La profesión médica se une contra el anteproyecto de Estatuto Marco

Representantes de la profesión analizaron, durante un encuentro en Madrid, la situación del anteproyecto de ley del Ministerio de Sanidad

El pasado 28 de enero se celebró en Madrid una sesión informativa dedicada al Estatuto Marco y a reclamar un estatuto propio para los facultativos, organizada por el Comité de Profesionalismo del Colegio de Médicos de la Comunidad madrileña y en la que participaron representantes de los profesionales y pacientes. La doctora Sheila Justo moderó la mesa, en la que participaron Javier Elola, presidente del Comité de Profesionalismo del Colegio de Médicos de Madrid; Victor Pedrera, secretario general de la Conferencia Estatal de Sindicatos Médicos (CESM); Luis Aguilar, presidente de la Asociación de Médicos Unidos por sus Derechos (MUD); Teresa Serrano, presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina; Carmen Truyols, anestesista; Lucía Nechifor, médico residente, y Raquel Sánchez, representante del Foro Español de Pacientes.

La moderadora introdujo la sesión recordando que, el 26 de enero, el Ministerio de Sanidad llegó a un acuerdo sobre el Estatuto Marco con varios sindicatos —CSIF, CC.OO., UGT y el Sindicato de enfermería Satse—. Este pacto se materializó en la firma de “un documento que regula las condiciones de los médicos sin los médicos”, puntualizó Sheila Justo. “Hay evidencias de un burnout —agotamiento físico, mental y emocional a causa del trabajo— en la profesión que resulta alarmante. Uno de cada dos médicos tiene síntomas de burnout y uno de cada tres sufre un diagnóstico de un síndrome laboral u ocupacional que genera despersonalización, reduce la productividad y produce desafección con el paciente, así como abandonos y enfermedad”.

Entre las causas, se destacaron las guardias extenuantes que han llegado a las 24 horas y que aumentan el riesgo cardiovascular, de tumores y de patologías mentales. Además, en 2025 se notificaron más de 800 agresiones que fueron denunciadas. Según el British Medical Journal existe un elevado riesgo de suicidio entre los facultativos. 

“Tiene que quedar claro que estas leyes estatales que pretenden homogeneizar las condiciones laborales son únicamente del Ministerio de Sanidad. Son leyes de mínimos”, señaló la doctora Justo. Entre otros aspectos, criticó el capítulo del anteproyecto de ley dedicado a las particularidades de la profesión, que se realizó sin la colaboración de los médicos. El apartado califica las jornadas diarias de 24 o 17 horas como peculiaridades intrínsecas de la profesión.

Al profundizar en el anteproyecto, la ponente mencionó que incluye pausas de 20 minutos cada 7 horas y el registro de la jornada laboral. También reduce 3 de las 45 horas de trabajo máximas semanales. Respecto a la categorización, “esperábamos que se reconociera nuestra formación, que supone más años que los de un grado y equivale a mucho más que la escala de empleados públicos en la que estamos”, pero “no cambia nada y seguimos siendo A1”. Cabe reseñar que el documento también prohíbe que los cargos medios y jefes de servicio ejerzan en la sanidad privada. Además, en el caso de las guardias, “las horas de más no se contabilizan como horas extra”. Entre las novedades, se suma la incorporación de la jubilación flexible. Además, incluye “la competencia del diagnóstico y del tratamiento para las enfermeras acorde con la Ley del Medicamento, que contempla la posibilidad de la prescripción por parte de otros profesionales sanitarios”. En resumen, “las condiciones de los médicos y la regulación de nuestro ejercicio quedan prácticamente de la misma forma”.

Sheila Justo terminó su intervención con una comparativa con otros países europeos que poseen estatutos o convenios que han sido negociados por los médicos. Además, demostró que los facultativos jóvenes de España se encuentran en el ranking de los peor pagados de la Unión Europea y que las horas que se extralimitan en las guardias de otros territorios se consideran y pagan como horas extra.

Victor Pedrera declaró que el Ministerio de Sanidad “ha tenido la desfachatez de sacar una norma propia que afecta a los médicos sin contar con los médicos. En la totalidad de los países europeos todos los facultativos tienen una regulación propia que les permite ser los interlocutores directos con la Administración”. 

El secretario general de CESM afirmó que, aunque no impone los precios de las guardias, es deber del Ministerio de Sanidad conceptuarlas y que les han indicado cómo hacerlo. Se trata de “una actividad que se hace fuera de la jornada. Todo lo que se realiza más allá de la actividad es extraordinario, y no se debe retribuir bajo ningún concepto por debajo de lo ordinario”.

