

Por tercer año, la Unidad del Dolor del Chuac ha sido reconocida por su trabajo en los Premios Best in Class. La coordinadora de la unidad, Aurora de la Iglesia, afirma que “estamos muy contentos por el hecho de que se nos haya reconocido de nuevo con este premio. Eso es señal de que hemos seguido avanzando en nuestro trabajo”.
A lo largo del último año, el equipo se ha marcado varios objetivos que aún están desarrollando. Por un lado, la doctora De la Iglesia destaca la necesidad de “seguir aumentando el contacto con otros servicios del hospital”. Con muchos ya se comunican de manera directa a través de la interconsulta electrónica. “Al tener una mayor coordinación, es más fácil pautar a los pacientes con tratamientos específicos y, además, agilizar el proceso y los resultados”. También indica que al ir reduciendo la lista de espera, el equipo de la unidad puede dedicarle más tiempo a las e-consultas, como por ejemplo la que tiene con Atención Primaria, “que cada vez está funcionando mejor”.
La facultativa, además, hace hincapié en la necesidad de avanzar en cuanto a nuevas técnicas para el abordaje del dolor. En este sentido, “ya utilizamos en nuestro día a día aquellas de neuromodulación o estimulación, dirigidas a aquellos pacientes a los que no les han funcionado el resto de tratamientos —mediante infiltraciones o fármacos— y que les permiten obtener buenos resultados”. Con esta técnica “estimulamos los cordones posteriores de la médula espinal para tratar de aliviar el dolor”. También “contamos con otras técnicas menos complejas como son el tratamiento de la fibrosis epidural mediante radiofrecuencia”, de esa manera, se alteran las fibras nerviosas responsables de la transmisión del dolor provocando una disminución de los estímulos dolorosos que circulan a través de ellas. También “contamos con nuevos dispositivos para trabajar en el espacio epidural. Algunos ya los hemos incorporado en la rutina y otros los estamos empezando a utilizar”. Todas las técnicas “que usamos en la unidad son percutáneas, por lo tanto mínimamente invasivas. Y siempre intentamos tratar primero a los pacientes con fármacos o bloqueos epidurales”, entre otros.
Por otro lado, la unidad ha incrementado “la actividad en las consultas y en los quirófanos, porque seguimos teniendo mucha lista de espera, a pesar de que ha mejorado con respecto a los últimos años”, asegura. “Es importante atender a los pacientes a la mayor brevedad posible por dos razones: porque experimentan mucho dolor y porque al evaluarlos y tratarlos antes conseguiremos mejores resultados en salud”.
En cuanto al equipo, “está formado por once profesionales —ocho anestesiólogos, dos enfermeras y un psicólogo—. Cada uno tenemos nuestra especialización dentro del trabajo que realizamos y nos necesitamos unos a otros. Sobre todo en los casos más complejos, donde tenemos una sesión clínica en la que ponemos en común el mejor abordaje del dolor para el paciente y decidimos el tratamiento a seguir. Es importante trabajar juntos para que las cosas salgan bien”, explica Aurora de la Iglesia.