informe indica que este colectivo creció un 9 % respecto al 2021. Esto significa que 1.619 centenarios se sumaron a este excepcional grupo de edad”. También añadió que “este crecimiento se explica porque la medicina avanza y porque están llegando generaciones que no están tan mermadas en sus edades anteriores”.
José Luis Rodríguez-Villamil aseguró que aumentará la estabilidad en la población, que irá acompañada de un mayor envejecimiento y del mantenimiento de bajos niveles de fecundidad junto con migraciones —positivas en número, pero limitadas en su alcance demográfico—. “En cada ejercicio que pasa, Galicia establece un récord negativo en el número de nacimientos. Desde que hay registros mensuales de partos, en el año 2000, hasta el primer semestre de 2023, se han registrado 3.000 nacimientos menos”, tal y como marca el Instituto Gallego de Estadística. Por su parte, “las defunciones se han frenado en los seis primeros meses de 2024 al reducirse en 925 respecto al mismo periodo del año anterior”. Esto ha supuesto la cifra más baja desde que se desató la pandemia de Covid-19.
La población “envejece porcentualmente por la mayor longevidad y la disminución de los nacimientos, que hace que el país pierda número de habitantes”. Esta es “una bomba demográfica para cualquier economía del planeta”, declaró antes de ofrecer datos de la Seguridad Social de 1 de enero de 2025. “La población en edad laboral en los últimos diez años descendió en 1.547.000 personas. Respecto a la proporción entre trabajadores activos y pensionistas, las cifras son alarmantes. Los afiliados son poco más de veintiún millones mientras que los pensionistas alcanzan casi la mitad, con 9.316.000”.
Siguiendo con este tema, señaló que el 2023 supuso “el primer año en el que las jubilaciones superaron a los nacimientos. Aunque en 2024 la natalidad creció por primera vez en la última década, apenas lo hizo un 0,4 %. El ritmo de avance de las jubilaciones fue treinta veces superior, lo que ha multiplicado por siete la brecha entre nuevos jubilados y los nacimientos de este año”. Ante este balance, “los expertos advierten que el exceso de jubilados sobre nacimientos se está produciendo ‘a crédito’ de, al menos, una generación y media, ya que el nuevo jubilado va a consumir recursos que, 22 años después, va a pagar el niño que hoy nace”.
Más allá de esta problemática, el ponente también resaltó los aspectos positivos del envejecimiento. “Los cariñosamente denominados ‘viejos’ no son una plaga, una carga o parásitos. Es verdad que hay más mayores y que seguirá habiendo cada vez más en el futuro próximo y seguramente lejano, pero las generaciones que ahora están cumpliendo los 65 años nada tienen que ver con las de antes. En países europeos como Suecia, la tasa de personas en este rango de edad que siguen trabajando está en torno al 27 %. La media de la Unión Europea es del 14 %”. También ejemplificó esta tendencia con artistas destacados que siguen creando sin retirarse como Paul McCartney, Rod Stewart o Raphael.
La calidad de vida fue otro aspecto que abarcó su discurso. “Esta nueva generación de mayores llega a la vejez en unas condiciones mucho mejores que las anteriores, ya que la situación sociolaboral y sanitaria ha mejorado enormemente. Vacunas, alimentación, educación sanitaria, condiciones laborales y la incorporación de la mujer al trabajo remunerado han sido factores que han contribuido a la mejora del estado de bienestar. Por lo tanto, no es de recibo, ni tiene fundamento alguno, ser considerados como una carga. Llevan toda la vida aportando a las de los demás, y ahora ayudan a sus hijos y a sus nietos de una forma que a veces es próxima a la esclavitud”.
Por otro lado, aseguró, “los grandes hospitales con los que cuenta Galicia se han convertido en centros de innovación y desarrollo. Gracias a ellos, la gente vive más y mejor”, aseguró el doctor Rodríguez-Villamil. También subrayó estos avances en otras entidades dentro del entramado sociosanitario, como las residencias. “Las nuevas tecnologías, como la atención automatizada —que detecta si un usuario se levanta o muestra un movimiento inusual alertando al personal—, ya han logrado una reducción drástica de las caídas”. Asimismo, “aplicaciones de inteligencia artificial que cuantifican el dolor mediante el análisis facial ya existen en algunas residencias geriátricas de nuestro entorno. La utilización de gafas de realidad virtual, que ya se aplica como terapia rehabilitadora, permite a los usuarios pasear virtualmente por los lugares de su infancia o visitar los mejores museos del mundo”.
Tras finalizar el discurso, el doctor Jorge Teijeiro, académico numerario de radiología, realizó la contestación y habló de las virtudes del análisis ofrecido y de su ponente. “Es importante que la excelencia de las aportaciones del nuevo académico a la investigación médica quede reflejada, en parte, en su discurso de ingreso. En el caso del doctor Rodríguez-Villamil, esto se ha realizado de una manera muy satisfactoria. El tema elegido por el académico electo para el discurso de ingreso supone un gran acierto por su interés, actualidad y original planteamiento”.
El facultativo indicó que “en conclusión y como indican nuestros estatutos, queda demostrada y reconocida la excelencia del doctor José Luis Rodríguez-Villamil en su ejercicio profesional, publicaciones de importancia y reconocido prestigio en la especialidad de Geriatría”. También citó al doctor Domingo García-Sabell, quien fue académico en la institución. “Para muchos la vejez es una etapa del desarrollo humano. Lo que de verdad hay, lo que realmente existe es una continuidad ininterrumpida, un fluir constante”.
A continuación, José Luis Rodríguez-Villamil recibió la medalla de la Real Academia de Medicina de Galicia, el broche de la corporación y el diploma acreditativo. El acto concluyó con la salutación realizada por Francisco Martelo al nuevo académico. “Ha sido usted un maestro, consejero y amigo”, declaró. “En la clínica de asistencia a los mayores ha crecido a la par que el doctor Millán Calenti, también académico correspondiente y responsable del Grupo de Investigación Gerontológica y Geriatría en la Universidad de A Coruña, en la que los dos son catedráticos. Nunca dejaré de enfatizar la tarea de ambos durante la pandemia de Covid-19”.
También dedicó palabras al fallecido doctor Fernando Jiménez, alumno del propio Gregorio Marañón que ostentó el sillón de Geriatría. En su discurso de ingreso “dijo que quien entraba realmente en la Academia no era él como persona, sino una rama muy actual y de futuro indiscutible. El tiempo le ha dado la razón. En esta etapa de medicina predictiva y personalizada, la Real Academia de Medicina de Galicia tiene que apoyar la mejor asistencia posible a una población envejecida”.