

José Noguera, jefe del Servicio de Cirugía General en el Hospital Universitario Obispo Polanco de Teruel, ha tomado posesión como académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Zaragoza. El nombramiento tuvo lugar en la sede de la institución durante la apertura del año académico, que se celebró el 22 de enero.
El doctor Noguera, antiguo jefe del Servicio de Cirugía General del Chuac, afirma que, aunque es consciente del reconocimiento que supone a su trayectoria académica y docente, también comprende que el nombramiento acarrea un compromiso “con la profesión, con la sociedad quirúrgica y médica y con la bioética y la docencia de nuestra especialidad”.
El facultativo ahonda en la evolución de su especialidad a lo largo de los años. “Cuando empecé, en 1992, todavía se estaba implementando la laparoscopia en muchos servicios. Hemos visto su desarrollo, la época de la cirugía abierta y el inicio de la robótica, que ha tenido una progresión increíble en el país durante los últimos cinco años”. Además, vaticina que “dentro de poco veremos otra eclosión: la de la inteligencia artificial”.
En este sentido, a pesar del temor de algunos compañeros ante la IA, duda que la figura del cirujano sea sustituida por ella. “No se trata de hacer productos facturados en serie, sino de realizar cirugías manufacturadas, donde la mano y, sobre todo, el cerebro del cirujano sean el centro de la atención al paciente. Es verdad que podemos llenar el proceso de algoritmos y que, cuantos más haya, menor es la toma de decisiones, pero dudo que eso implique que la cirugía, que supone un gran conjunto de pequeñas elecciones, sea dominada por la inteligencia artificial. No creo que los cirujanos ni los pacientes lo queramos”.
Actualmente, los cirujanos “somos una de las especialidades con mayor falta de profesionales”, asegura. “Hay muchos centros en los que las plazas no están cubiertas en su totalidad. Esto supone una sobrecarga asistencial en el número de guardias que se realizan y también provoca que las libranzas no queden bien establecidas”. Advierte que, “cuando llega el momento de actuar, los cirujanos no pueden estar cansados físicamente y agotados mentalmente”.
A nivel médico, en general, “considero que existe una falta de valores en la sociedad y en la comunidad estudiantil. Quizás el problema es que no los sabemos transmitir como es debido. Vemos que la puntuación es muy alta para entrar en la facultad, pero cada vez se forman menos personas, y los que estudian la carrera tienen una visión más mercantilista y menos vocacional en comparación a hace unos años”. Nos “encontramos en un momento de inflexión, dado que dentro de un tiempo podríamos tener serios problemas para cubrir las plazas. Como sociedad deberíamos hacer un esfuerzo para reconducir a la gente y hacer estas especialidades más atractivas”.
La situación del sistema hace que José Noguera cuestione si es lícito que las notas de corte sean tan altas. “Los pilares básicos para lograr una mejora serían poder dar acceso a aquellos que no necesitan una excelencia académica para ser buenos médicos, formarles bien y retener su talento para no tener que importar profesionales de otros países”.
Al reflexionar sobre qué consejos aportaría a una futura generación de cirujanos, el doctor Noguera indica que “lo primero es saber si tienen pasión por la profesión. Es muy importante que hayan estado vinculados a la cirugía de alguna forma, ya sea como alumnos internos o en las rotaciones. Deben comprobar que es lo que les gusta. Si tienen ciertas habilidades técnicas y no temen implicarse con el paciente y su familia, creo que es una especialidad preciosa para ejercer”.