
La Junta Directiva colegial acordó la entrada de nuestra institución en la Alianza Médica Contra el Cambio Climático (AMCC). Esta decisión se alcanzó después de una reunión celebrada el 1 de julio en la sede de la institución en la avenida de Salvador de Madariaga con Rosa Arroyo, presidenta de la Alianza, vicepresidenta segunda del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y Medalla de Oro y Brillantes de nuestro Colegio. Durante el encuentro expuso los riesgos de la contaminación y el cambio climático sobre la salud, pero también la necesidad de concienciar a los médicos sobre realizar unas prácticas más sostenibles también en el sentido medioambiental.
La Alianza Médica Contra el Cambio Climático nació en 2021 en el seno del CGCOM con el objetivo de poner la salud en el centro del debate medioambiental y ofrecer estrategias y medios para que el sistema sanitario se oriente a la prevención de las enfermedades a través de prácticas menos contaminantes con el planeta. “Se trata de dar respuestas a los problemas con base en la evidencia científica”, asegura Rosa Arroyo. “Desde la profesión médica estamos para cuidar, prevenir y tratar, pero también debemos alertar de lo que puede ser perjudicial para la población más vulnerable y para las generaciones futuras. También debemos sensibilizar sobre el impacto ambiental de las actividades generadas por el sector de la salud, que si fuera un país se estima que sería el quinto más contaminante. Considerando que los recursos son limitados, podemos contribuir a hacer posible un sistema sanitario que contribuya a una sociedad más justa, sostenible y ética”.

La AMCC está constituida por el consejo general, los colegios médicos y las sociedades científicas, para llegar al mayor número de profesionales con numerosas iniciativas de sensibilización y formación. “Se dan millones de consejos médicos cada día, que pueden orientarse al consumo de proximidad, utilización de transporte colectivo, ejercicio, o reciclado de los botiquines domicilarios”. También se han realizado jornadas y seminarios que se encuentran disponibles en la web de la Alianza.
Rosa Arroyo destaca que “hay más de 300.000 médicos colegiados, y los mensajes de los colegios llegan a todos ellos, estén o no en ejercicio activo, y del mismo modo con una gran permeabilidad a la sociedad, por el prestigio y el reconocimiento de la profesión”. Por otro lado, asegura que “es imprescindible la colaboración con las sociedades científicas, que es donde reside el conocimiento. Por eso pueden adherirse como miembros de la Alianza, y forman parte de la actual junta directiva la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), la Sociedad Española de Cardiología (SEC), y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), que cuenta con un grupo de trabajo de Salud Planetaria”.
Las sociedades que forman parte de la Alianza “están comprometidas con promover una sesión sobre la problemática medioambiental en sus congresos, incluir esta materia en sus guías y protocolos médicos, fomentar la prescripción de fármacos con menor impacto en el ecosistema y difundir entre los pacientes el compromiso con el planeta, entre otras acciones”. Otras iniciativas más específicas de las diferentes especialidades pueden visualizarse en los seminarios online en la web.
La web de la AMCC, señala la doctora Arroyo, “es una fuente acreditada de información sobre el efecto del clima en las enfermedades: respiratorias —agrava el asma y la EPOC—, cardiovasculares e infecciones por vectores cuya expansión en nuestro medio es dependiente del calentamiento global —como los brotes de dengue, el virus del Nilo occidental, malaria, enfermedad de Lyme, o infecciones digestivas por vibrios en lugares previamente libres de enfermedad—”. Su efecto sobre el aparato respiratorio “ha causado una inversión estacional de muertes por este tipo de enfermedades, que ahora se han vuelto más habituales durante el verano en lugar del invierno. Cada grado centígrado de aumento por encima de los 29º C durante los meses más calurosos supone una subida del 7 % de la mortalidad y del 4 % de los ingresos por causas respiratorias”.
En relación con la salud mental, la Sociedad Americana de Psiquiatría se ha manifestado “advirtiendo que los pacientes son más susceptibles de ser afectados de forma desproporcionada, con síntomas que van desde estrés hasta trastornos ansiosos, depresivos y pensamientos suicidas”. Además, “los eventos de calor extremos sobre pacientes en tratamiento con antipsicóticos pueden disminuir la regulación de sus niveles en sangre y son un factor de riesgo para requerir hospitalización”.
La polución también afecta a la salud respiratoria y a la función vascular. Puede provocar infartos de miocardio, hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca. Estudios recientes han demostrado que las defunciones por la contaminación del aire en Europa rondan alrededor de las 790.000 —entre el 40 y 80 % son debidas a causas cardiovasculares—.
Entre los objetivos de la AMCC, destaca, “se encuentra entrenar a los profesionales para afrontar los desafíos sobre la salud actual y futura de nuestros pacientes y en las enfermedades emergentes, pero también actuar para que el sistema donde trabajamos avance en resiliencia y sostenibilidad. Nuestras prácticas suponen una huella de carbono muy elevada a causa de los numerosos desplazamientos a los centros sanitarios, la utilización de materiales de un solo uso, la obsolescencia de los equipos de alta tecnología y un alto consumo de energía muy susceptible de mejora”. En el bloque quirúrgico “generamos muchos residuos porque el envasado y el material fungible que se utiliza es cada vez más elevado. Ya no se valora la posibilidad de la reesterilización, y tampoco se tiene conciencia de que estamos consumiendo recursos que podemos necesitar en un futuro próximo”, declara Rosa Arroyo.
