
Rosaura Leis, pediatra y líder del equipo, recogió el galardón, que reconoció la labor del equipo en la prevención de la obesidad infantil.

El grupo de investigación en Nutrición Pediátrica CO22 del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) ha sido galardonado en la categoría Nutrición durante la XVI edición de los Premios Luis Noé Fernández, convocados por la Fundación Alimerka. Rosaura Leis, líder del equipo, vocal de la Junta Directiva de nuestro Colegio, catedrática de pediatra por la Universidad de Santiago de Compostela y miembro del CiberObn, acudió a recoger el reconocimiento, que le fue entregado por la labor del equipo en la prevención de la obesidad infantil.
“Supone una enorme alegría y un gran honor”, afirma la doctora Leis. “El Premio Luis Noé Fernández es muy reconocido y nos incorpora a un grupo de investigadores de altísimo prestigio, tanto a nivel nacional como internacional”. La investigadora subraya que el galardón implica “el reconocimiento a toda la herencia que tiene nuestro equipo”. Al ahondar en los orígenes de este legado, explica que, “desde la década de 1950, una de las líneas principales de investigación de nuestro departamento de Pediatría ha sido el conocimiento del estado nutricional de los niños gallegos”.
Rosaura Leis comenzó su labor investigadora como becaria en 1987. “En aquellos momentos estábamos con el estudio Galinut, dedicado a conocer la composición corporal y el riesgo en niños y adolescentes gallegos de enfermedades no transmisibles, como la obesidad, la hipertensión o la hipercolesterolemia. Era muy novedoso en la década de 1990, una época en la que “todavía estaba empezando la pandemia de la obesidad”. Este comienzo marcó el inicio de una trayectoria en la que la investigadora estuvo bajo la tutela del profesor Rafael Tojo. Años después, acabaría heredando el liderazgo del equipo.
Con respecto a las iniciativas en las que trabajan, la responsable del grupo explica que actualmente están en marcha varios proyectos de investigación competitivos, tanto europeos como nacionales, destacando que desde 2011 tienen proyectos coordinados “financiados por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) del Instituto Carlos III” que están “asociados a la búsqueda del mejor conocimiento de las causas que influyen en el aumento de la obesidad infanto-juvenil. Pueden ser factores epigenéticos o inflamatorios, alimentación, actividad física o enfermedades asociadas”. Añade que en 2020 incorporaron la inteligencia artificial y que colaboran con otros centros como la Universidad de Granada, la de Zaragoza o la de Santiago de Compostela. En el proyecto que mantienen actualmente bajo la financiación del FIS han incorporado el exposoma, que abarca los factores ambientales externos que afectan al desarrollo de la obesidad.
Además, “tenemos dos estudios: Corals (Acrónimo en inglés de Estudio de Valoración Longitudinal del Riesgo de la Obesidad Infantil) y Meli-POP. El primero es una cohorte longitudinal de niños de 3 a 6 años que vamos a seguir durante una década. Actualmente, estamos en el sexto año y lo llevamos a cabo en los colegios con cuestionarios de alimentación y actividad física y acelerómetros. También revisamos medidas antropométricas y hacemos analíticas para identificar biomarcadores de riesgo y conocer que factores se relacionan con el desarrollo de obesidad”. Por otro lado, Meli-POP consiste en “un ensayo clínico en niños de 3 a 6 años con una composición corporal dentro de la normalidad, pero que tienen un factor de riesgo importante, que consiste en que al menos uno de sus progenitores tiene obesidad”. En este caso, intervienen proponiendo cambios hacia estilos de vida saludables, como la incorporación de actividad física y la dieta atlántica. También realizan un seguimiento de diez años. Otros estudios que llevan a cabo se centran en la microbiota intestinal o la intolerancia a la lactosa. Junto a su trabajo de investigación desarrollan una labor social, que incluye la colaboración con las administraciones públicas para asesorar sobre menús saludables en centros educativos, ONGs y la industria.
