
Más allá de la proeza técnica, el trasplante de órganos supone una segunda oportunidad de vida para miles de personas todos los años en España. Una de esas historias es la de Vicente Granados, economista y atleta, de quien nos habla su hermano, Suso, inspector médico jubilado y colegiado de nuestra institución.
Vicente Granados creció en A Coruña y, desde muy joven, mostró una pasión por el deporte que no abandonaría jamás. Durante el bachillerato competía en la sección de atletismo del Deportivo, y en la universidad se pasó al rugby. Se licenció en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales en Santiago de Compostela y completó su doctorado en la Universidad de Birmingham, donde defendió una tesis, en inglés, sobre economía regional y urbana de Galicia.
En 1971 le diagnosticaron una insuficiencia renal que fue agravándose con el paso de los años, lo que le obligó a someterse a diálisis. A pesar del tratamiento, nunca abandonó su vocación académica ni sus ganas de vivir, y llegó a ejercer como profesor y vicerrector en la Universidad de Málaga, además de ocupar diferentes puestos de gestión pública. Como recuerda su hermano Suso, Vicente afrontaba su situación con vitalidad: “decidió no dejar de hacer lo que le apasionaba y aprovechar cada instante”.
El 16 de octubre de 1987 recibió un trasplante de riñón en Málaga. El órgano procedía de un donante fallecido con el que apenas compartía un antígeno de histocompatibilidad, pero el resultado fue extraordinario: ese riñón le acompañó durante más de tres décadas. Suso recuerda que, poco después de recibir el alta hospitalaria, su hermano acudió a la segunda revisión pedaleando doce kilómetros en bicicleta por el centro de la ciudad. El nefrólogo no daba crédito.
A partir de ahí, el deporte se convirtió en su forma de disfrutar su nueva vida. En 1993 corrió la maratón de Nueva York con un solo riñón trasplantado. Participó en varias ediciones de los Juegos Mundiales de Trasplantados, compitiendo en triatlón, y fue cuatro veces campeón del mundo en su categoría. A los ocho años del trasplante logró retirar los corticoides de su tratamiento, tras consultarlo con especialistas de Gran Bretaña y Estados Unidos, una decisión que le permitió seguir compitiendo con menos riesgos.
Pero Vicente no se conformó con competir: quiso transformar el movimiento. Llegó a presidir la Asociación Deporte y Trasplante España y fue elegido miembro del Consejo de la World Transplant Games Federation, donde representó a nuestro país durante años. Su gran logro organizativo fue traer a Málaga los XXI Juegos Mundiales de Trasplantados en 2017, una candidatura que se impuso a las de Tokio y Berlín y que reunió a más de 3.000 atletas de todo el mundo. Tras su fallecimiento, en noviembre de 2021, a causa de un cáncer de páncreas, los X Juegos Nacionales de Trasplantados celebrados en Gijón en 2022 fueron dedicados a su memoria.
El legado de Vicente sigue creciendo. Compañeros, amigos y familiares le rindieron homenaje escribiendo El corredor de las estrellas, un libro que recoge su trayectoria vital y los momentos vividos junto a su familia y numerosos amigos. La asociación que lleva su nombre —Donación, Trasplante, Deporte y Vida Vicente Granados— organiza en Málaga una carrera de cinco kilómetros que reúne cada año a más de mil participantes —y que, en 2026, tendrá lugar el 31 de mayo—.
Para Vicente Granados, la fórmula era innegociable: «Trasplante + Deporte = Vida». Los números le dieron la razón: treinta y cuatro años con un riñón ajeno. Rosa Gómez, su compañera, lo resumió de esta forma: el riñón que recibió «le dio la mitad de su bonita vida»

