
Las obras de Rita Galeiras, Daniel Núñez y Marta Lois fueron galardonadas por su calidad y vinculación con la medicina.

Nuestro Colegio celebró el 16 de diciembre la segunda edición de su Premio de Relatos Breves. Las historias presentadas giraron en torno a temas relacionados con la medicina en un certamen que estuvo abierto a todos los colegiados. Los ganadores de este año fueron Rita Galeiras, Daniel Núñez y Marta Lois. A la entrega de los diplomas acreditativos, celebrada en el Pazo de Santa Cruz de Mondoi, acudieron Luciano Vidán, presidente de nuestra institución; Bernardo Seoane, vocal de la Junta Directiva, y Luis Sánchez, director técnico de la Fundación Hipocrática.
La ganadora del primer premio —dotado con 1.000 euros— fue Rita Galeiras, especialista en medicina intensiva del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, con El tiempo de los otros. “Ha sido una alegría y un estímulo importante. Lo vivo no solo como un reconocimiento personal, sino como una puesta en valor de la reflexión humanística dentro del ámbito médico. Quiero agradecer la oportunidad y la valoración del jurado, que supone un aval valioso para mí”, asegura la galardonada.
La autora define su relato como ficción especulativa que imagina la transferencia de tiempo vital y reflexiona sobre sus consecuencias humanas, emocionales y éticas. “Quise reflexionar sobre lo que compartimos, a veces sin saberlo, cuando ofrecemos nuestro tiempo, y sobre la necesidad de abordar los grandes dilemas éticos con calma, responsabilidad y humanidad”, argumenta. Además, asegura que la inspiración del texto nació de su experiencia clínica. A través de ella, experimentó los grandes dilemas éticos de la práctica médica, que surgen en entornos “con especial vulnerabilidad e incertidumbre”.
La escritura “me ha acompañado desde hace años como una forma de reflexión personal, aunque no siempre he escrito sobre temas relacionados con la medicina”, comparte la doctora Galeiras, que tiene entre sus referentes literarios a Kazuo Ishiguro, José Saramago o Gueorgui Gospodínov. “Me interesan especialmente los autores que exploran la condición humana desde la sutileza”.
La ganadora del concurso también evidencia la vinculación entre la práctica sanitaria y la escritura, que fue uno de los temas principales de la convocatoria. “La medicina se expone constantemente a historias humanas intensas, a silencios, a consensos y a decisiones difíciles. Literatura y medicina comparten una misma raíz: la observación del ser humano, su fragilidad y su capacidad de significado”.
Ante la posibilidad de crear nuevos relatos, Rita Galeiras señala el impulso que le ha dado el premio para continuar. “Este reconocimiento me anima a seguir escribiendo y a desarrollar nuevas historias, posiblemente de mayor extensión, que profundicen en estos temas”.
Por su parte, Daniel Núñez, que ejerce la psiquiatría en el Hospital Naval de Ferrol, utilizó su experiencia profesional como fuente de inspiración para Las cosas que no me contó mi madre, obra con la que obtuvo el primer accésit del certamen —500 euros—. El relato cuenta la historia de una paciente con trastorno bipolar que intenta descubrir qué le ocurrió a su madre, de la que fue separada cuando era pequeña a causa de la misma enfermedad. “Tiempo atrás se trataba de otra manera. La gente se internaba en centros psiquiátricos de larga estancia. Prácticamente desaparecían. No se fomentaba que vivieran con sus familiares”, explica el facultativo. La historia busca “mostrar cómo ha ido cambiando el abordaje de los trastornos mentales en Galicia”.
La idea para este relato surgió a petición de Antonio Núñez, psiquiatra jubilado, que aconsejó al autor que participase en el concurso para volver a poner el foco sobre la salud mental desde una perspectiva menos estigmatizada. “Hace 50 o 60 años la psiquiatría se centraba en el trastorno mental grave porque había pocos recursos, pero ha ido creciendo. Había un modelo que primaba la hospitalización para limitar los síntomas, y el aislamiento era necesario por falta de equipos multidisciplinares. Ahora hemos conseguido que las personas puedan ser atendidas antes y con un menor estado de deterioro. También logramos que no pierdan su funcionalidad y que no tengan que alejarse tanto de la vida que tenían antes de la enfermedad”.
