Colegiados por el mundo

A lo largo de 2025, el Colegio organizó visitas por A Coruña, Santiago, Segovia y Sicilia para conocer la historia oculta de su arquitectura

Los colegiados disfrutaron este año de varios viajes culturales que ofrecieron una visión más profunda de la historia y la cultura de los destinos visitados. A lo largo de estos meses recorrieron Galicia, España e Italia para descubrir los entresijos de sus edificaciones, conocer los relatos que dieron forma a sus construcciones y monumentos y degustar los sabores de su gastronomía. Esta experiencia estuvo acompañada por los increíbles paisajes que caracterizan a estas regiones.

El coordinador de estas visitas, Bernardo Seoane —vocal de la Junta Directiva del Colegio y responsable de la Comisión de Médicos Sénior—, asegura que ofrecen una perspectiva cultural única y enriquecedora gracias a la dedicación del Colegio y a su colaborador habitual, el arquitecto José Ramón Soraluce Blond. “Las actividades están hechas a medida y resaltan cuestiones de arte que son difícilmente apreciables si no se tiene una información de primera mano de expertos en la materia”, subraya el facultativo. Por su parte, el profesor Soraluce incide en este aspecto: “la visión que damos tiene que ser novedosa desde un punto de vista cultural”. Añade que, para lograr este objetivo, cada viaje se prepara de manera cuidadosa y que él mismo suele visitar de antemano los destinos para desarrollar el itinerario a seguir.

La primera de estas actividades se realizó el 1 de marzo y ofreció una nueva perspectiva de A Coruña y su arquitectura modernista. Las explicaciones de José Ramón Soraluce transportaron a los visitantes a la Belle Époque, una etapa de transformación cultural que afectó a toda Europa a finales del siglo XIX y principios del XX. “El planteamiento consistía en ver cómo la A Coruña modernista se identifica con Marineda, que es el nombre poético que le dá Emilia Pardo Bazán a la ciudad”.

La jornada dio comienzo con una conferencia previa que introdujo la temática y que evidenció cómo “Marineda” fue el centro del modernismo gallego. Luego se continuó con quince recorridos en los que los participantes aprendieron de las obras de arquitectos de la ciudad, como Antonio López, Julio Galán, Rafael González Villar o Ricardo Boán. Entre los espacios destacados de esta jornada estuvieron edificios emblemáticos, como la Casa Benito de la Rocha o la Casa Arambillet —que se encuentran en la plaza de Lugo—. Esta última construcción fue el hogar materno del actor Fernando Rey, conocido por películas de Luis Buñuel como Viridiana o Ese oscuro objeto de deseo. Además, también se detuvieron ante el monumento de Concepción Arenal, el Kiosco Alfonso, la Casa Museo María Pita, la Casa Rey o el Antiguo Café Moderno de la calle Real.

La siguiente salida tuvo lugar el 12 de abril y descubrió la cara oculta de Santiago de Compostela. En esta ocasión, la materia se centró en el periodo humanista de una urbe caracterizada por su estilo barroco, que fue impulsado por varios arzobispos. “Trabajaron en la construcción de espacios renacentistas en la Catedral de Santiago, conventos, colegios y obras particulares”, cuenta el profesor Soraluce. “Se apoyaron en las ideas ilustradas del humanismo”. Este cambio de mentalidad supuso un salto de los modelos de imitación religiosos de la Edad Media a otro basado en el pasado de la antigüedad griega y romana. La transformación queda reflejada en edificaciones de la ciudad en las que encuentran afamados personajes clásicos, como Julio César o Cleopatra.

El patio de San Clemente —actualmente, el instituto Rosalía de Castro— fue uno de los primeros lugares por los que pasaron. Más tarde visitaron el salón Mudéjar del Pazo de Fonseca, que fue la antigua sede de la Facultad de Medicina y luego también de Farmacia de la Universidad de Santiago. También acudieron al Hostal de los Reyes Católicos y a la iglesia de San Martín Pinario. Finalizaron la jornada con un almuerzo en el pazo de San Lorenzo de Trasouto, espacio donde exploraron su iglesia, una de las joyas más desconocidas de la ciudad.

