El Observatorio contra las Pseudoterapias de la OMC recibe el Premio Empiria

Forma parte de la primera edición de los galardones entregados por Komoda News a los mejores proyectos de comunicación en divulgación científica.

Este año se celebra la primera edición de los Premios Empiria de Komoda News, plataforma de contenidos relacionados con la salud. Los nuevos galardones tienen como objetivo reconocer los mejores proyectos de comunicación realizados por instituciones y empresas para la defensa de la divulgación científica. Entre los ganadores de este año se encuentra el Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias (OPPISS) de la Organización Médica Colegial (OMC). Su elección dentro de la categoría de Mejor iniciativa en defensa de la ciencia se sustenta en su promoción de la apuesta formativa y divulgativa para garantizar la mejor información en materia de salud para los ciudadanos. 

El jurado estuvo conformado por miembros del comité editor de Komoda —Paula Carrera, Ángela Rubio y Rafael Urrialde— y un representante de la junta directiva de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud —Javier Granda—.  Para Álvaro García Torres, director de Comunicación del CGCOM, el premio “supone un gran aliciente porque reconoce el trabajo y el compromiso de la corporación con una comunicación responsable basada en la ciencia y la ética; siempre bajo el objetivo principal de cuidar de los pacientes y de promover la salud entre la ciudadanía”.

“Si hay algo que hace que nuestras palabras lleguen a todo el mundo, es la comunicación”, indica Rosa Arroyo, coordinadora del Oppiss, y vicepresidenta segunda del CGCOM. Este galardón, añade, reconoce “la tarea que estamos llevando a cabo para alertar de que las pseudoterapias y las pseudociencias siguen siendo un daño potencial creciente por su difusión en redes sociales y que constituyen una amenaza para la salud de los pacientes. Que la Asociación de Periodistas Sanitarios y Profesionales de la Comunicación en Salud de España reconozca al Observatorio hará que nuestro mensaje tenga mucha más trascendencia. 

El Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias inició su actividad en 2017 con el doctor Jerónimo Fernández. “Le encomendaron la coordinación de acciones desde los colegios médicos porque estos recibían muchas reclamaciones sobre falsas terapias que habían impactado muy negativamente en la vida de pacientes y sus familias”, rememora Rosa Arroyo. “En algunos casos esto se debe al retraso en el inicio del tratamiento prescrito por sus médicos, casos de abandono de este y sustitución por prácticas y técnicas que no están basadas en la mejor evidencia clínica disponible; y finalmente porque algunas de estas sustancias pueden tener interacción negativa con el tratamiento prescrito”.

Según explica, “las consecuencias sobre la salud pueden ser muy graves, e incluso mortales, y condicionar un perjuicio económico innecesario, falsas expectativas, y repercusión en el contexto familiar y social de sus relaciones”. Esto es “aún más grave en el ámbito de las enfermedades oncológicas, neurodegenerativas, crónicas o de salud mental”. Este posicionamiento también lo comparten las asociaciones de pacientes que colaboran con el Observatorio ante las denuncias de estos o sus familiares. “Actualmente es el intrusismo en medicina estética el que más denuncias y repercusión mediática está teniendo, y en muchos casos los colegios médicos se han personado como acusación para apoyar la reclamación con sus servicios jurídicos”.

La coordinadora del Observatorio advierte sobre estas prácticas. “Las pseudociencias utilizan nombres grandilocuentes y fuera de contexto, como ‘medicinas cuánticas’, y denominaciones que no están basadas en las especialidades médicas y sanitarias reconocidas por el Ministerio de Sanidad y recogidas en el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud”.

El Ministerio de Sanidad define las pseudoterapias como aquellos “servicios, productos o actividad con pretendida finalidad sanitaria, que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia que avale su eficacia y seguridad”. Esto “incluye las sustancias y medicamentos falsificados con venta ilegal en internet, las manifestaciones negacionistas durante la pandemia de la Covid-19 y los movimientos antivacunas”. Estas situaciones “pueden constituir un delito de intrusismo cuando son promocionadas por personas que no tienen titulación sanitaria y una infracción deontológica si quien lo realiza es un médico colegiado”. 

Los médicos, indica la doctora Arroyo, “tenemos la obligación de dar una información veraz y honesta, y una responsabilidad de nuestros actos profesionales que está obligatoriamente asegurada”. Los intrusos no pueden suscribir estos seguros, “por lo que los pacientes tienen muy limitada la posibilidad de ser resarcidos de las consecuencias negativas de los procedimientos a los que se someten fuera del contexto legal de un acto médico”. 

En referencia a las sectas sanitarias, la facultativa asegura que, en un contexto de vulnerabilidad como tener una enfermedad grave, estos grupos “captan” a las personas a través de prácticas que no son negativas en sí mismas, como el yoga o el mindfulness. Sin embargo, manipuladas como si tuvieran una finalidad sanitaria —no exclusivamente de bienestar—, pueden derivar en consecuencias muy perjudiciales para los pacientes disminuyendo o anulando su voluntad, especialmente si se acompaña la práctica con el consumo de sustancias ilegales, altamente peligrosas para ciertas personas”.