La sociedad, explica el autor de Las cosas que no me contó mi madre, “suele asociar la enfermedad mental a violencia, agresividad y otros conceptos que no tienen relación con lo que es el trastorno grave. Las personas que lo padecen son, con mucha frecuencia, más víctimas que verdugos. Creo que hasta que uno no se acerca a la enfermedad mental, la imagen que tiene es de rechazo”.
En el ámbito personal, Daniel Núñez admite que “siempre me ha gustado leer historias clínicas como las de antaño. Antes ofrecían todo tipo de detalles y descripciones espectaculares. Eran como novelas. Hemos mejorado en muchas cosas, pero creo que esa parte se nos ha quedado un poco vacía”.
El autor afirma que su experiencia como médico ayudó a elaborar los hechos del texto. “El área sanitaria de Ferrol es la más pequeña de Galicia debido a que tenemos el menor volumen de población. Eso nos ha permitido tener un conocimiento próximo de muchos pacientes con trastorno mental grave. La cercanía nos ha ayudado a identificar lo que requiere cada uno, porque no todas las personas con la misma enfermedad tienen las mismas necesidades. La filosofía de personalizar los tratamientos de manera individual es lo que ha impulsado este relato”.
Desde su punto de vista, “para escribir una historia como esta hay que mirar a la cara del paciente. No se puede entrevistar y escribir a la vez, que es algo que hacemos todos hoy en día por diferentes razones. Si queremos conocer a la persona que tenemos en frente, tenemos que acercarnos y mirarle a los ojos con el menor número de impedimentos entre medias. Luego ya pararemos y tomaremos nota”, evidencia Daniel Núñez.
El segundo accésit del concurso —500 euros— fue para Marta Lois, médica del Instituto Nacional de la Seguridad Social, para la que este reconocimiento supuso “un regalo”. Escribir relatos “siempre ha sido una alegría, y premios como este me animan a seguir haciéndolo”. Un hospital interminable es el título de su obra, que “parte de un par de ideas sencillas. Por un lado, el cansancio al que están sometidos a veces los médicos, sobre todo durante las guardias y en jornadas muy largas. También me interesaba abordar el aspecto deshumanizado que puede llegar a tener el hospital. A partir de esos temas, hice un pequeño texto que pretendía contar una historia y provocar la reflexión”.
Asegura que el recuerdo de las guardias que realizaba durante sus años como residente en Urgencias dio forma al relato. “El hospital puede ser muy absorbente. En ocasiones, tiene jornadas maratonianas y agotadoras, pero a veces todo se mueve tan rápido que hay un cierto punto deshumanizado. Son sensaciones que yo he vivido y que hemos tenido todos los que pasamos por ahí”, afirma.
“La literatura es un hobby que siempre he tenido. Me ayuda a ordenar lo que siento y observo. Con ella se aprende a mirar mejor a los demás y a uno mismo, algo que también es especialmente útil en medicina. Me pareció muy interesante poder unir ambas con esta historia”, declara Marta Lois. También evidencia su fascinación con obras clásicas, como los libros de Franz Kafka, que ayudaron a dar forma a la atmósfera de su texto. “Me gusta el retrato de situaciones que pueden parecer normales y que poco a poco se van volviendo opresivas”.
Al rememorar el origen de su afición por la escritura, la galardonada cuenta que empezó siendo muy joven. “Recuerdo que a los once años gané un pequeño certamen de mi colegio. Fue algo que me aportó seguridad y seguí escribiendo distintas cosas a lo largo de mi vida. Siempre me ha gustado, aunque solo fuese trasladar pequeñas reflexiones o un relato corto a una libreta. Es una manera de evadirme”.
Para finalizar, la autora incidió en la gran motivación que ha supuesto el premio para seguir escribiendo, aunque todavía no tiene clara cuál será su próxima historia.