Ramón Juega, ejemplo de la suma de Galicia y Uruguay

El 2024 marcó una fecha relevante para la figura de Ramón Juega Charlín, médico de Laxe que ejerció en esta comarca bergantiñana y en Uruguay entre finales del siglo XIX y principios del XX. El impacto positivo de este facultativo hizo que esta comunidad próxima a la Costa da Morte bautizase su plaza principal con su nombre en 1924. El centenario de este acontecimiento se conmemoró con una exposición que rememoró la vida de este personaje histórico en el Museo do Mar de Laxe, que se inauguró el 18 de diciembre.
Entre las entidades que participaron en la organización de esta iniciativa, junto al Ayuntamiento de Laxe, estuvieron nuestro Colegio y el Consulado General de Uruguay en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Los puntos más relevantes fueron la creación de un panel informativo que dio a conocer a este personaje tan destacado y la habilitación de un espacio en el museo centrado en él con documentos y objetos importantes como su partida de bautismo o su certificado de licenciado del año 1872. Durante el proceso de documentación y restauración se han reconstruido imágenes antiguas e, incluso, se ha recuperado su firma.

La presentación tuvo como protagonistas a (de izquierda a derecha en la imagen) Juan José Juega Cuesta, descendiente de Ramón Juega, Ramiro Rodríguez Bausero, cónsul general de la República Oriental del Uruguay en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco; y a Francisco Charlín, alcalde de Laxe.

“Han pasado ya cien años, y esta pequeña plaza es testigo mudo del devenir histórico de la vida de Laxe y de sus gentes”, dijo Francisco Charlín en la introducción de esta conmemoración. “Lleva el nombre de un médico del siglo XIX: Ramón Juega Charlín, que, como hombre ilustrado de su época supo prestar sus servicios entre su tierra de acogida —Tacuarembó, en Uruguay— y la natal”.
Continuó afirmando que “fue un hombre de ideas avanzadas que desarrolló su profesión médica en Uruguay ayudando a los vecinos de aquellas tierras a progresar, sin olvidarse de los de Laxe, a quienes aportó las ideas que trajo consigo desde Latinoamérica”. Estas sirvieron para “mejorar la calidad de vida con la construcción de la plaza que lleva su nombre, así como calles y aceras cuando fue alcalde de esta localidad entre 1887 y 1890”.
Acto seguido, Juan José Juega tomó la palabra y agradeció el esfuerzo conjunto de diversas personas, como el escritor Xosé-María Monterroso Devesa-Juega —quien realizó varias biografías de Ramón Juega—, para llevar a cabo la conmemoración. “Gracias a sus estudios y a la información que nos ha facilitado, hemos conseguido que el tiempo no borre esta huella y que tengamos cosas que contar”, señaló Juan José Juega.

El descendiente del médico remarcó varios detalles sorprendentes que salieron a la luz sobre su antepasado. “Haciendo un análisis genealógico, encontramos una vinculación con Ramón María del Valle-Inclán —afamado autor conocido por Luces de Bohemia y el esperpento— a través de una bisabuela de Juan José Juega, que era familiar directo”.
“Aunque se le suele considerar como un hombre ilustrado con casi dos carreras, en Laxe apenas actuó como doctor, y se fue a ejercer la figura del médico rural en Galicia, Asturias, el País Vasco y Cantabria”, aseguró. “Por alguna razón se arraigó en Tacuarembó. Fue nombrado médico de la policía, un cargo de relativa importancia en un momento turbulento. Asistía a partos a caballo, había un alto índice de mortandad y tomó decisiones controvertidas y peligrosas. Incluso llegó a estar preso”.
Detalló que se desconoce la causa de este encierro, aunque duró solo unos días. Sus vecinos uruguayos fueron quienes protestaron por el encarcelamiento y mostraron su apoyo en una carta que Juan José Juega leyó en alto. “Sin entrar a apreciar las causas que hayan dado mérito a su arresto, estamos convencidos de que su prisión no puede ser por actos que denigren al hombre porque conocemos sus antecedentes honrosos y la conducta intachable que se observa en esta población”, escribieron.
Tuvo ocho hijos, entre los que hubo destacados intelectuales como la poetisa gallega Juana Teresa Juega López, quien escribió el poemario Alma que llora. “Ramón Juega falleció en 1905. En 1924 se puso su nombre a la plaza de Laxe y en 1988 se hizo lo mismo en una calle en Tacuarembó”, destacó el experto antes de mencionar sus aportaciones en otros lugares. “Se sabe que modernizó la Casa de Baños en A Coruña e introdujo baños termales y canalización”, entre otros elementos de infraestructura. También aportó innovaciones médicas como la mecanoterapia o electroterapia. Otro hecho histórico que reveló estaba directamente relacionado con el presidente de la Diputación de A Coruña y miembro de las Irmandades da Fala Alfredo Somoza. “Estuvo perseguido durante muchos años. En una obra sobre su biografía, su propia hija reconoció que estuvo dos semanas escondido en la Casa de Baños de A Coruña bajo la protección de los doctores Juega”.
El último en intervenir fue Ramiro Rodríguez Bausero, quien declaró que este acto era “una muestra más de lo que es la relación entre Uruguay y Galicia. Resulta muy gratificante tener este tipo de actividades que nos retrotraen en el tiempo, pero que también nos llevan al presente y mantienen viva la llama de esta relación”.

El cónsul también resaltó la relación del facultativo con Tacuarembó, que se encuentra a 400 kilómetro de Montevideo. “Estuve investigando en un censo de 1908 y Tacuarembó tenía 7.000 habitantes. Era un paisaje inhóspito con praderas y estaba muy poco conectado porque el desarrollo de Uruguay se dio sobre todo en la costa, las zonas próximas a los rios y en la frontera con Brasil y Argentina. Ramón Juega fue un pionero y un ejemplo de contribución para ese Uruguay que se estaba formando. Hay que tener en cuenta que la vida institucional nació en este país en 1830 con nuestra primera constitución. Hacía muy poco tiempo que estábamos conformados como estado y vivíamos un proceso de consolidación. El fenómeno migratorio, y particularmente el gallego —tres cuartas partes de la inmigración española que vino procedían de Galicia— contribuyeron a formar el ADN de esta nación gracias a la aportación de pioneros como Ramón Juega”.
Hijo de José Jueguen Rubianes y María Charlín, Ramón Juega nació en 1845 en Laxe, probablemente en la casa de su tía y madrina, Ramona Charlín de Bermúdez. Tras años en el seminario compostelano, acabó cambiándolo por la facultad de Medicina. En 1873 embarcó hacia Montevideo, y allí vivió con su medio hermano mayor Joaquín Juega. En Tacuarembó se casó con Juana López, que fue la madre de sus hijos. Entre 1880 y 1898, los Juega se movieron entre la villa uruguaya y Laxe hasta que se establecieron en A Coruña.



