

Conocer y llevar a cabo los pasos de una reanimación cardiopulmonar (RCP) puede ser vital en una situación de emergencia para salvar una vida. Nuestro Colegio procura ofrecer los medios para que este procedimiento sea conocido por todos los profesionales y por la sociedad y, por esa razón, organizó una formación a la que asistieron 60 alumnos del tercer curso del grado de Odontología de la Universidad de Santiago de Compostela a finales de noviembre en la Facultad de Medicina. Los estudiantes se repartieron en tres grupos de 20 personas para aprender y aplicar las últimas recomendaciones por el Consejo Europeo de Resucitación en caso de parada cardiorrespiratoria. En la práctica se simuló que se atendía a adultos, niños y mujeres lactantes.
“Las principales recomendaciones consisten en alertar lo antes posible a los servicios de emergencia llamando al 061 y al 112 cuando nos encontremos ante una persona que pueda estar siendo víctima de una parada cardiorrespiratoria. Esto permite complementar lo que podamos hacer hasta la llegada de los profesionales. La llamada también posibilita que se nos indique dónde puede haber un desfibrilador cercano, que es otro elemento clave en la RCP”, explica Azucena Prieto, vicepresidenta segunda la Junta Directiva de nuestro Colegio y coordinadora de Urgencias del Hospital de Barbanza.

Otro punto destacado es que “cuando realicemos las maniobras de reanimación cardiopulmonar, entre las que se incluyen las compresiones torácicas, deben ser de alta calidad”. Esto implica que cuando empiecen a realizarse no puede haber interrupciones y deben ser compresiones continuas y con la profundidad adecuada —unos cinco centímetros, pero no más de seis—. La velocidad debe permitir que se puedan alcanzar entre 100 y 120 compresiones en un minuto. “Si no nos vemos capaces de hacer ventilación, no pasa nada. Hay que seguir haciendo compresiones torácicas continuas”.

“Cuando comienzo la clase, suelo preguntar cuánta gente ha tenido formación en reanimación cardiopulmonar. Aproximadamente suele ser solo el 50 % y es un conocimiento que se recomienda tanto en la educación primaria como secundaria”, asegura la facultativa. Nuestra institución está muy implicada en este sentido, y ya ha organizado en el pasado varias jornadas para enseñar a alumnos de diferentes colegios cómo actuar ante una parada cardiorrespiratoria. Al acabar las sesiones formativas dentro del programa del Colegio, “siempre entregamos un pequeño manual con las claves para realizarla y pido a los alumnos que lo compartan en su entorno, porque todos deberíamos conocerlo”.
“Queremos que el conocimiento de estas técnicas trascienda más allá de los profesionales sanitarios porque entre las recomendaciones del Consejo Europeo de Resucitación se encuentra el implementar estos programas de formación a cualquier ciudadano. Siempre hablamos de que en la cadena de supervivencia —aquellas actuaciones que se hacen en la RCP— podemos actuar cualquiera, desde un niño hasta un adulto”.
Azucena Prieto también incide en cómo el Colegio procura impulsar la instalación de más desfibriladores. “Uno de nuestros objetivos es intentar conseguir una ampliación en el número de desfibriladores en nuestro entorno colaborando con otras instituciones, como ayuntamientos, con los que nos hemos reunido para intentar que estos dispositivos se coloquen en lugares en los que se produce una mayor acumulación de personas”.