La inteligencia artificial, en el centro del debate
El presidente del Colegio, Luciano Vidán, moderó un coloquio sobre el impacto de esta tecnología en la sanidad durante la IV Escuela de la Profesión Médica
La inteligencia artificial fue uno de los temas centrales de la IV edición de la Escuela de la Profesión Médica celebrada en Santander. Bajo el titulo El impacto de las nuevas tecnologías en la responsabilidad profesional se desarrolló el primer coloquio realizado tras el acto inaugural, que tuvo lugar el 24 de septiembre, y supuso una oportunidad para abordar las ventajas y desafíos éticos y jurídicos del revolucionario avance de la IA. El presidente de nuestro Colegio, Luciano Vidán, moderó esta sesión, que contó como ponentes con Ana Pastor, presidenta de A.M.A., expresidenta del Congreso de los Diputados y exministra de Sanidad, y Jaime del Barrio, asesor sénior de EY y exconsejero de Sanidad de Cantabria.
“La IA no es el futuro de la medicina, sino su presente, y transformará el desarrollo de la profesión en todas sus vertientes”, expuso el doctor Vidán. “Va a ser una aliada inseparable, pero, como todas las herramientas, su implantación supone unos riesgos para los que tenemos que estar formados y preparados”. También subrayó que, en el ejercicio profesional, “aunque podamos apoyarnos en ella, la responsabilidad final recae sobre los médicos, que somos quienes tenemos la formación y la sensibilidad para tratar a los pacientes de forma integral. Nuestro criterio clínico siempre estará por encima de lo que diga una máquina. Al igual que cuando prescribimos un medicamento en nuestras consultas, la clave con respecto al uso de la inteligencia artificial está en conocer sus contraindicaciones y efectos secundarios y en emplear la dosis adecuada”.
Luciano Vidán también indicó que “los médicos tenemos que estar formados y saber utilizar la inteligencia artificial” y que, en este aspecto, los colegios profesionales “desempeñamos un papel muy relevante”, porque “nuestras instituciones tienen el mandato constitucional de garantizar que la asistencia sanitaria que se presta a los pacientes sea la adecuada, y esto implica que responda al estado actual del conocimiento y que se base en la ética y la deontología médicas”. Además, resaltó tanto los aspectos positivos como los posibles riesgos de la inteligencia artificial aplicada a la medicina: “nos permitirá dedicar menos tiempo a registrar datos en el ordenador y más a mirar a la cara al paciente, a hablar y a mejorar nuestra relación con él. La tecnología, bien aplicada, favorecerá una mayor cercanía, eficiencia, diagnósticos más precisos y tratamientos más personalizados”. No obstante, “debe abordarse con responsabilidad, supervisión constante por parte del profesional y teniendo en cuenta aspectos como la privacidad de los datos”.
Durante el coloquio, Jaime del Barrio puso de manifiesto la influencia del desarrollo tecnológico en la sanidad, que supuso una serie de “experiencias de éxito y fracaso”. Además, expuso que “tenemos que asumir la tecnología como una herramienta que puede ayudarnos y no como un fin”. Al ahondar en este aspecto, puso el foco en las nuevas dinámicas profesionales creadas por la inteligencia artificial, que calificó como “una revolución disruptiva e inimaginable”. También incidió en que “trabajar así implica conocimiento, datos y ciberseguridad” y que el médico debe “estar en la génesis de la solución del problema, formándonos y entendiendo que esta revolución es diferente y que está por encima de nosotros”. Este aprendizaje supone la adquisición de nuevas competencias, como el diagnóstico basado en cálculos o algoritmos, entre otras.
A pesar de sus ventajas, el ponente evidenció que existe toda una serie de problemáticas intrínsecas: “tienen que preocuparnos los sesgos de este tipo de tecnologías”. Del mismo modo, puntualizó que “no hemos avanzado en muchos de los procesos que hemos telematizado”.
En sus reflexiones finales, el asesor sénior de EY insistió en que “el médico tiene que acompañar y estar más en el foco del paciente”. Habló de que existe una responsabilidad compartida entre el facultativo y la inteligencia artificial —“alguien nos va a pedir responsabilidades y nosotros podemos pedirla a quien ha programado esa IA”—, aunque también señaló que el médico es el garante de la humanización dentro de este salto tecnológico en la sanidad. “Estamos en un momento diferente porque no hablamos de poner informática a lo que estamos haciendo, sino de trabajar de una forma distinta”.
Por su parte, Ana Pastor declaró que “hemos pasado de una actuación conforme a los estándares científicos y profesionales del momento, a un consentimiento informado obligatorio en España desde la Ley 41/2002 —de autonomía del paciente—, hasta la digitalización, la inteligencia artificial y sus herramientas”.
Afirmó que “la IA no sustituye al médico, pero sí condiciona sus decisiones” y que “en la trazabilidad hay que dejar constancia de qué sistema se utilizó, qué recomendación dio y cuál fue la decisión final”. Sobre este nuevo panorama añadió que existe un “consentimiento informado reforzado, en el que el paciente debe saber si su diagnóstico o tratamiento se apoya en IA, cuáles son sus límites y qué alternativas existen”.
La exministra de Sanidad explicó que la inteligencia artificial también supone un nuevo desafío para las pólizas de seguros con “nuevos riesgos, como daños derivados de un defecto del software o sus actualizaciones, ciberataques que bloquean historias clínicas o alteran datos de pacientes, sesgos algorítmicos que conducen a diagnósticos erróneos o discriminatorios y costes de peritaje técnico, —imprescindibles para reproducir el funcionamiento del algoritmo ante un tribunal—”.
Ana Pastor sugirió cuatro pasos esenciales para integrar la inteligencia artificial en los diferentes proyectos que se están llevando a cabo con ella: la aprobación de una política clínica para su utilización en el sistema sanitario, añadir un apartado de consentimiento informado sobre el uso de esta tecnología, registrar las versiones de software utilizadas y la justificación de la decisión médica y revisar que la póliza cubra este tipo de riesgos.
Durante el resto de la IV edición de la Escuela de la Profesión Médica, que se extendió hasta el 26 de septiembre, la IA volvió a ser protagonista en la mesa redonda “el médico ante la inteligencia artificial usada por el paciente”. María Isabel Moya, vicepresidenta primera de la Organización Médica Colegial, moderó este encuentro con Montserrat Esquerda, especialista en pediatría y bioética, y Marcos Hernández, subdirector médico en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Además, se llevaron a cabo encuentros de trabajo y charlas profesionales que giraron en torno al bienestar, la educación digital, el debate sobre la objeción de conciencia o la formación. Entre ellas estuvo la centrada en los desafíos del itinerario formativo médico en España —un aspecto que también hemos abordado desde el Colegio—, coordinada por la doctora Rosa Arroyo, vicepresidenta segunda de la OMC y Medalla de Oro y Brillantes colegial. Además, se estrenó Soy Médico, un documental promovido por la OMC para visibilizar la labor de los facultativos españoles. La proyección reunió a más de 200 personas y fue presentada por el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga, que prestó su voz para el largometraje, y Tomás Cobo, presidente de la OMC.




