Carlos Pellicer, leyenda del fútbol y del hospital

Antes de ser internista en el Chuac, el doctor Pellicer jugó en equipos como el Deportivo de A Coruña, el Barcelona y el Valencia

La medicina ha sido la profesión de grandes artistas, pensadores y deportistas. Entre ellos se encuentra Carlos Pellicer. Inició su trayectoria como jugador profesional de equipos de fútbol como el Deportivo de A Coruña, el Barcelona, el Valencia o la selección española. A esta etapa como futbolista le siguió otra en la que pudo ejercer una de sus grandes pasiones: la medicina. En este nuevo camino, llegó a asumir el papel de médico internista en el Complejo Hospitalario de A Coruña durante más de tres décadas hasta su jubilación.

Carlos Pellicer nació en A Coruña el 12 de mayo de 1944. Al reflexionar sobre el principio de su afición futbolística, el médico piensa en los partidos a los que le llevaban cuando era pequeño. “Tengo un muy buen recuerdo de aquella época. Veía los partidos con mi padre desde tribuna”, asegura. “No se les exigía tanto a los jugadores. En mi opinión, todo era más sencillo”. 

El Liceo de Monelos fue el primer equipo de fútbol en el que jugó, aunque luego pasaría al Deportivo con 17 años. En aquella época “los campos eran de tierra. Uno podía ir a Barcelona, Valencia o Madrid y se encontraba con zonas de juego muy buenas, pero en el resto del país no eran así”, rememora el doctor Pellicer.

Después, se unió al Barcelona, con el que ganó la Copa del Generalísimo frente al Valencia en el Santiago Bernabéu. “Allí jugué durante tres años”, una etapa en la que compartió vestuario, entre otros, con Carlos Rexach”. Acabó sus días como jugador en el Valencia, equipo en el que militó durante otros tres años —a las órdenes de Alfredo Di Stéfano— hasta que, con 28, se rompió el talón de Aquiles. Tuvo que despedirse del fútbol profesional y replantearse el rumbo de su carrera. Dado que la medicina le atrajo desde que era pequeño —a los 15 años leía publicaciones de la Organización Mundial de la Salud—, no tardó mucho en matricularse en la Universidad de Santiago de Compostela.

Tuve la suerte de poder formarme como médico, y eso me hizo tener otra visión”, detalla el doctor Pellicer. “Fue bastante difícil. Además, tenía que ir y volver todos los días a Santiago porque ya estaba casado. Por fortuna, cuando uno es joven, aguanta de todo, y gracias al dinero que gané con el fútbol, pude estudiar”. 

Ya como residente, Carlos Pellicer estuvo durante un año en León. Luego ejerció su especialidad como internista en el Chuac. Tras décadas de dedicación a la sanidad, llegó el momento de la jubilación. “Me va fenomenal. Leo mucho y paseo con frecuencia. Incluso hacía deporte por libre hasta hace bastante poco”, detalla. 

Al hablar sobre los cambios en el fútbol y en la medicina, señala que “ahora hay muchos más avances en todo”, aunque también confiesa que ya no sigue de manera tan fiel el deporte que le catapultó a la fama como en el pasado. “Antes lo veía mucho, pero ya no lo hago tanto, a menos que haya un partido importante, como un Barcelona-Madrid. Si no, no me interesa”.