Falleció Miguel Carrero, expresidente del Colegio

El 14 de septiembre, a los 84 años, falleció Miguel José Carrero López, expresidente de nuestro Colegio desde 1986 hasta 2007 y máximo dirigente de Previsión Sanitaria Nacional entre 1998 y 2024. El doctor Carrero López, hijo y nieto de médicos, nació en Santiago de Compostela en 1941, donde también se licenció en medicina y cirugía. Además, era diplomado en medicina escolar y de empresa.
El expresidente colegial se especializó en Cirugía General y del Aparato Digestivo y en Traumatología y Cirugía Ortopédica en el Gran Hospital Real de Santiago, donde, creó y dirigió, durante muchos años, la primera unidad especializada en Cirugía Vertebral de Galicia. También trabajó en el, por entonces, hospital Juan Canalejo de A Coruña —donde fue jefe de Sección de su especialidad—, actividad que compaginó con el ejercicio libre.
Su compromiso con la medicina le llevó a asumir responsabilidades de calado institucional en defensa de la profesión. En 1986 fue elegido presidente de nuestro Colegio, que trató de transformar y modernizar en un contexto de importantes desafíos, especialmente económicos. Asumió el cargo en un momento complicado, con un elevado nivel de paro entre los facultativos, fruto de la grave crisis económica que afectaba a todo el país, y tuvo que lidiar con una deuda importante en las arcas colegiales. Su gestión se centró en la estabilización financiera, y apostó decididamente por la formación médica continuada. Ese compromiso quedó demostrado en los primeros plenos de su Junta Directiva con la creación de una Comisión de Docencia.
Entre sus programas estrella estuvieron los llamados “cursos preMIR”, que se celebraron por primera vez en el curso 1986-1987, en A Coruña y Santiago, y que preparaban a los licenciados en Medicina para su etapa como residentes. Tenían una duración de tres meses y, según recogen las actas del Colegio, gozaron de una “gran acogida entre los médicos jóvenes”, lo que garantizó su continuidad. El Colegio de A Coruña se convirtió en un ejemplo a seguir en este ámbito, y cuando la Organización Médica Colegial y el Ministerio de Sanidad firmaron el convenio en el que se sentaron las bases de la Formación Médica Continuada, en 1988, el COMC fue seleccionado para la implantación piloto del programa.
Este compromiso con la excelencia formativa se materializó también en la creación de alianzas estratégicas. En 1991, el Colegio estableció un convenio con la Universidade da Coruña (UDC) para fundar el Centro Universitario de Ciencias Médicas, destinado a organizar cursos de doctorado. Más tarde, en 1994, se firmaría un acuerdo similar con la Universidade de Santiago de Compostela (USC) a través del Consejo Gallego de Colegios. Ante la reducción de las ayudas públicas, el presidente colegial impulsó, en 1993, la creación de la Fundación Hipocrática, una herramienta fundamental para asegurar la financiación de la docencia y la investigación, garantizando la continuidad de los programas formativos con fondos propios.
Miguel Carrero también promovió la actualización de los estatutos colegiales, con la que —entre otras cosas— se reforzaron las funciones deontológicas del Colegio.
Su liderazgo trascendió al Colegio coruñés. Fue una figura clave en el asociacionismo profesional gallego, convirtiéndose en el primer presidente de Unión Profesional de Galicia, entidad que hoy agrupa a 46 colegios profesionales de la comunidad. El año pasado, la institución le reconoció con la Distinción Unión Profesional de Galicia 2024, entregada por el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, por su “empeño y dedicación en la defensa de los intereses de los colegios profesionales y de sus colegiados”. Su influencia alcanzó también la esfera nacional al presidir, desde 1998 y durante más de un cuarto de siglo, Previsión Sanitaria Nacional (PSN), desde donde defendió con firmeza los intereses del colectivo.
El doctor Carrero fue un hombre de familia y un amigo leal que supo trasladar su profunda vertiente humana al ejercicio profesional. Encarnó un modelo de medicina en el que combinó el rigor científico con la empatía, la cercanía y una inquebrantable vocación de servicio.
Descanse en paz.