Rosaura Leis resalta los beneficios de “nuestra dieta atlántica”. Los estudios “ponen en evidencia que nuestros patrones de vida —lo que comemos, la forma en la que lo hacemos y la preparación de los alimentos— tienen efectos positivos para la salud. También son sostenibles al producir una baja huella hídrica y de carbono”. Sin embargo, “hoy en día, las principales causas de muerte en el mundo se asocian a hábitos de vida no saludables. Presenciamos cómo la población joven y adulta abandona sus dietas tradicionales por una más occidentalizada que se caracteriza por ser rica en grasas, sal y azúcares simples”.
La experta señala que el pescado tiene una gran presencia en la dieta atlántica. “Aporta ácidos grasos omega 3, beneficiosos para la salud cardiovascular y metabólica. También contiene proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales. Es un alimento ideal a lo largo de todo el ciclo vital desde el embarazo, dado que la alimentación va a tener una repercusión directa en el feto y sobre la programación metabólica del niño. Existen estudios que aseguran que el consumo de pescado en la ancianidad ayuda a tener una buena condición física y una menor fragilidad”.
La dieta atlántica “también se caracteriza por productos de proximidad, de temporada y mínimamente procesados. Posee verduras del género Brassica y los cereales integrales son la base de su pirámide. El aceite de oliva forma parte de ella a través del aliñado y la preparación culinaria es sencilla y utiliza más el vapor. Se cocina mucho más a la plancha o en forma de guiso, lo que permite mantener más propiedades nutricionales de los alimentos. Tampoco podemos olvidarnos de nuestras aguas de manantiales, que son muy ricas en micronutrientes”. Dado su valor en la salud, Rosaura Leis subraya la necesidad de seguir promocionándola y “pidiendo a esos abuelos que han llegado a esa altísima longevidad que sean los transmisores de sus estilos de vida tradicionales a sus hijos y a sus nietos”.
La pediatra comenta que “parece que no existe un único tipo de obesidad. Hay muchas variantes con un único fenotipo, que se caracteriza por el aumento de adiposidad. Influyen muchos factores. La dieta es importante, pero también la actividad física, el sedentarismo e, incluso, las horas que dormimos, dado que escaso tiempo y una mala calidad del sueño aumenta el desarrollo de la obesidad”.
La reivindicación de la dieta atlántica y la actividad física se produce en un momento marcado por las altas cifras de obesidad infantil en Galicia. “La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) realiza el estudio ALADINO, que consiste en un corte transversal de la población de 6 a 9 años. Al principio mostraba un aumento progresivo de la obesidad. En 2019, el avance se frenó un poco y en 2023 empezó a producirse una caída de tres o cuatro puntos, pero siguen siendo unas cifras muy alarmantes que superan el 37 %. Casi uno de cada dos niños tiene sobrepeso”.
La experta declara que la mejor manera de transmitir hábitos saludables es en familia. “Debemos practicarlos todos juntos e interiorizarlos como algo habitual en nuestra vida diaria. En el caso de los niños, han de empezar en los primeros mil días, yo diría que incluso antes”. Rosaura Leis recomienda iniciar la alimentación de los recién nacidos con una lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses para luego introducir alimentos complementarios sólidos y líquidos. “Tenemos la fortuna de vivir en un país en el que los niños son asistidos por pediatras, no solo cuando están enfermos, sino también en los controles de salud, que son momentos ideales para la intervención y transmisión de conocimiento”. Al año de vida, “el niño se tiene que sentar a la mesa familiar, y esa mesa debe ser saludable”.
Otro aspecto que recalca es la importancia de la formación en la sociedad. “Creo que llegó el momento de introducir una asignatura dedicada a los estilos de vida saludable. No solo para que los niños aprendan qué es la grasa o la proteína, sino para que sepan leer el etiquetado, preparar un alimento y elegir un menú saludable y sostenible”.