Ante el avance de estas prácticas, Rosa Arroyo expone las dificultades para frenarlas. “No es suficiente con que un familiar realice la denuncia, tiene que denunciar el paciente y, en ocasiones, no lo hacen por vergüenza a que se revele que han utilizado estas prácticas, o porque están convencidos de que la atención médica está muy medicalizada, o les va a producir efectos secundarios que quieren evitar. Nuestra recomendación es que “recopilen pruebas si sospechan que la persona que les atiende no es un profesional sanitario con la titulación obligatoria, que se puede verificar en el buscador de colegiados médicos, o que el centro no se encuentra en el Registro General de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios. Con ellas, pueden dirigirse al colegio médico provincial, donde les orientarán sobre las acciones que se pueden iniciar para la denuncia de los hechos, si procede. 

La complejidad de la situación ha aumentado por la proliferación de información no contrastada en internet. Muchas personas aprovechan los medios digitales para anunciar, extender y vender sus pseudoterapias sin necesidad de un espacio físico al que se les pueda vincular. “Aunque no tengan sede, deberíamos denunciarles a las autoridades sanitarias. Por ejemplo, si vemos venta ilegal de fármacos, consultar con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios o notificarlo en la web de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia, donde hay un canal directo para la denuncia de los contenidos audiovisuales, no solo sanitarios. Todos estos enlaces actualizados están disponibles en la web del Observatorio.

El OPPISS también colabora con los verificadores de bulos, una herramienta para que los usuarios comprueben la veracidad de los anuncios de servicios o productos con pretendida finalidad sanitaria. “Cuando se tiene conocimiento de una noticia sospechosa, los verificadores contactan con el Observatorio, y desde el mismo la remitimos a la sociedad científica relacionada con la información para elaborar una respuesta fundamentada con la que informar a la ciudadanía”, explica Rosa Arroyo. Para visualizar esta cooperación “hemos realizado dos seminarios que pueden visualizarse en la web: Herramientas para la verificación de la información en el ámbito de la salud y La comunicación veraz: antídoto frente a pseudociencias”.

Como médicos, “debemos respetar que el paciente pueda no querer seguir nuestras recomendaciones, por sus propios valores o creencias, pero tenemos que acompañarlos y escucharlos en el proceso de su enfermedad, respetando el derecho a su autonomía”. No obstante, “eso no nos obliga a solicitar pruebas diagnósticas o prescribir medicamentos que no consideremos adecuados al proceso, y si tenemos presiones para hacerlo está a disposición el amparo del colegio de médicos”.

Desafortunadamente, “cuando se ha producido una consecuencia grave por el retraso en el tratamiento —o su abandono— porque el paciente ha sido inducido a ello por un intruso, cuando este es denunciado en los tribunales por el paciente o por un familiar, la condena es muy leve y la reincidencia alta. No se valora tanto la manipulación en circunstancias de vulnerabilidad, sino la decisión de una persona en plenas facultades”. Por esta razón, “desde las asesorías jurídicas de los colegios se está pidiendo un subtipo agravado de pena para el intrusismo sanitario y la consideración de estafa y delito contra la salud pública”.

“Estamos muy acostumbrados a recibir información muy somera y superficial, lo que hace necesario fomentar el pensamiento crítico desde los primeros años de formación”. Para ello “podemos usar materiales audiovisuales como los de la campaña Consejos frente a la desinformación en salud para contrarrestar los mensajes de influencers que promocionan dietas, consejos y productos sin tener ninguna formación sanitaria oficialmente reconocida. Hay que verificar las fuentes de información, no replicar las que no son fiables rompiendo la cadena de trasmisión e, incluso, denunciarlas si pueden constituir una amenaza para la salud individual o colectiva”.

El Ministerio de Sanidad está impulsando el plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias, que presentó la ministra Luisa Carcedo en 2018 y que fue el germen de la campaña #conPrueba (www.conprueba.es). A este esfuerzo se suman las colaboraciones que realiza el Observatorio con asociaciones de pacientes y sociedades científicas para concienciar a la población. “Debemos estar unidos contra las pseudociencias y las pseudoterapias. Puede que no consigamos que desaparezcan todos los casos, pero es importante que la sociedad esté sensibilizada de los potenciales riesgos para la salud”, concluye Rosa Arroyo.

Para conocer más sobre el Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias puede visitarse su web, donde están disponibles noticias, entrevistas a expertos, webinars de formación o documentación de gran relevancia como la Declaración sobre las Pseudociencias y Pseudoterapias en el campo de la Salud de la Asociación Médica Mundial, presentada en el congreso de 2020 por el doctor Jerónimo Fernández y aceptada íntegramente. El documento está en línea con otras organizaciones médicas internacionales, como la reciente Declaración sobre Medicina Basada en la Evidencia y las Pseudociencias de los médicos jóvenes europeos.