Juan Luis Arévalo comparte sus vivencias en 'Trasplantado'

En su obra, el facultativo detalla las experiencias y lecciones surgidas tras recibir un trasplante de corazón y riñón hace tres décadas

El doctor Juan Luis Arévalo Blázquez firma Trasplantado: cómo llegar a perfeccionar el poder de la mente, un libro autobiográfico en el que ofrece reflexiones inspiradas por sus vivencias tras el trasplante de corazón y riñón al que fue sometido a causa de una insuficiencia cardíaca a los 43 años, hace casi tres décadas. La sede colegial de Salvador de Madariaga acogió la presentación de la obra el 6 de febrero con una charla en la que el escritor estuvo acompañado por la periodista Leticia García Chas.

La presentadora de la jornada describió el libro como “un canto a la vida” que “nos recuerda que debemos volver a aprender a disfrutar los pequeños detalles del día a día, como puede ser levantarse por la mañana con una sonrisa y diciendo que estamos vivos”. En Trasplantado: cómo llegar a perfeccionar el poder de la mente, “se encuentran detalles de la juventud de Juan Luis Arévalo y de cómo aparece la medicina en su vida”. También encuadra “el momento del trasplante y cómo aprende a vivir de nuevo y a fortalecerse físicamente, así como su cambio mental”.

En sus agradecimientos, el autor definió a los donantes como “gente altruista que va dejando vida sembrada. Es increíble cómo pueden salvar a un gran número de personas al dar sus órganos”. Espero que “muchas personas lean y disfruten este libro”, comentó al incidir en el deseo de ayudar a quien lo necesite con el contenido de sus páginas.

El escritor detalló que tradujo la obra al gallego “en agradecimiento a esta tierra y a su gente. Llegué aquí con 18 años y me recibieron muy bien desde el primer momento. Aquí encontré un segundo hogar”. Del mismo modo, adaptó el texto al inglés porque “quiero que mi mensaje llegue hasta el último rincón del mundo. Aunque solo se vendiese un ejemplar en cada país de habla inglesa, sería suficiente para alcanzar el propósito del libro”. El doctor Arévalo explicó que inició el proyecto hace diez años. “El libro se hizo él solo. Cuando acabé el capítulo cuarto, en el que hablo de mi experiencia en la Unidad de Cuidados Intensivos y todo lo que viví en ella, me di cuenta de que tenía que seguir contando”. 

El encuentro con el autor también supuso la oportunidad de abordar temas y anécdotas que no estuvieron presentes en el trabajo final. “Un día, en mi consulta, vi a una persona que sentí que era un trasplantado. Me levanté como un rayo y le dije ‘¿Cuántos años tienes?’ Me contestó que tenía unos cincuenta, así que le pregunté ‘¿Qué haces para estar tan bien?’ Me miró y me respondió que trabajaba”, relató al comentar el impulso positivo que le supuso volver a reintegrarse en la vida laboral tras la intervención. “No podía estar parado. No lo aguantaba”. A partir “de ese momento, empecé a trabajar hasta el día de hoy. Para mí era un alivio poder ir al centro, seguir en contacto con las personas, recibir amigos sin prisa y atenderlos”.

A pesar del impacto del trasplante, Juan Luis Arévalo reivindicó su efecto positivo. “Soy una persona feliz que vive plenamente. Procuro seguir así porque es la única manera, hay que hacer cosas. Escribir el libro me ha supuesto una energía que creo que me ha dado dos o tres años más en el mundo”. 

Los hábitos de vida saludable, la buena alimentación y la actividad física también tienen su espacio dentro de la obra. “Como médico no me quedó más remedio que tratar este tema para dejar claro qué se debe hacer para alcanzar la plenitud física”. Del mismo modo, el autor subrayó los beneficios de la meditación. “Es muy difícil. Mi cabeza lo intentaba, pero es como una jaula de grillos. Hay que practicar la meditación y participar en clases para perfeccionarla”.

Después de que transcurrieran casi 30 años desde los trasplantes, el escritor declaró que no estaría dispuesto a pasar por otra operación similar. “Mi cuerpo ya no es igual que cuando tenía 43 años. Esa es la causa fundamental. Hay muchas personas en listas de espera. Me parece oportuno que sean los propios doctores quienes valoren las donaciones, pero deben tener en consideración lo que yo opino”.

En el siguiente punto de la presentación el autor atendió las preguntas del público. Luciano Vidán, presidente de nuestro Colegio, valoró positivamente la obra: “el testimonio del médico enfermo siempre ayuda de una manera extraordinaria al resto de facultativos, que somos un grupo de riesgo muy alto, y a los pacientes, que ven cómo viven la enfermedad los doctores”. También recordó el derecho que tiene cualquier persona a no recibir donaciones, si así lo desea, a través del testamento vital, donde se deja constancia de la voluntad ante estos procedimientos en caso de sufrir alguna afección o estado que impida comunicarla. “La Ley de Autonomía del Paciente se concreta en este documento de voluntad anticipada, que permite que cada uno tome las decisiones que crea oportunas sobre su cuerpo. Eso debe respetarse por encima de todo”.

El doctor Vidán aprovechó su intervención para revelar uno de los puntos que le conmovieron del libro de Juan Luis Arévalo: la representación del sacrificio de los facultativos en el ejercicio de su vocación. “Es el ejemplo de lo que supone la profesión: los médicos que han muerto en Gaza por no abandonar a los niños cuando tenían que evacuar o por culpa de la Covid-19 durante la pandemia, a pesar de saber que tenían muchas probabilidades de contraer la enfermedad al llegar a trabajar sin mascarilla ni otras protecciones. Lo entiendo como un acto de generosidad”. El carácter desinteresado del médico también quedó patente en el doctor Arévalo, que volvió a defender que no quería volver a operarse para favorecer al resto de pacientes que lo necesiten.

Marcelino González, urólogo jubilado responsable del primer trasplante renal en Galicia, también participó y recordó que el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña lleva varios años entre los primeros de España en cuanto a trasplantes —se practican el 73 % de los de toda Galicia y se han realizado 313 operaciones de esta índole en 2025—. “Se lo debemos a los donantes. En este problema, son la parte más importante. El urólogo francés René Küss decía que el trasplante es la epopeya más apasionante de la ciencia médica”. El doctor González indicó que esta práctica ha cumplido 125 años y abordó su evolución histórica. Uno de los temas más interesantes de su disertación fueron los organoides creados por células madre y su potencial uso para desarrollar órganos funcionales. “Si tienen éxito, se terminará con los trasplantes”.

A continuación, Juan Luis Arévalo incidió en que el proceso creativo nació de la idea que siempre tuvo de querer escribir algo desde que le realizaron el trasplante. Una “lección que saqué fue que una persona que pasa por este tipo de proceso cambia radicalmente. Ve la vida de otra manera y vive con más calma y quietud. La disfruta plenamente. Soy una de las personas más felices que se puedan imaginar. También hace que aumente tu cariño hacia los demás”.

Para finalizar, el autor subrayó el futuro que tiene previsto y los nuevos volúmenes de Trasplantado: cómo llegar a perfeccionar el poder de la mente. “Serán cuatro libros. Uno tratará sobre reflexiones del primero, cosas que quedaron en el tintero y que hay que repasar”. Además, “tengo planeado otro de dosieres para quienes acaban de recibir un trasplante o cualquier enfermo que tenga una patología crónica”. También espera realizar una obra dedicada a quienes dan formaciones o sesiones clínicas. “Espero que en los próximos seis meses esté listo el siguiente”.