El gasto sanitario público representó el 7,4 % del Producto Interior Bruto español

El informe sobre el Sistema Nacional de Salud de 2024 del Ministerio de Sanidad ofrece datos sobre hábitos de vida y el funcionamiento de sistema sanitario

El Ministerio de Sanidad publicó su informe anual sobre los datos del Sistema Nacional de Salud en 2024 el pasado diciembre. El documento ofrece una perspectiva general de diversos aspectos, como la confianza de la población en la sanidad, sus hábitos de vida o el funcionamiento de los centros sanitarios y públicos.

Entre los puntos destacados del informe se resalta que España es el país con la mayor esperanza de vida dentro de la Unión Europa, con una media de 83,8 años para los nacidos en 2023 —81,1 en el caso de los hombres y 86,3 para las mujeres—. El total de habitantes fue de 48.619.695, que supuso una subida del 1,1 % respecto al 2023, en una tendencia ascendente que se vio interrumpida entre 2020 y 2022. El 51 % estaba compuesto por personas mayores de 45 años, y uno de cada cinco tenían 65 o más. Por otra parte, el 96,7% de la población cuya asistencia sanitaria se financió a través de fondos públicos fue atendida por el SNS, y el 3,3% por entidades privadas concertadas por las mutualidades de funcionarios.

Según el informe, el 74 % de los españoles percibieron su estado de salud como bueno o muy bueno, una perspectiva que fue más frecuente entre hombres —78 %— que entre mujeres —70,2 %—. Por clases sociales, la percepción positiva de la salud es más elevada entre personas más favorecidas —82,9 %—, que entre los grupos desfavorecidos —69,7 %—. La salud bucodental se calificó como buena por un 74,6 %, aunque también se mostró un gradiente descendiente determinado por la clase social.  

Las enfermedades que causaron mayor morbilidad fueron las cardiovasculares, las respiratorias, los tumores malignos y los problemas de salud mental. Dado su impacto, el documento ofreció datos en detalle de estos cuatro tipos de patologías.

En primer lugar, en 2023, la prevalencia de cardiopatía isquémica ajustada por edad fue de 21,3 por cada 1.000 habitantes. Esto supuso un aumento del 3,7 % con respecto a 2016. En la edad adulta, los casos de hombres fueron más frecuentes y llegaron a ser tres veces más habituales que los de las mujeres en la población situada entre los 45 y 74 años. Su tasa de mortalidad ajustada por edad fue de 50,2 fallecimientos por 100.000 habitantes, lo que muestra una tendencia descendente desde 2013, con una reducción del 30,1%. Del mismo modo, la prevalencia de enfermedad cerebrovascular fue de 15,5 casos por cada 1.000 habitantes —con un aumento del 7,1 % frente al 2016—. En esta última, se ha producido un incremento de la prevalencia a partir de los 40 años, y afecta a más del 10 % de la población mayor de 85 —especialmente hombres—. La tasa de mortalidad ajustada por edad de la enfermedad cardiovascular ha sido de 41,4 fallecimientos por 100.000 habitantes, lo que también marcó otra evolución descendente desde el 2013 al registrar una disminución del 29,4 %.

Los tumores malignos produjeron 111.348 fallecimientos en 2023 —un 12 % menos que en 2013—. La prevalencia ajustada por edad de los de tráquea, bronquios y pulmón fue de 1,7 casos por cada 1.000 habitantes. Además, este tipo de neoplasia maligna se caracterizó por ser la más mortal con 22.827 fallecimientos, prácticamente el triple en hombres que en mujeres. Los tumores de colon y recto alcanzaron los 6,2 casos por cada 1.000 habitantes y provocaron la muerte de 14.946 personas. El cáncer de mama causó 6.245 fallecimientos y tuvo una prevalencia ajustada de 16 casos por cada 1.000 habitantes —con una subida del 40,8 % respecto a 2016—. Además, la prevalencia aumenta a partir de los 30 años y afecta a 4 de cada 100 mujeres de 65 años o más.

Por su parte, en la neumonía, la incidencia ajustada por edad fue de 5,1 casos por cada 1.000 habitantes, lo que supuso una subida del 51,1 % respecto a 2022 y se situó por encima de los niveles prepandémicos de 2019. Además, se registraron 20,4 fallecimientos por 100.000 habitantes por neumonía e influenza. En la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la prevalencia ajustada por edad se situó en 21 por cada 1.000 casos, un 0,6 % más que en 2022 y un 6,5 % más que en 2016. Estos casos aumentaban con la edad. El 10 % de los hombres de 75 años y más se vieron afectados por la afección. La tasa de mortalidad fue de 23,1 fallecimientos por 100.000 habitantes, casi cuatro veces mayor en hombres que en mujeres.