Del 6 al 8 de junio, los colegiados estuvieron en Segovia. “Es una ciudad muy interesante, porque en ella se produjeron acontecimientos muy importantes para la historia de España”, explica José Ramón Soraluce. “Estudiamos la dinastía de los Trastámara. Empezaron dando un golpe de estado a Pedro I y acabaron con otro, que fue el de Isabel la Católica contra su hermano, Enrique IV de Castilla, y su heredera”. La mañana del sábado se encaminaron hacia el Alcázar de Segovia y continuaron hacia su catedral y su sinagoga. La tarde estuvo protagonizada por la arquitectura románica, con una ruta que les llevó por una decena de iglesias, como la de los santos Justo y Pastor, la de San Clemente o la de San Millán. “Los párrocos tuvieron la gentileza de tenerlas abiertas para nosotros”, señala Bernardo Seoane. 

Al día siguiente, “nos acercamos a conocer otra dinastía que también estuvo muy vinculada a Segovia: los Borbones”. Visitaron el Palacio Real de Riofrío antes de detenerse en el Palacio de la Granja de San Ildefonso, a la que dedicaron toda su mañana. El siguiente punto del itinerario fue Pedraza, pueblo medieval muy bien conservado y considerado uno de los más bonitos del país.

El 24 de septiembre, el grupo voló a Sicilia. La isla “ha vivido un fenómeno que no ha pasado en muchos países. Ha sido el centro geográfico del Mediterráneo”, destaca el profesor Soraluce. “Esto ha generado que todas las culturas de la antigüedad hayan pasado por allí”. Este trasfondo les permitió hallar arte y monumentos griegos, romanos, musulmanes, mudéjares, normando-románicos y barrocos. “Entre estos mundos se han organizado las distintas visitas que hicimos”.

Palermo les acogió en una tarde en la que visitaron el Teatro Massimo, el mayor teatro de ópera de Italia. Al día siguiente, se dirigieron a Monreale. Allí accedieron a la famosa catedral de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Después fueron a la Capilla Palatina, que ejemplifica la mezcla de estilos árabes y normandos, y prosiguieron hacia los jardines del Palacio de los Normandos, sede del Parlamento de Sicilia.

La siguiente jornada se inició en Cefalú, una hermosa ciudad que destaca por sus callejuelas y su costa. Además, es recordada por muchos cinéfilos como el escenario de Cinema Paradiso. Al retornar a Palermo, y a pesar del mal tiempo, pudieron contemplar un espectáculo muy característico de Sicilia: un teatro de guiñoles. A este se sumó la oportunidad de conocer su museo de marionetas, que posee creaciones de todo el mundo.

El recorrido también los llevó a Trapani para descubrir los fuertes que edificaron los españoles. Desde ahí llegaron a Erice, ciudad medieval construida sobre el monte de San Giuliano y que posee multitud de iglesias y murallas con vistas al mar Tirreno. Tras la comida, se encaminaron al Valle de los Templos de Agrigento, que está compuesto de diversas edificaciones de la antigüedad griega.

Durante el día siguiente se alejaron de la costa para adentrarse en el corazón de la isla. De este modo, pudieron observar los mosaicos de la villa romana del Casale, próxima a la ciudad de Enna. Después de un paseo por el municipio de Piazza Armerina, alcanzaron Noto, una de las grandes capitales del barroco italiano. 

Siracusa marcó el inicio de una nueva jornada. Allí visitaron el teatro griego y romano, el antiguo templo dedicado a Minerva —actualmente es la catedral de Siracusa— y la fuente de Aretusa. La tarde terminó con un paseo por Catania. Uno de los puntos que no pudieron faltar fue el volcán activo con mayor altura de Europa: el Etna, que marcó el final de este periplo italiano, aunque aún quedaba una excursión más para rematar el año.

Santiago de Compostela volvió a ser el lugar elegido para despedir estas actividades el 29 de noviembre con una visita al Pórtico de la Gloria y las cubiertas de la catedral. En este caso, su camino siguió una temática cercana a Los Pilares de la Tierra de Ken Follett. “Hemos recorrido la catedral de Santiago visitando sus cimentaciones, sus tripas y sus torres, y fuimos al museo para conocer las reconstrucciones y sus obras”, indica José Ramón Soraluce. El viaje terminó con un almuerzo de confraternización en el Hotel Monumento San Francisco.

Los organizadores de los viajes ya están planificando cuáles serán los destinos que visitarán en 2026. “Es posible que hagamos una segunda edición de esta visita a la catedral y otro viaje por Europa”, avanza Bernardo Seoane. Mientras esperan, los colegiados pueden recordar las maravillas descubiertas gracias a estas actividades culturales a lo largo de los últimos años.