“Hemos convocado jornadas de huelga, manifestaciones y nos hemos pronunciado en los medios de comunicación y las redes sociales. Creo que nunca había visto una respuesta tan uniforme del colectivo médico como esta”, resaltó al anunciar las movilizaciones que se llevaron a cabo a lo largo de febrero. “No hemos hecho una huelga indefinida porque esto es una carrera de resistencia y hay que aguantar hasta que se modifique la situación y se adecue a los cánones de Europa”.

Javier Elola incidió en que “los médicos debemos tener una regulación propia”. Constató que el Comité del Profesionalismo lanzó varios mensajes en un documento titulado El médico en la España del siglo XXI. Uno consistía en la necesidad de cambiar la relación del facultativo con la Administración para pasar de una de control a otra de colaboración. “Tenemos que ir hacia una relación más horizontal, como ocurre en los convenios europeos”. También evidenció que el documento destaca la importancia de una regulación específica, “porque la esencia de la sanidad es el conocimiento y la gestión que hacemos los médicos”.

El doctor Elola resaltó que las generaciones más jóvenes reciben mensajes nefastos a causa de lo que está ocurriendo. “El primero es que los médicos somos funcionarios, y no es así. Somos profesionales que defienden los intereses del paciente”, empezando por el principio de bienestar. Otra consideración errónea es que se trata de un trabajo duro, pero él no dudó en definir la medicina como “la profesión más bonita del mundo”.

Luis Aguilar opinó que se ha pasado de una generación de médicos que se emocionaba con su labor a una de facultativos enfadados, un devenir causado por la gestión de las administraciones. “El problema que tenemos es una precariedad estructural que viene de hace mucho tiempo” y que empeoró a causa de la pandemia de Covid-19.  “Nos dimos cuenta de que ya no podíamos mantener la situación y que debíamos luchar por nuestras condiciones” a través de la Asociación de Médicos Unidos por sus Derechos.

“Vimos que las leyes que se habían aplicado hasta el momento ya no se adaptaban ni a la medicina ni al médico del siglo XXI, particularmente, porque nuestra profesión tiene una singularidad”, destacó el ponente haciendo referencia a la diferencia entre facultativos y el resto de personal sanitario. “Queremos que se nos regule con unas condiciones específicas porque tenemos unas características y problemáticas específicas”.

Reclamó varios puntos esenciales para el Estatuto, como establecer un ámbito de negociación laboral propio. “Tiene que haber una jornada laboral máxima. No puede ser que la ministra de Trabajo diga que quiere conseguir que todos los españoles tengan una jornada máxima de 35 horas y nosotros lleguemos hasta 80 horas semanales”. También declaró que es imprescindible una derogación de las guardias y que se establezcan descansos según las horas trabajadas. 

El doctor Aguilar puntualizó que “el médico tiene que estar en la mayor clasificación laboral”. Además, enumeró otros aspectos a mejorar: coeficientes reductores para jubilación, retribuciones proporcionales, así como protección frente al burnout y las agresiones.

Al ofrecer la perspectiva de los estudiantes, Teresa Serrano admitió que perciben el cambio con preocupación. “Se está decidiendo la regulación que nos va a legislar durante 20 o 30 años a quienes empecemos a trabajar dentro de dos. Nos va a acompañar durante gran parte de nuestra vida laboral y por eso queremos que se nos escuche”.

Aparte de anestesista, Carmen Truyols es una voz referente en redes sociales y abordó su participación en la jornada poniendo el foco en ellas como un medio de denuncia para que los médicos cuenten lo que ocurre. “Esto no puede continuar así. Es sumamente injusto. No quiero ser una médico enfadada, cansada y que no vea a sus hijos, pero lo soy”. Para salir de ahí, “necesitamos todo lo que estamos poniendo en común”.

Por su parte, Lucía Nechifor subrayó el peso de las guardias, “obligatorias y que no son comparables a otros turnos normales. Nos alteran el sueño, la salud mental y el rendimiento cognitivo”. A pesar de que el anteproyecto procure ser común, no tiene en cuenta las particularidades. “Si no las reconoce, no solo precariza al residente y al adjunto, sino que pone en riesgo la calidad asistencial y a nuestros pacientes”.

La sesión finalizó con el Foro Español de Pacientes, que estuvo representado por Raquel Sánchez. “En los 71 artículos de la vigente redacción del Estatuto Marco solo se menciona la palabra paciente dos veces, e indirectamente se habla de los usuarios, palabra que deshumaniza”. También afirmó que la confianza que poseen en el sistema radica en su relación con el profesional. “Si no se le cuida con unas buenas condiciones laborales, obviamente lo vamos a pagar nosotros”.