La salud mental fue otro punto destacado. Un 35,6 % de la población tiene registrado en atención primaria algún problema de esta naturaleza. Los más habituales fueron la ansiedad —111,3 casos por cada 1.000 habitantes—, trastornos de sueño —87,3 casos por cada 1.000— y los depresivos —49,3 por cada 1.000—. Los trastornos de ansiedad fueron los más habituales entre los menores de 25 años, con 34,6 casos por cada 1.000 habitantes. A estos les siguieron los problemas específicos del aprendizaje y los trastornos del sueño. 

La tasa de mortalidad ajustada por edad en los suicidios fue de 8 fallecidos por cada 100.00 habitantes. Desde el 2019 hubo una tendencia ascendente, pero en 2023 se reflejó un descenso del 3,6 % respecto al año anterior. España destacó como uno de los países de la Unión Europea con menor tasa de mortalidad a causa de suicidios —21,8 % menos que la media europea—.

El informe también abarcó los determinantes sociales de la salud. Entre los determinantes socioeconómicos, se recalcó que una de cada dos personas en España era dependiente económicamente, con un índice que se situaba en el 53,3 % —31,3 % estaba compuesto por personas mayores y el 22 % restante por jóvenes—. Desde 2017 se mantuvo relativamente estable, pero se observó una reducción del índice de dependencia entre la población menor de 16 años, así como un aumento de los mayores de 65 años y más.

Con respecto al nivel académico, se resaltó que 3,5 de cada 10 personas entre los 25 y 64 años declararon poseer un nivel máximo de estudios básico o inferior —38,3 % hombres y 31,9 % mujeres—, lo que sitúa este dato como el segundo más elevado de la Unión Europea. Por otro lado, el 25,8 % de la población se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que supuso una reducción frente al 27 % declarado en 2020. Esta tasa era superior a la media de la Unión Europea —20,4 %—, solo por debajo de Rumanía, Bulgaria y Grecia.

Por otra parte, el estudio muestra una mejora en el estilo de vida. La prevalencia de obesidad en la población infantil —de 2 a 17 años— y sobrepeso fue del 7,1 % y del 16,1 %, respectivamente. Ambas cifras destacaron por ser las más bajas de la serie presentada. Sin embargo, el 55 % de la población adulta presentó exceso de peso. La obesidad afectó al 15,2 % de mayores de 18 años y el sobrepeso al 39,8 %.

Sobre la actividad física, se menciona que el 30,5 % de la población mayor de 15 años se declaró sedentaria en su tiempo libre. Esta falta de actividad física fue casi el doble en personas de nivel educativo básico e inferior que en aquellos con estudios superiores. En 2023 se ha registrado un descenso del consumo de frutas y verduras, rompiendo la tendencia estable del periodo 2003-2020. 

El 10,7 % de los jóvenes entre los 15 y 24 años fumaba a diario, así como el 16,6 % de la población de 15 o más años. Un dato preocupante consiste en que la edad media de consumo era de 16,4 años, aunque la prevalencia de este hábito ha disminuido en la juventud en un 60,1 % y en adultos en un 37,1% desde 2006. En el caso del alcohol, el 10,3 % de los jóvenes afirmaba tomarlo de manera intensiva y el 1,3 % de la población adulta realizaba un consumo de riesgo.

A continuación, se incidió sobre el funcionamiento del Sistema Sanitario. La cobertura de primovacunación superó el 95 % para todas las vacunas infantiles en 2023, y llegó al 98 % en el caso de poliomielitis, DTPa, Hib y Hepatitis B. Incluso estuvo por encima de esta cifra con el neumococo. La cobertura de la primera dosis fue superior al 95 % para esta serie de vacunas y la de la segunda dosis de la vacuna triple vírica fue del 94,4 %, mientras que la de la varicela llegó al 92,2 %.

La campaña 2023-2024 de vacunación de gripe para personas de 65 o más años tuvo una cobertura del 67 %. A pesar de mantenerse 10 puntos por encima de las registradas antes de la pandemia de Covid-19, marcó un descenso del 2,2 % con respecto al año anterior. España ocupó, de este modo, la quinta posición en cobertura más alta de la gripe en personas mayores de 65 años de la Unión Europea.

En cuanto a los programas de cribado de cáncer, el 38,7 % de la población de 50 a 69 años declara haber realizado en la prueba de sangre oculta en heces en los dos años anteriores —un porcentaje que se incrementa gradualmente desde 2009—. Las mamografías evidenciaron un ligero descenso que no impidió que se continúe por encima de la media europea, con un 68 % de mujeres de 50-69 años que aseguraron haberse sometido a esta prueba. Porcentaje similar tuvieron las citologías vaginales en los últimos tres años, con un 66,6 % de mujeres entre los 25 y 65 años.