Los centros sanitarios ya están trabajando en medir su huella de carbono, “lo que supone el principio de toda una serie de pasos para reducirla: análisis del punto de partida, contribución de cada fuente de emisiones, plazos temporales para disminuir las emisiones y financiación”. Para facilitar el cumplimiento de esta tarea, se propone la creación de un cronograma que marque la fecha límite en la que se debería alcanzar este objetivo final, así como un órgano técnico dentro de la institución para planificar una estrategia hospitalaria común en temas de eficiencia energética. Entre las medidas que podrían encuadrarse en este punto están el uso de iluminación 100 % LED, obras de reposición con materiales de eficiencia energética, centralización de frigoríficos y congeladores y utilización de espacios libres para uso de fuentes de energía renovables.
La movilidad supone un aspecto de gran relevancia, al ser la causante del 14 % de las emisiones dentro del ámbito sanitario debido a los medios de transporte. Para disminuir su influencia, se recomienda que los vehículos de los centros sanitarios sean eléctricos, incentivar la movilidad no contaminante entre los empleados o facilitar la entrada del transporte público u otros medios más saludables con aparcamientos y carriles para bicicletas.
“Los hospitales y centros de salud están haciendo mucho para lograr estos objetivos, porque no es algo que le sea ajeno al sistema sanitario”, comentó la presidenta de la Alianza antes de exponer ejemplos de este compromiso. “En el Sergas se ha puesto en marcha la estrategia de economía circular —modelo de producción y consumo que implica la reutilización y reciclaje de sus elementos—. Ha dado grandes pasos y ha sido reconocido con premios por esta labor. Han diseñado las infraestructuras de los nuevos hospitales para que sean sostenibles y utilicen energías limpias. También se aseguran de que los contratos con empresas tengan un certificado de sostenibilidad”. Entre los logros de la sanidad española, mencionó la labor de los equipos de anestesia y, especialmente la colaboración con la SEDAR. “Ha hecho muchas acciones para que su huella de carbono disminuya, tanto en el uso como en el reciclado de los gases anestésicos. Incluso trabajan en proyectos internacionales”.
A pesar de la fuerte inversión que suponen estos cambios, Rosa Arroyo explica por qué es tan imprescindible. “Al principio es necesario invertir. Ser sostenible no está exento de un esfuerzo personal y económico. Hay tanto margen de mejora que merece la pena empezar cuanto antes. Esta inversión va a suponer un beneficio en salud que no tiene precio”.
Desde la Alianza Médica Contra el Cambio Climático “queremos informar a la sociedad y a los pacientes y proporcionar formación no solo a los médicos, sino a todos los profesionales que participamos en el sistema sanitario. Esa tarea tiene que ser multidisciplinar. “Como ejemplo está la prescripción, abogando por envasado más acorde con las nuevas guías clínicas, evitando desperdicios y fomentando el reciclado en los puntos limpios, tanto de los botiquines caseros como de los centros sociosanitarios. En este sentido es imprescindible la colaboración con los colegios de médicos, de farmacéuticos y de enfermería, que se han realizado en Bizkaia y Ourense.

Incidiendo en las actividades de formación de los profesionales, la AMCC ha realizado seminarios y jornadas en formato mixto —presencial y online— con las sociedades científicas, otras profesiones sanitarias y no sanitarias. El proyecto formativo abarca todas las etapas, desde el grado, el MIR, y la formación médica continuada. Cuenta con el apoyo de la Conferencia de Decanos de Medicina, las sociedades científicas y la fundación para la formación de la OMC.
Por otra parte, la Comisión de Ética y Deontología Médica ha publicado un informe sobre “las responsabilidades y obligaciones de los médicos con la salud medioambiental y el cambio climático”, que incluye cómo reconocer y actuar, la necesidad de incrementar la investigación, de proporcionar más y mejor información y educación medioambiental, y promover un sistema de salud más sostenible y menos contaminante.
A nivel internacional, Rosa Arroyo expuso el papel de la Alianza dentro de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) —organización que representa a cincuenta disciplinas médicas— con la creación de la Federación Temática de Prácticas Médicas Verdes y Sostenibles, presidida por el Dr. Carlos Cabrera, representante del Consejo General. Entre las iniciativas llevadas a cabo destaca el posicionamiento sobre Salud Planetaria, un documento con los conocimientos transversales básicos que todos los médicos deberían tener en su formación de especialista —European Training Requirements o ETRs— y una propuesta de descarbonización de la propia organización.
Otras organizaciones médicas internacionales, como la Asociación Médica Mundial o el Comité Permanente de Médicos Europeos, también están avanzando en la misma línea que la AMCC y la UEMS.