
La aprobación del anteproyecto de Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios el pasado 8 de abril por el Consejo de Ministros ha provocado la respuesta de agrupaciones de facultativos, como el Foro de la Profesión Médica de España (FPME). La entidad compartió un comunicado el 9 de abril en el que expuso su “honda preocupación” ante esta decisión por “su posible impacto perjudicial en la seguridad clínica en nuestro país”. La polémica surge debido a que la nueva normativa permitiría que farmacéuticos y fisioterapeutas pudiesen prescribir medicamentos.
“La profesión médica, representada en el FPME, reitera que el diagnóstico y tratamiento son competencias de los médicos y médicas y que estas suponen una garantía para la seguridad de los pacientes y la calidad asistencial”, resalta el mensaje de la agrupación, que está conformada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina.
El Foro de la Profesión Médica de España incide en que “la prescripción de medicamentos es una atribución del médico para la que se requiere un mínimo de formación de seis años en el grado de Medicina y cuatro o cinco de especialización. Así, conviene recordar que tanto la legislación europea como la española reservan en exclusiva a médicos, odontólogos o podólogos —en el ámbito de sus competencias respectivas— la facultad de instaurar tratamientos con medicamentos sujetos a prescripción médica. Todo ello en base a proteger y garantizar la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes”.
Asimismo, recalca la importancia de respetar la prescripción de medicamentos como la última fase de un desarrollo que se inicia “con la anamnesis, exploración física y realización de pruebas clínicas, y continúan con un planteamiento diagnóstico y finalmente un plan terapéutico —entre el que está la elección del medicamento más adecuado y el seguimiento de la respuesta—. Este proceso se debe comprender como un continuum clínico-asistencial, donde cada paso se entiende como parte integrante de un todo y no pueden ser separados los unos de los otros”.
La seguridad del paciente y la calidad del servicio sanitario “deben estar garantizadas en cualquier normativa, texto o legislación. La creación de nuevas competencias con relación a los medicamentos por parte de otros profesionales, con el objetivo de agilizar tratamientos médicos, podría tener implicaciones en la seguridad del paciente y comprometer la calidad de la atención sanitaria”. Ante esta situación, “el Foro de la Profesión Médica considera que promover la aceleración de la gestión en la sanidad a través de la dilución de responsabilidades se aleja de la excelencia y confronta con las competencias de la profesión médica, la cual se basa en la capacitación, formación y las responsabilidades adquiridas a lo largo de los años y la experiencia profesional para ejercer el liderazgo clínico de los equipos multidisciplinares”.