A continuación, el análisis desgranó la actividad que se realizó en atención primaria. Resaltó que las consultas de medicina y enfermería mantuvieron una tendencia relativamente estable desde 2013 hasta 2020, aunque luego aumentaron con la pandemia de Covid-19 y se alcanzó su máximo en 2021. No obstante, en 2023 disminuyeron un 7,7 % las de medicina y un 25 % las de enfermería respecto a esos máximos. Los profesionales médicos atendieron más 241 millones de consultas anuales. En este periodo, el 98,7 % se realizaron en centros sanitarios —69,2 % de manera presencial y 29,5 % de forma telemática— y el 1,3 % se llevaron a cabo a domicilio. Por otro lado, enfermería atendió más de 143 millones de consultas anuales: 92,8 % en los centros —81,6 % de forma presencial y 11,2 % por medio de teleconsultas— y el 7,2 % en teleconsulta. La frecuentación media de las consultas médicas de atención primaria fue de 5,1 veces por persona y año y 3 veces en el caso de enfermería. El tiempo medio de espera en atención primaria fue de 8,7 días, aunque el 11,1 % de las personas que acudieron fueron atendidas en el mismo día y el 11,2 % al siguiente.

Los hospitales del Sistema Nacional de Salud atienden en torno a cuatro millones de pacientes ingresados cada año y 90,4 millones de consultas médicas. El documento destaca que el 76 % de las consultas hospitalarias del país se realizaron en centros del SNS, donde también se produjeron el mayor número de ingresos, tanto de agudos —76,3 % de altas anuales— como de larga estancia —87,7 % de las altas anuales en los hospitales de esta finalidad—. La estancia media se situó en 7,9 días en los hospitales del SNS —6,5 en hospitales de agudos y 62 en los de larga estancia—. También cabe indicar que su índice de rotación anual fue de 35,2 pacientes por cama, lo que supuso una disminución de un 3 % respecto al 2013. Los reingresos —ingresos inesperados tras una alta previa durante los treinta días siguientes— supusieron el 8,3 % del porcentaje global en hospitales de agudos del Sistema Nacional de Salud. En esta última década, la tasa aumentó un 10,7 %. La media de espera para la primera consulta en atención hospitalaria era de 105 días, un tiempo que se elevó a un ritmo constante en los cuatro años anteriores. Las especialidades con mayores esperas fueron dermatología —131 días—, neurología —129— y traumatología —119—. El 62,3 % de los pacientes tuvieron que aguardar más de 60 días. En las intervenciones quirúrgicas programadas se alcanzaron los 126 días. 

La atención urgente acarreó una actividad anual de 33.608.094 consultas en atención primaria —de las que 1,7 millones se llevaron a cabo a domicilio—. Las médicas —27,4 millones— duplicaron a las de enfermería —11,6 millones—. La media de frecuencia por persona al año fue de 0,7 consultas, una tendencia que se mantuvo al alza desde 2023, exceptuando la caída que se produjo en 2020. En el caso de las consultas hospitalarias en urgencias hubo 24.895.110, y la frecuencia media fue de 0,52 veces por persona y año. Esta frecuentación se elevó un 17 % desde 2013. Asimismo, se alcanzó una cifra de 8,15 millones de peticiones de asistencia a los servicios de urgencias y emergencias —112 y 061—. Tuvieron una tasa de demanda media de 171,4 por cada 1.000 habitantes, aunque con variabilidad entre los distintos territorios del país.

La prestación farmacéutica incluyó 22.557 presentaciones de medicamentos —1.269 eran nuevas presentaciones— y 4.680 productos sanitarios. Los principales grupos terapéuticos por número de presentaciones fueron el sistema nervioso, el cardiovascular y los antineoplásicos e inmunomoduladores. El mayor número de productos sanitarios pertenecía al grupo de tejidos plásticos para lesiones o malformaciones y estuvo seguido por los absorbente para la incontinencia urinaria y las bolsas de colostomía.

El gasto farmacéutico de las recetas médicas del Sistema Nacional de Salud en 2024 subió un 4,9 % frente al año anterior y alcanzó un total de 13.865 millones de euros. El gasto por habitante y año se situó en 285,2 euros. El consumo de envases por habitante se situó en los 24,7 euros y el gasto medio fue de 11,6 euros por cada uno. Los medicamentos supusieron la prestación farmacéutica de mayor consumo al representar el 97,5 % de los envases facturados y el 94,4 % del importe a precio de venta al público. Se señaló que los analgésicos fueron los medicamentos más consumidos —representaban el 12,3 % del número de envases en recetas médicas— y los utilizados para los tratamientos de la diabetes los que mayor importe acarrearon para la receta médica al ser el 15,9 % del total. Los productos sanitarios facturaron 27,1 millones de envases y acumularon un importe a PVP de 753,6 millones de euros en oficinas de farmacia.

En farmacia hospitalaria, el gasto de los hospitales alcanzó los 9.879 millones de euros. El 60 % de esta cantidad fue producido por tres subgrupos terapéuticos: agentes antineoplásicos —27,1 %—, inmunosupresores —23,7 %— y antivirales de uso sistémico —7,4 %—.

En 2024, el Sistema Nacional de Salud contaba con 3.055 centros de salud y 10.003 consultorios locales. Además, su red poseía 469 hospitales —320 de agudos y 149 de larga estancia—, que representaban un 62,3 % del total de los 753 existentes en España. Durante la década anterior, el número de hospitales de agudos creció un 1,9 % y los de larga estancia un 7,2 %. Estos centros contaban en su conjunto con 117.233 camas en funcionamiento, que supuso el 84,1 % del total disponible en el sector hospitalario español. El SNS también disponía de 703 equipos de TAC —75,1 % del total en funcionamiento en España—, 475 de Resonancia Magnética —58,7 %—, 458 Mamógrafos —67,3 %— y 330 de radioterapia —84,6 %—.  

En total, en el Sistema Nacional de Salud trabajan 786.747 profesionales. Los médicos alcanzaron la cifra de 176.918 y conformaban el 83,4 % de facultativos en activo en España. Entre ellos, un 54,1 % trabajaban en hospitales, un 24,9 % ejercían en atención primaria, un 18,9 % eran de formación especializada y un 2,1 % estaban asociados a urgencias y servicios de emergencia —112 y 061—. Más de la mitad de los médicos en España en ejercicio eran mujeres.

El SNS contaba con 227.098 profesionales de enfermería, que equivalían al 80 % del total de todo el país. El 19,3 % se encontraba en atención primaria, el 77,1 % en hospitales, el 1,9 % formaban parte de los servicios de urgencias y emergencias y el 1,7 % estaban en periodo de formación. El resto de profesionales ascendieron a 382.731. En 2024, el Sistema Nacional de Salud contaba con 39.729 especialistas en formación de 56 especialidades en Ciencias de la Salud.

El gasto sanitario público representó el 7,4 % del Producto Interior Bruto del país. Supuso el 74,1 % (99.347 millones de euros) del gasto sanitario total, lo que dejaba una media de 2.079 euros por cada habitante. Gran parte del gasto sanitario público procedía de la asistencia curativa y rehabilitación, con 59.751 millones de euros —un 60,1 %—. Las administraciones regionales realizaron el 91,2 % de este gasto. En cambio, el gasto sanitario privado fue de 34.676 millones del PIB —un 2,9 %—. El 72,5 % del mismo —25.143 millones de euros— se sustentó sobre pagos directos de los hogares con productos farmacéuticos, dispositivos terapéuticos o atención dental.

La incorporación de las nuevas tecnologías y su impacto también se contempló en el documento dentro del marco de la Estrategia de Salud Digital en el Sistema Nacional de Salud entre el 2021 y 2026. La Tarjeta Sanitaria Individual está gestionada por las comunidades autónomas e Ingesa. En la Base de Datos de Población Protegida del SNS se encontraban registrados 48.327.978 ciudadanos. La historia clínica digital favoreció el acceso a la información del paciente. Desde julio de 2023, también fue posible entrar a través de la aplicación Carpeta Ciudadana, canal que representó el 55 % de las consultas de documentos clínicos tanto en el perfil profesional como en el del ciudadano. En 2024 se continuó con la integración de las comunidades autónomas en los servicios europeos de asistencia transfronteriza conocidos como My Health@EU. En ese momento, 13 comunidades y 12 países podían acceder al Patient Summary. La receta electrónica del Sistema Nacional de Salud fue aprovechada por el 12,13 % de la población, que retiró sus recetas por medio de este servicio en alguna comunidad autónoma distinta a la suya de origen. En 2024 se dispensaron 3.446 envases a ciudadanos europeos gracias al intercambio de prescripciones electrónicas, que incluía a 14 comunidades y 9 países de la Unión Europea.

La satisfacción de la población española ante el sistema sanitario tuvo una media de 6,3 sobre 10. Los mejor valorados fueron los servicios de emergencias y la hospitalización. El 061/112 y la hospitalización obtuvieron un 7,4 y un 7,2, respectivamente. Por el contrario, el servicio peor valorado fue la atención especializada ambulatoria con un 5,9. El 45,1 % aseguró que había una buena coordinación entre los niveles asistenciales. Además, el 80,1 % de los pacientes de atención primaria y el 76,8 de los de atención especializada afirmaron haber podido participar en las decisiones sobre problemas de salud y su tratamiento. La lista de espera fue percibida como el motivo más frecuente de inaccesibilidad y estuvo seguida por la incapacidad de recibir atención dental a causa de motivos económicos.

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